'La Zapatera', una granaína cruelmente asesinada que inventó el lenguaje del chat en los años 20

Se cumplen 130 años del nacimiento de Agustina González, ‘la Zapatera’, una mujer insólita que vestía de hombre, entraba sola a los cafés, escribía, pintaba, autofinanciaba sus publicaciones y estudiaba por su cuenta medicina y astronomía, hasta que fue fusilada "por puta" la misma madrugada que su amigo Federico García Lorca

Agustina González, 'la Zapatera' (la cuarta mujer por la izquierda, de negro) en una manifestación, en mayo de 1931 en Granada, en reivindicación de la figura de Mariana Pineda.
Agustina González, 'la Zapatera' (la cuarta mujer por la izquierda, de negro) en una manifestación, en mayo de 1931 en Granada, en reivindicación de la figura de Mariana Pineda.

Agustina González López nació en Granada en 1891. Allí fue un personaje peculiar y conocido: entraba sola a los cafés, vestía de forma extravagante, dibujaba espíritus, sacaba adelante su propia zapatería y practicaba lucha grecorromana, entre otras muchas cosas. Se declaraba feminista, humanista, teosófica y espiritista. Escribió y autopublicó varios libros y se presentó a dos elecciones por el Partido Entero-Humanista.

Sin embargo, su historia y su figura, como la de tantas mujeres, fue invisibilizada. Muchos años después de su ejecución en Víznar (Granada), la ginecóloga Enriqueta Barranco Castillo la descubrió por casualidad y quedó “fascinada” con su biografía. “Era una figura desconocida, porque fue muy maltratada en Granada”, explica su mayor estudiosa. “Esta mujer había permanecido en el anonimato absoluto y lo primero que yo encontré sobre su persona fue un relato muy malintencionado de un periodista de Patria que decía verdaderas barbaridades acerca de ella”, asegura. 

Enriqueta Barranco Castillo, autora del libro "Agustina González López (1891- 1936): espiritista, teósofa, escritora y política".
Enriqueta Barranco Castillo, autora del libro 'Agustina González López'.   Constantino Ruíz

En la Granada de los años 20 del pasado siglo, una mujer así solo podía ser tomada por loca. “Francisco Ayala, en un libro de relatos que hizo sobre la ciudad, dijo lo mismo de ella: que no estaba bien de la cabeza”. En más de una ocasión, Agustina González recibió terapia de un médico “para curar su supuesta histeria, hasta que su familia la dio por caso perdido”. Para librarse de la vigilancia constante de sus tíos y sus hermanos (su padre había muerto), ‘la Zapatera’ comenzó a vestir como un hombre

Ella decía que la única forma de ser libre en la calle era vestirse como un chico. Un día, salió con ropa de hombre para dar una lección a sus amigas, que no la creían capaz de tal hazaña en aquella época, y, al volver a casa, el sereno pensó que era un ladrón. Se armó tal escándalo que, para que no la castigaran más, se fingió loca. Con eso consiguió que la dejaran un poquito en paz, pero imagínate la fama que tenía”, relata Enriqueta.

Grafitti de Agustina González López realizado por 'El niño de las pinturas' en la Calle Real de Purchil en Vegas de Genil, Granada.
Grafitti de Agustina realizado por 'El niño de las pinturas' en la Calle Real de Purchil en Vegas de Genil. Constantino Ruíz

Agustina González estudió en el Real Colegio de Santo Domingo de Granada, interesándose desde muy joven por la astronomía y la medicina. Al quedar viuda su madre, fueron sus hermanos mayores y los tíos paternos quienes se encargaron de su educación y, aunque al principio no querían que se instruyera, tras un consejo de familia se le permitió leer. Fue entonces cuando también empezó a interesarse por la teosofía y el espiritismo.

“Ella necesitaba creer en algo que sí concediera libertad a las personas, porque consideraba que el Dios católico, según se le entendía en la época, no dejaba espacio a la libertad. Su padre siempre decía: ‘Será lo que Dios quiera’, y ella se negaba a creer en un Dios que tutelaba su vida y lo decidía todo. Entonces empezó a creer en otro tipo de más allá, y hacía sesiones espiritistas con una amiga, que era la que veía los espíritus. Luego, Agustina los dibujaba”, asegura su biógrafa.

Agustina González López, 'la Zapatera'.
Agustina González López, 'la Zapatera'.

