Ucranianas refugiadas en España, en el año IV de la guerra: historias de una huida sin retorno

Ilona Karpycheva, Svieta Svitlana y Anastasia Makaiova residen en el país tras huir de una guerra que parece no tener fin, y que se ha cobrado cientos de miles de vidas

Ilona Karpycheva, Svieta Svitlana y Anastasia Makaiova, ucranianas residentes en España.
Ilona Karpycheva, Svieta Svitlana y Anastasia Makaiova, ucranianas residentes en España. MANU GARCÍA
01 de marzo de 2026 a las 08:48h

Qué difícil es imaginar lo que se debe sentir al tener que dejarlo todo de un día para otro. De repente, sin previo aviso. Por temor a perder la vida, la propia o la de algún familiar. Tener que hacer la maleta deprisa, con cuatro prendas imprescindibles, dejando muchas cosas atrás. Una casa, un trabajo, amigos, unas rutinas, una estabilidad. Una vida, en definitiva. Para huir de forma apresurada a otro país.

Es el duro trance por el que pasan millones de refugiados cada año. En el caso de los ucranianos, muchos salieron de su país en 2022, hace ahora cuatro años, para huir de las bombas lanzadas por Rusia, que comenzó su invasión el 24 de febrero de ese año.

Entonces, salieron en coche o avión, como pudieron, para recalar en otros países. Muchos pasaron por Polonia, con la que colinda, y adonde se desplazaron muchos voluntarios de todo el continente para ayudar a los hermanos ucranianos. Los montaron en coches particulares o autobuses, y acabaron en países desconocidos, sin saber el idioma, sin conocer a nadie. Sin trabajo, sin casa. Con una vida rota por la mitad.

Son dos casos, pero podían ser otros muchos, los de Anastasia Makaiova e Ilona Karpycheva, dos mujeres ucranianas que residen en la provincia de Cádiz, que echan la vista atrás en el cuarto aniversario de la invasión rusa, pero que recuerdan que la guerra comenzó mucho antes, en 2014, cuando Rusia se anexionó Crimea.

UCRANIA CUATRO AÑOS DE GUERRA 07
Ilona Karpycheva, Svieta Svitlana y Anastasia Makaiova posan para lavozdelsur.es.  MANU GARCÍA

Cuando se cumplen cuatro años del inicio de la invasión de Rusia a Ucrania, se desconoce el número de muertos que se ha cobrado esta guerra. La ONU, en su último recuento de 2025, contabilizaba cerca de 15.000 civiles fallecidos y 40.600 heridos en territorio ucraniano, aunque la cifra real es "probablemente considerablemente más alta", porque no se puede acceder a las zonas ocupadas.

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, reconoció a inicios de febrero la muerte de 55.000 militares desde 2022. Rusia no aporta cifras sobre sus bajas, pero el Center for Strategic and International Studies (CSIS) contabilizó hasta 325.000 soldados rusos y entre 100.000 y 140.000 militares ucranianos muertos desde 2022.

Anastasia Makaiova: huir sin saber a dónde

Anastasia Makaiova lleva tres años en España. Vivía en Zaporiyia, a escasos kilómetros del frente. Su marido sirve como soldado en Ucrania; ella reside en El Puerto junto a su hija, de once años. Su hija tenía siete años cuando empezó la invasión, y fue lo primero en lo que pensó. Que no podía permanecer en el país, por miedo a que le pasara algo.

No hubo tiempo para hacer planes. Salieron sin saber adónde. Primero Polonia. Después, un autobús las condujo a otro país sin que pudieran elegir destino. “No sabíamos a dónde íbamos. Nos repartieron por países. Era una situación extraña. Todo muy espontáneo”, recuerda.

UCRANIA CUATRO AÑOS DE GUERRA 03
Anastasia Makaiova trabajaba en una guardería en Ucrania. Ahora limpia casas.   MANU GARCÍA

Pasaron por Granada y terminaron recalando en El Puerto de Santa María tras una estancia en Jerez, donde una organización les ofreció apoyo inicialmente. “No teníamos conocidos. No teníamos nada. Era otro idioma, otra vida”, acierta a decir.

Sus padres permanecen en Zaporiyia. No quieren salir. “Son mayores. Ya tenían su vida”, comenta. “Hablamos cada día. Ahora más o menos todo bien, pero a menudo no hay luz, no hay agua… Hay bombardeos cada noche”, añade.

Anastasia, en su país, trabajaba en una guardería. En España ejerce de limpiadora, aunque sin contrato estable. Busca regularizar su situación, pero no es fácil. Mientras, su marido sigue en la guerra.

