El Observatorio de Salud de las Mujeres asegura que el parto es la causa más frecuente de ingreso en los hospitales españoles. En cambio, parir en casa es una opción segura —cuando se reúnen todas las circunstancias: asistencia profesional, bajo riesgo…— que, aunque minoritaria, está en auge.
Las estadísticas son escasas y desfasadas pero se cuentan cada año más de 1.200 alumbramientos programados en domicilios particulares, principalmente en Cataluña, Navarra y Baleares. A diferencia de otros países como Inglaterra y Países Bajos, en España la sanidad pública no cubre los partos domiciliarios, que han de ser costeados a nivel privado con un desembolso de entre 2.000 y 5.000 euros.
Más allá de que celebridades e influencers hayan popularizado esta forma de dar a luz, lo cierto es que la evidencia científica demuestra que el parto domiciliario, siempre con asistencia sanitaria y con un hospital a menos de media hora por si hubiera una urgencia grave, en mujeres de bajo riesgo ofrece resultados satisfactorios tanto obstétricos como neonatales, con resultados además extraordinariamente positivos para favorecer la lactancia materna.
Un fenómeno en aumento por otras cuestiones clave, como asegura Eloísa Fernández Ordóñez, doctora en Ciencias de la Salud en la Universidad de Málaga, que también tienen que ver con protocolos hospitalarios deshumanizados —una tendencia que ya empieza a rectificarse— y abusivamente intervencionistas, o un boom peligroso de las cesáreas —dar a luz en un hospital privado aumenta un 52% las posibilidades de cesárea—. "La percepción de la excesiva medicalización del proceso de embarazo, parto y puerperio; y los ampliamente descritos episodios de violencia obstétrica también han contribuido a la elección de esta forma de nacimiento".
"El parto, hasta hace escasas décadas, era identificado como un trance inevitable y doloroso. Sin embargo, cada vez es visto por más mujeres como una experiencia vital fisiológica y empoderante, que debe ser vivida en plenitud", argumenta esta doctora, también matrona, en un artículo publicado en The Conversation.
Historia de una matrona gaditana de Londres a Cádiz
De hacer un seguimiento exhaustivo del embarazo, quitar miedos, desterrar prejuicios y, llegada la hora, asistir estos alumbramientos bajo la intimidad y el respeto del propio hogar se encarga la gaditana Nyddya Conesa Lerma, una matrona de 45 años que lleva diez años acompañando partos en casa y trabajando intensamente como asesora de lactancia. Las parteras, las comadronas, existen desde la antigüedad.
Su rol y su presencia ha sido imprescindible en la historia de la humanidad, pero no siempre se les ha otorgado la importancia y el reconocimiento que merecen. Unas traían la vocación en el ADN; otras, como Nyddya, la han aprehendido con el paso de los años, con el acercamiento, el conocimiento y la experiencia. Ahora, más que una profesión es un estilo de vida.
Tras estudiar Enfermería, esta gaditana "beduina" (nacida en el extramuros de Cádiz, Cádiz) se formó como matrona —especialidad de enfermería obstétrico-ginecológica— en Reino Unido. Marchó a Londres en 2010, donde no solo ganó experiencia y formación, sino que también comprobó que “los partos en casa son una opción que el sistema público de salud ofrece gratuitamente; están dentro de su cartera de servicios. Y me llamó mucho la atención esta opción porque, claro, dentro de todas las experiencias que había escuchado en España hay una gran disparidad de voces entre las embarazadas por lo diferentes que habían sido sus partos dependiendo del hospital en el que habían parido, los protocolos aplicados, o dependiendo de si habían parido en el hospital o en casa. Las personas que tenía cercanas que me hablaban del parto en casa me hablaban de una sensación de satisfacción mucho más positiva y mejor".
"Entonces, por una razón y por otra —resume—, dije: bueno, pues voy a hacerlo, voy a probar suerte y voy a ver las posibilidades que hay. Y así empecé. Hasta hoy. Tuve claro que era lo que quería hacer el resto de mi vida". Con la silla de partos y todo el utillaje para sus asistencias a embarazadas, regresó a España a finales de 2015 y, tras encadenar diversos contratos de esos que llaman “basura” —por la temporalidad y precariedad que encierran— en el Servicio Andaluz de Salud, hace tres años que se dedica única y exclusivamente como matrona al acompañamiento al embarazo y a la asistencia domiciliaria de partos".
Una opción segura con condiciones
En la actualidad, con las condiciones de salud de la mujer, y de salubridad en el hogar, el parto en casa es una opción segura. "La percepción de que el parto en casa es menos seguro que el parto hospitalario está basada en mitos y prejuicios sustentados en la falta de información sobre la forma en que se desarrolla un parto normal y la asistencia que, por tanto, en condiciones normales, se precisa", afirman desde la asociación El Parto es Nuestro, una ONG feminista que pretende mejorar las condiciones de atención a madres e hijos durante el embarazo, parto y posparto en España.
Con las estadísticas de natalidad por los suelos, comadronas como Nyddya, que tratan de tejer una red de nuevas matronas que asisten alumbramientos en casa, y que están acompañadas por doulas como Luz Viudes Middelmann —su papel está enfocado a brindar apoyo emocional, informativo y físico a las gestantes y sus familias—, no paran de asistir cada vez más partos domiciliarios, haciendo esperas interminables hasta que el proceso desemboca en el feliz alumbramiento. "Son cuidados individualizados —explica la matrona— y aquí no hay protocolos ni criterios estrictos, todo es flexible, todo es respetuoso y acompañado, y si hay en el proceso cualquier signo o síntoma de que el proceso no transcurre como debe, se hace un traslado al hospital. Todo eso se habla previamente durante semanas con las familias".
"El concepto y la definición internacional de matrona recoge el domicilio también como nuestro ámbito de actuación, y nuestras funciones no están solo en la gestación y el parto, sino que tenemos una variedad de servicios que se han ido mermando: educación sexual, educación a la maternidad, menopausia... hay que reivindicar que tengamos una representación como colegio oficial, con sus propias bases y formaciones, en la universidad, y ampliando la información pública con talleres comunitarios, cursos formativos... Si entramos más ahí muchos prejuicios y mitos falsos se caerían".
"Muchas matronas deben tener la posibilidad de que el parto en casa es una opción segura y que muchas mujeres la demandan, es una responsabilidad que debe estar en el debate y de la que la sanidad pública debería hacerse cargo, como demandan desde la asociación de matronas de Cataluña. Es un debate a abordar sin fanatismos; no somos unas yihadistas del parto en casa, y al final a la mujer que defiende esta opción, tan legímita como la hospitalaria, esto le cuesta el dinero porque se hace de forma privada. En otros países europeos es una opción lógica, comprensible y que se facilita a las familias".
Familias que han pasado por la experiencia junto a matronas como Nyddya y doulas como Luz resumen el trance de traer una vida al mundo sin salir de casa: "Dormimos los tres juntos esa noche, en nuestro hogar, con el corazón lleno. El nacimiento fue lo que tenía que ser: íntimo, poderoso, salvaje y tierno a la vez. Un viaje de amor".
