La saca de las yeguas, el rito de cinco siglos entre Doñana y El Rocío con miles de personas en la aldea

Este miércoles se ha celebrado el evento, que traslada a los animales nacidos en la naturaleza hasta la feria del ganado. Una 'rapa das bestas' onubense donde uno no sabe si contemplar la belleza del animal o el comportamiento humano enfrentando su espacio vital, el parque

La saca de las yeguas, a su paso por un charco desde Doñana hacia El Rocío.
La saca de las yeguas, a su paso por un charco desde Doñana hacia El Rocío. MAURI BUHIGAS

La saca de las yeguas es uno de los grandes regalos de la provincia de Huelva al mundo. Una tradición de cinco siglos, un punto más de esa conexión entre Doñana y la pasión de la aldea de El Rocío. Miles de personas han acudido un 26 de junio más a este evento, que no es más que la consecución de un trabajo previo.

Decenas y decenas de yegüerizos, a caballo, agrupados por las llamadas reuniones, acuden a diversas fincas dentro del Parque Nacional de Doñana. Van en busca de las yeguas marismeñas, una variedad autóctona, de equinos muy rústicos, fuertes, anchos, que se adaptaron a este terreno de humedales con el paso de los siglos.

Esas reuniones pasan la noche al raso, buscando cómo 'atacar' a las caballadas. Hay pericia, historia, conocimiento basado en un trabajo de siglos, que se transmite de abuelos a nietos. Hay que estudiar la mirada, el andar de los animales, sus liderazgos. En grupos de una veintena de hombres a caballo, rodean al grupo y lo van llevando a espacios donde será más fácil de agrupar. Hay que jugar con la orografía, con las aguas de la marisma. Y vigilar que nadie salga del grupo.

Una vez que se conforman estos grupos, llamados tropas, hay que emprender el camino a la aldea de El Rocío. Algunas yeguas son mandadas de vuelta al parque. Puede ser que estén preñadas o enfermas. En ese tránsito se seleccionan y pueden llegar a devolverse trotando o en transporte por vehículo. 

Tras esto, las yeguas llegan a El Rocío. Es la festividad de la aldea, el 26 de junio, San Pedro, porque es la feria del ganado. Una feria que sigue activa. Si bien prácticamente toda feria andaluza tiene como origen una feria del ganado, ésta ha perdido el protagonismo en favor del evento lúdico. Aquí, en El Rocío, lo lúdico sigue presente, pero amparado bajo el negocio, claro.

La Junta de Andalucía ha anunciado este mismo 26 de junio que estudia convertir el evento en Bien de Interés Cultural (BIC), para otorgarle protección administrativa. Aunque está más viva que nunca. Los jóvenes van tomando el relevo a los mayores. Hace unos años, cuentan los yegüerizos, apenas una reunión constaba de cinco o seis personas. Ahora, una veintena. Y mucho chaval de unos 20 años, conscientes quizás de que su aldea les llamaba, queriendo ser partícipes de una tradición que alguna vez pareció amenazada y hoy pervive. 

La saca de las yeguas, de Doñana a El Rocío, en imágenes.
Los yegüerizos, por la Raya Real.  MAURI BUHIGAS
La saca de las yeguas, de Doñana a El Rocío, en imágenes.
Los animales, en pleno viaje a El Rocío desde Doñana.  MAURI BUHIGAS

Las yeguas, acompañadas de los potrillos que han parido en el último año, acuden a esa feria del ganado, tras la tusa y el herrado, para ser vendidas. Se les corta el pelo, hay un concurso morfológico... lo que es una feria de ganado real, con ofertas, precios, estudio de las hechuras del animal. Cruzan por delante de la ermita, en una estampa que recuerda que la saca de las yeguas es una de las identidades de El Rocío, pero que es imposible olvidar el fervor religioso.

Uno, cuando acude a la saca de las yeguas, no sabe si mirar al animal... o al ser humano. Es un rito de cinco siglos, una danza, que pervive. O más. Porque se tiene primera constancia de que bajo el ducado de Juan Alonso Pérez de Guzmán, el tercero en ostentar el título de duque de Medina Sidonia –la casa bajo la que se explica la historia de Huelva y buena parte de Andalucía durante siglos–, de un decreto que regulaba esta saca de lo que hoy es Parque Natural. Pero si se reguló, es porque podría ser anterior, lógicamente. Y que tiene mucho de lo que es la verdadera historia de los caballos. No puede ser de otra forma si la Rapa das Bestas de Galicia, en La Estrada, es casi un calco de lo que ocurre al otro lado de la Península.

La saca de las yeguas, de Doñana a El Rocío, en imágenes.
Un momento del traslado.  MAURI BUHIGAS
La saca de las yeguas, de Doñana a El Rocío, en imágenes.
Las yeguas, frente a la ermita.  MAURI BUHIGAS

Y esta yegua, tan hecha para el trabajo en el campo, para adaptarse al terreno húmedo, que corretea por el agua sin miedos, este animal valiente, fue también clave en la exploración tierra adentro de América. De esta variedad hay constancia que se llevó como animal capaz de adentrarse en lo recóndito, pisando con fuerza. Lo sigue haciendo siglos después en esta Doñana, pasando por la Raya Real. 

La saca de las yeguas, de Doñana a El Rocío, en imágenes.
Los yegüerizos, por el Parque Nacional de Doñana.   MAURI BUHIGAS

Este año, además, como un espectáculo mayor. Porque las esperadísimas lluvias que recibió Doñana en Semana Santa han hecho florecer el alimento de las yeguas, ayudando a los potrillos a crecer más fuertes que otros años. Este miércoles, precisamente, uno miraba al cielo con esperanza. Sin el calor asfixiante de otros años. Y con nubes negras que aún no habían descargado, pero que, parece, lo harían pronto esta semana. La naturaleza y la relación del ser humano con Doñana, su entorno y sus habitantes, en todo su esplendor.

Sobre el autor:

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Pablo Fdez. Quintanilla

Licenciado en Periodismo y Máster en Comunicación Institucional y Política por la Universidad de Sevilla. Comencé mi trayectoria periodística en cabeceras de Grupo Joly y he trabajado como responsable de contenidos y redes sociales en un departamento de marketing antes de volver a la prensa digital en lavozdelsur.es.

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