“Para nosotros es muy importante regularizar todo, cambiar la residencia”. Busca estabilidad mientras su marido sigue en el frente. En el futuro prefiere no pensar. Si piensa en su hija, prefiere que sea en España, pero todo es muy incierto.

Ilona Karpycheva: vivir entre dos ocupaciones

La historia de Ilona Karpycheva es la de un desplazamiento sin fin. Nació y se crio en Donetsk, pero en 2014, cuando la ciudad quedó ocupada, tuvo que marcharse. Se instaló en Berdiansk, en la provincia de Zaporiyia, donde reconstruyó su vida.

“Allí tenía dos trabajos: en una empresa de servicios funerarios y como administrativa. Pero siempre esperé volver a mi casa”, dice Ilona. Algo que nunca ocurrió. En 2022, cuando ya trabajaba como recepcionista en un hotel, su vida volvió a quebrarse.

UCRANIA CUATRO AÑOS DE GUERRA 05
Ilona Karpycheva vive con su madre octogenaria en El Puerto.  MANU GARCÍA

“El 26 de febrero se ocupó la ciudad. La escuela cerrada, todo cerrado, nos cortaron el gas”, rememora. Y optaron por salir. “El camino por carretera a Zaporiyia son tres horas, pero tardamos nueve”, dice. La primera noche durmieron en un circo.

Salieron el 15 de marzo y llegaron a España el 26 de marzo, once días después. Una amiga le recomendó instalarse en Jerez. También ha residido en El Puerto.

Su hija tenía 14 años. “Fue difícil. Pero en el instituto la acogieron con mucho cariño. Los profesores también”. Terminó sus estudios con matrícula de honor, siguiendo parte de su formación online en su centro de Berdiansk. Y hace poco que se marchó a estudiar a Corea del Sur.

Ilona trabaja ahora en el servicio doméstico. Vive con su madre, de 84 años, que observa la guerra con la resignación de quien ya ha vivido demasiadas. Donetsk y Berdiansk siguen ocupadas. “No sé cuándo terminará esta guerra, ni qué territorios serán de Ucrania o estarán ocupados”, apunta.

Svieta Svitlana: "Somos muy fuertes"

Hace 20 años que Svieta Svitlana vive en El Puerto. Era profesora de Primaria. “Mi hija estudiaba y yo sabía que no iba a tener dinero para pagar a alguien para que pudiera seguir estudiando, porque sí funciona el sistema corrupto”, recuerda.

Su vida está hoy en España. Su hija estudió en la Universidad Complutense de Madrid, ha desarrollado su carrera profesional y ha formado una familia. Svieta es abuela de una niña.

UCRANIA CUATRO AÑOS DE GUERRA 02
Svieta Svitlana reside desde hace 20 años en España.   MANU GARCÍA

Cuando habla de la guerra, corrige de inmediato la fecha. No se cumplen cuatro años. “Desde 2014 llevamos en guerra”, señala. La fecha del 24 de febrero de 2022, sin embargo, quedó grabada como una cicatriz colectiva. “Es una fecha que memorizamos para toda la vida”.

Desde entonces, su rutina cambió. Aunque unos problemas de salud le impiden trabajar, se vuelca en sus labores como voluntaria. “Al principio mandamos medicamentos porque era difícil conseguirlos allí. Después cargamos camiones con ropa para militares, calzado, guantes, de todo”, relata.

Svieta insiste en que la ayuda económica es clave. “Ofrecemos todo lo que podemos, pero es muy importante el dinero”. Describe aquellos primeros meses como “una época muy mala”. Las imágenes que veía por televisión la perseguían.

Pero también recuerda la ola de solidaridad que se vivió. Europeos de multitud de países viajando hasta Polonia con autobuses y coches particulares para recoger a ucranianos desconocidos.

Pero mientras ayuda desde España, la guerra le sigue golpeando. Porque mantiene el contacto con antiguos alumnos. “Hace poco me enteré de que murió un alumno mío, que tenía 36 años. Es muy difícil, muy difícil… Hay quien piensa que estamos aquí tranquilos, pero no lo estamos. Tenemos a familiares en Ucrania” aporta.

Durante años no pudo viajar a ver a sus padres por cuestiones administrativas. Cuando por fin cruzó la frontera, tras casi cuatro años, sintió una necesidad casi física: “Quise besar el suelo".

Recuerda que al principio muchos auguraban una caída rápida de su país a manos de Rusia. Y remata: “Todo el mundo estaba esperando que Ucrania sacara la bandera blanca. Pero somos muy fuertes”.

Sobre el autor

francisco romero 4

Francisco Romero

Ver biografía

Lo más leído