Escribió varios libros, entre ellos, su autobiografia, Justificación, que ha servido a Enriqueta Barranco para conocerla mejor. En 1916, publicó La eskritura futurista, donde empleaba un idioma propio, utilizando una escritura fonética que perfectamente recuerda a la escritura que hoy se emplea para mandar mensajes de texto. Escribió, además, dos obras de teatro: Cuando la vida callaLos prisioneros del espacio, y sirvió de inspiración a García Lorca para crear su personaje de La Zapatera prodigiosa y también el de la Amelia de La Casa de Bernarda Alba. Si no hubiera sido mujer, probablemente hubiera formado parte de la Generación del 27.

Vivía a 100 metros de Lorca y, al parecer, como los dos estaban majaras de la cabeza —en el mejor de los sentidos—, coincidieron en un café que había muy cerca de donde ellos vivían y se hicieron muy amigos. Según muchos investigadores, incluso llegaron a tener relaciones sexuales, porque, en una carta, un amigo le escribe a Lorca: ‘Tienes que estar desesperado ahora que a Agustina no la tienes a tu disposición’. A raíz de eso, mucha gente ha dicho luego que Agustina era lesbiana y que por eso ya no quería nada con Lorca. La realidad es que no se sabe cuál era su orientación sexual, porque ella nunca dijo nada al respecto en ninguno de sus escritos”, confiesa Enriqueta.

Calle Mesones, 6, Granada, lugar donde nació Agustina, hoy tienda de ropa.
Calle Mesones, 6, Granada, lugar donde nació Agustina, hoy una tienda de ropa. Constantino Ruíz

Agustina González también mostró grandes inquietudes políticas. En su Reglamento Ideario del Entero Humanista Internacional aspiraba, nada menos, que a borrar las fronteras entre países, a crear la moneda universal y a construir el Palacio de Todos “para dar alojamiento a los desheredados del mundo”. A pesar de la discriminación y el rechazo que sufrió, nunca dejó de creer en la bondad del ser humano.

“En el año 1919, se organizó una huelga general en Granada y ella encabezó la manifestación. Al parecer, allí murieron tres personas por disparos de la Guardia Civil y, según cuenta la prensa de la época, ella puso en un compromiso a los cuerpos de seguridad porque se abrió la blusa y les enseñó los pechos. ¿Tú te imaginas a una mujer, en la Granada beata y capillista de los años 20, con la blusa abierta, diciéndole a la Guardia Civil que, si querían, que le dispararan? ¡Aquello fue un escándalo! Y la llevaron presa”, relata Enriqueta.

Pero, a pesar de ello, Agustina nunca dejó de lado sus convicciones y creó su propio partido político, el Partido Entero-Humanista. “Lo más fascinante de todo, para mí, es que decidió presentarse a las elecciones de 1931, cuando todavía las mujeres ni siquiera tenían derecho a votar, sin contar con ningún apoyo, como diciendo: ‘Aquí estoy yo y esta es mi persona’. Me fascina esa convicción en sí misma que ella tenía”, reconoce Enriqueta.

Barranco de Viznar, Granada, lugar donde fue ejecutada Agustina González López.
Barranco de Viznar, Granada, lugar donde fue ejecutada Agustina González López.  Constantino Ruíz

Tras el Golpe de Estado de 1936, Angustina fue encarcelada, trasladada al pueblo de Víznar y fusilada junto a otras dos mujeres, aunque se desconoce la fecha exacta de su muerte, que podría haber sido la misma que la de Lorca. “Los familiares se enteraron de que había muerto porque una de sus sobrinas trabajaba en el Centro Artístico, y allí entró uno de los que habían participado en la ejecución diciendo que esa madrugada habían matado a Lorca por maricón y a ‘la Zapatera' por puta”, concluye Enriqueta.

Cuenta la leyenda popular que Agustina González López, ‘la Zapatera', tan versada en el estudio de los astros, murió mirando al cielo, pidiendo clemencia a las estrellas. 130 años después, recuperamos la historia de una mujer tan generosa, idealista e irrepetible, que llegó a ofrecer al presidente del Gobierno ser ministra sin cartera para arreglar España.

Sobre el autor:

Marta Sánchez Gento

Titulada en Periodismo y Comunicación Audiovisual por la Universidad Carlos III de Madrid y máster en Estudios Latinoamericanos por la Universidad de Granada. Empecé escribiendo en varias revistas de flamenco y en suplementos culturales, y fui becaria en el Instituto Cervantes de Madrid y de Toulouse. Recibí una beca Iberoamérica para estudiar durante un semestre en la Universidad de Buenos Aires y allí conocí otras formas de hacer periodismo. He formado parte del equipo de Contenidos de Bodeboca y de su Magazine Vignerons, y también he puesto voz al programa 'Entre tu orilla y la mía' de Radio Corazón Tropical.

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