Los rostros tras la polémica del plan de choque para contratar a 49 inmigrantes en bares de Cádiz

Younes El Yahyaoui, uno de los jóvenes acogidos al proyecto: "Cuando cumplí los 18 años tuve que dejar el centro de acogida de Jerez sin papeles para trabajar, sin documentos, sin enseñanza, sin nada"

Younes El Yahyaoui, que mantiene el puesto obtenido por el plan de que de contratación en verano, en el Beach Club Santorini de Chiclana.

El plan de emergencia que cinco asociaciones solidarias y la patronal hostelera (Horeca) pusieron en marcha por primera vez en verano de 2023 tiene números concretos.

El objetivo de la iniciativa, según sus promotores, era doble. Por un lado, responder a una situación de escasez de mano de obra denunciada repetidamente por los empresarios y autónomos. Por otro, dar una oportunidad laboral a "jóvenes invisibles", como los calificaron las propias ONG, en un limbo social y vital tras cumplir 18 años.

Estos últimos son españoles o inmigrantes que han estado, hasta la mayoría de edad, en centros estatales de acogida o con asociaciones solidarias por carecer de "tutela familiar". Al llegar a la edad adulta oficial no tienen amparo doméstico. Con frecuencia, tampoco actividad educativa o posibilidad de empleo.

Juan Molina, responsable de la Asociación de Familias Solidarias para el Desarrollo (Afasode) llevó el peso de la mediación en esta primera experiencia. Medio año después, a la misma distancia de un verano que del siguiente, resume en 60 los restaurantes y bares que se interesaron por contratar a estos jóvenes.

De esos establecimientos que consultaron, 40 llegaron a formalizar algún contrato. Los "invisibles" que firmaron un contrato el pasado verano fueron 49 personas (37 nacidas en otros países y 12 españoles).

De ese medio centenar de participantes en el programa de ONG y Horeca, la mitad (24) conservan su puesto de trabajo en la actualidad, en enero de 2024 y fuera ya de la temporada veraniega de alta demanda.

Juan Molina, primero por la izquierda, durante la firma del acuerdo con Horeca.  GERMÁN MESA

Uno de los que ha vivido esta experiencia y conserva el empleo es Younes El Yahyaoui. A sus 20 años, entró como ayudante de cocina en el lujoso Beach Club Santorini de la zona más turística de Chiclana. Algo ha debido hacer bien cuando sigue trabajando en pleno invierno.

Prefiere no dar demasiados detalles de cómo llegó a España aunque tampoco es precisa demasiada imaginación para intuir la vía. Más que cómo, relata por qué se la jugó por ir un poco más al Norte, por acercarse algo más al mundo rico: "Por tener una vida", dice con una expresión tan breve como compleja.

La mitad de los que obtuvieron el empleo en verano a través de este proyecto siguen trabajando en pleno invierno

Younes agradece su situación actual a dos personas. De una de ellas, no conoce ni el nombre: "Cuando llegué, en 2019, una mujer policía muy buena gente me dejó pasar en el puerto, no me echó, en vez de detenerme me dijo que fuera a Jerez, a un centro, que me ayudarían. Estuve en La Purísima, dos años y un poquito", relata con un Español aún muy precario.

En Jerez se cruzó en su vida un segundo colaborador necesario, Juan Molina, el mayor artífice de este programa de colaboración entre hosteleros y jóvenes sin tutela. "Juan me ayudó mucho en todo, a renovar los papeles para poder salir, poder trabajar".

Este joven marroquí, sin pretenderlo, con un vocabulario corto y directo, resume el espíritu del plan puesto en marcha el pasado verano: "Cuando cumplí los 18 años tuve que dejar el centro de Jerez pero sin papeles para trabajar, sin documentos, sin enseñanza, sin nada".

Juan Molina resalta que ese es uno de los puntos a mejorar en próximas ediciones de este programa: "Hablamos de personas de 18, 19 años, que no han tenido apenas ayuda educativa ni pueden tener aún experiencia profesional. No han tenido tiempo. Cualquier chico de 19 años carece de formación todavía para trabajar. Más aún ellos, sin tutela, en centro públicos. Necesitamos mejorar su capacidad, darles alguna enseñanza en poco tiempo para que puedan ser más y mejor contratados por los empresarios".

Younes, marroquí de 20 años y llegado en 2019 a España, este jueves en Santorini Beach Club.   MANU GARCÍA

Con todo en contra, sin documentos, sin apoyo familiar, sin tiempo de formarse e incluso con la desconfianza de algunos sectores de cada población, algunos de estas chicas y chicos consiguen darle la vuelta al pronóstico y encontrar un camino laboral en condiciones que desalentarían a cualquiera.

"Hace muchos años, cuando nació esta asociación, acogíamos sobre todo a menores refugiados de guerras como las de Bosnia, Kosovo... Pero luego fueron de todo origen y nacionalidad". Magrebíes, subsaharianos, españoles, suramericanos, cualquier nacionalidad es buena para recibir la ayuda de Afasode porque no importa.

Una de las fórmulas que más utilizan es la del piso compartido. Han logrado sumar nueve en Andalucía, ubicados en Jerez, Cádiz, Algeciras, Chiclana, Chipiona, Sevilla y Almería. Suelen acoger más de medio centenar de adolescentes sin tutela con el objetivo de ayudarles a encontrar estabilidad, independencia económica pero, sobre todo, "sacarles de la calle".

Molina y sus colaboradores ponen en práctica ese argumento arrogante y zafio de los xenófobos: "Si tanto te gustan y tan buenos son, llévatelos a tu casa". Eso es lo que hacen, entre otras muchas organizaciones, estas cinco ONG y 40 bares y restaurantes de la provincia. Hasta 60 lo intentaron el pasado verano.

De niño balsero a jefe de cocina

Otro ejemplo de superación a través de esta vía es Oualid El Bachiri. Aunque las ONG admiten que "absolutamente todos" los contratados en verano de 2023 entraron como camareros o ayudantes de cocina, se conoce alguna excepción. Este joven marroquí ha llegado a ser a ser jefe de cocina y en un restaurante de postín, con siete personas a su cargo.

El empresario que le dio la oportunidad, en el restaurante El Escondite, de Conil, se llama José Cobos. El Bachiri entró a trabajar a principios de 2022 como friegaplatos. Tenía 18 años, entonces. Con 14 se jugó la vida cruzando el Estrecho como fuera.

"En los centros de menores, a menudo, no se dan las mejores condiciones, la convivencia tampoco es nada fácil"

Pasó cuatro años en centros de menores "donde a menudo no se dan las mejores condiciones ni el mejor trato, donde la convivencia tampoco es nada fácil", admite Molina. Incluso probó la dureza de la calle, "estuvo unas semanas con okupas, en edificios abandonados en Jerez, en un ambiente muy malo".

Fue el propio Oualid el que buscó a la asociación. "Nos dijo que se había enterado de que ayudábamos". Empezó a trabajar en la recogida de fresas en 2020, hacían falta manos porque la pandemia impedía la llegada de temporeros. Allí se hizo fama de cumplidor. Trabajó, bien, también, en hostelería (Los Oliva, en Chiclana) hasta llegar a Molina, Cobos y El Escondite.

"Reservado, muy tímido", mostró desde el inicio capacidad de esfuerzo, formalidad y fiabilidad, cualidades que se asocian a un trabajador eficiente, casi ejemplar. Le añadió iniciativa. "Muy pronto empezó a fijarse en cómo se hacían los platos. Primero pidió encargarse de los postres. Los hacía tan bien, incluso con alguna aportación creativa suya, que se quedó".

Después, sin hacer ruido pero sin detenerse, "fue aprendiendo a hacer los 90 platos de la carta, poco a poco, por su cuenta. Al final, los hacía mejor que nadie, los compañeros estaban alucinados. Así que aceptaron con alegría que ahora sea jefe de cocina".

"Un ejemplo para todos"

Oualid El Bachiri ha obtenido ya las supuestas recompensas de la vida laboral. Ha vuelto a Marruecos, a visitar a su madre y hermanos, de vacaciones. «Tiene un buen sueldo, el de un cocinero de un restaurante que afortunadamente funciona bien». Sin quererlo, se ha convertido «en un modelo».

En esto tampoco hace distinciones Juan Molina: «Es un ejemplo para todos los chavales de su edad, inmigrantes o no, acogidos o no, tengan o no tengan tutela familiar previa porque ahora son muchos los chicos que no quieren empezar a trabajar por menos de mil y pico euros o que no muestran la actitud de Oualid. No se ha conformado y ha tenido iniciativa».

El responsable de Afasode añade, además, que la situación de falta de trabajadores no es exclusiva, ni mucho menos, de la hostelería: «Mano de obra que falta en muchos sectores: en todo lo relacionado con la construcción, electricidad, carpintería, también en servicios, supermercados».

Asegura que las empresas recurren a estas ONG de forma muy frecuente desde hace, al menos, tres años. El objetivo, ahora, es organizar con más tiempo nuevos programas similares con la patronal hostelera, Horeca, y con otros colectivos empresariales que ofrezcan condiciones dignas a las manos jóvenes que necesitan, las que la sociedad española ha dejado de aportar.

De la polémica con Antonio de María hasta "un balance muy positivo" con margen para mejorar

Antonio de María, presidente de la patronal hostelera en la provincia de Cádiz, abrió una cajita de Pandora en un encuentro del sector en Chiclana, a mediados de marzo de 2023. Propuso en público traer trabajadores de Marruecos como "plan B" para paliar la falta de profesionales en el sector hostelero.

"No queremos que la calidad del servicio baje", aseguraba ante el VII Foro Provincial de Turismo de Chiclana. El motivo que alegaba era "la carencia de profesionales" sufrida en verano de 2022, con negocios -aseguraba- que llegaron a no abrir sus puertas "porque no tenían personal". Como argumento demográfico, añadía que "en los últimos diez años, hay dos millones menos de jóvenes en España" por el derrumbe de la natalidad.

La patronal hostelera fija en 60.000 contrataciones nuevas las que se produjeron en la provincia en agosto de 2022. Fueron 3.000 más que el año anterior y, sin embargo, no habrían llegado para cubrir las necesidades. Como solución, proponía que los profesionales que terminasen la carrera en las escuelas de hostelería de Marruecos "presten su servicio en España con un contrato, alojamiento y alimentación" cumpliendo con el convenio provincial de hostelería.

"Si un chico marroquí quiere venir a Cádiz, a Europa, a trabajar le estamos diciendo: vete a las escuelas, aprende y si eres de los primeros, vas a tener trabajo y tu contrato, y no tienes que meterte en mafias para cruzar el Estrecho e incluso perder la vida", llegó a comentar el presidente de Horeca.

Younes El Yahyaoui prepara un plato en la cocina del restaurante chiclanero en el que trabaja.   MANU GARCÍA

Esas palabras levantaron una polvareda que no se asentó hasta pasados tres meses. Partidos políticos, con Adelante Cádiz a la cabeza, y distintos colectivos solidarios criticaron a De María por el supuesto intento de contratar mano de obra barata en países menos desarrollados en vez de propiciar la mejora de las condiciones laborales del sector.

Entre las dos posturas, aparecieron cinco ONG para ofrecer una alternativa, una solución intermedia entre traer a los trabajadores de origen o apostar por mejorar las condiciones sólo para los locales. Asociación de Familias Solidarias para el Desarrollo, Inserta Andalucía, Asociación Arrabal, Prolibertas y Alendoy suscribieron el 4 de julio de 2023 un acuerdo para poner en contacto a los jóvenes acogidos y sin tutela familiar previa con autónomos, con bares y restaurantes.

Esta experiencia, para Juan Molina, ha sido "muy positiva" y centra sus esfuerzos en "mejorar los obstáculos que encontramos para contratar a más jóvenes". Esas dificultades a mejorar son tres. La primera es la previsión. "El verano pasado cerramos el acuerdo muy tarde, ya empezado el mes de julio, y se trata de unas gestiones que conviene coordinar, prever, preparar con algo más de tiempo".

Las dificultades en el alojamiento también precisan de una atención concreta. "Muchos de los restaurantes, las ofertas de trabajo, están en zonas como Vejer, aldederor de Barbate, Chiclana, en toda la costa, donde encontrar un alojamiento es casi imposible para jóvenes que viven en Jerez, Algeciras o Cádiz, que son la mayoría. Hay que prever el desplazamiento o el alojamiento para que puedan costeárselo sin dejarse todo el sueldo", detalla de un conflicto que también afecta cada verano a miles de trabajadores españoles y funcionarios de sectores como la sanidad, la seguridad o la enseñanza.

Por último, uno de los promotores del programa incide en la necesidad de "mejorar la formación de los que puedan ser contratados. Aunque hay poco tiempo, porque tienen muy poca edad, tenemos que buscar fórmulas para prepararles mejor y que no accedan únicamente a puestos de camareros o pinches de cocina".

 

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