María Marín Labrador: la primera mujer periodista de la prensa jerezana

115 años se cumplen del primer contrato de una periodista en la prensa gaditana. Fue en 'La Unión' de Jerez y esta fue su protagonista

María Marín Labrador: la primera mujer periodista de la prensa jerezana. Foto: Portada El Ateo, 31 de agosto 1932.
María Marín Labrador: la primera mujer periodista de la prensa jerezana. Foto: Portada El Ateo, 31 de agosto 1932.

Si a principios del siglo XX era muy difícil ver escritos de una mujer en la prensa diaria jerezana, -e incluso en esos casos solían usar seudónimos-, aún más inaudito era ver la existencia de una corresponsal y colaboradora fija en una de sus columnas. Este es el caso de la gaditana María Marín, que en esos años estaba afincada en San Fernando, y que se convirtió por derecho propio, desde las páginas de La Unión, en la primera mujer que escribió regularmente en un medio periodístico de Jerez de la Frontera, llamándose, con razón, «periodista».

El diario «bisemanal» La Unión de Jerez vio la luz el 2 de noviembre de 1904, y fue el continuador de La Unión Obrera (1897-1904), que después de que se clausurara, a los seis meses volvió a salir con otra cabecera, donde se especificaba que era un «Periódico republicano y defensor de las clases obreras». Detrás estaban los elementos republicanos más destacados de ese momento y la veterana «Federación Obrera» de Jerez, con Manuel Moreno Mendoza a la cabeza, que fue nuevamente su director y alma mater.

Desde el principio se vieron trabajos de varias mujeres, es verdad, pero de forma aislada y excepcional. Por ejemplo, en su segundo número, en la sección «Tinta vieja», donde se insertaban escritos con algunos años de antigüedad, se publicaba un poema de Belén Sárraga titulado «¡Abajo la caridad!», y el 14 del mismo mes podía leerse el soneto «El obrero» de la maestra y poetisa gallega Sarah Lorenzana. Poco después, el último día del año, en el n.o 18, en la misma sección de «Tinta Vieja» aparecía un poema de la poetisa valenciana Luisa Cervera con el título de «El hijo de la viuda», y ya en enero del año siguiente, aparecía «Las mentiras del pobre» de Concepción Arenal. Esta era toda la presencia femenina del periódico, muy escasa, como puede apreciarse, antes de que llegara María Marín.

 
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Cabecera de 'La Unión'.

Tuvo que pasar un año y medio para que el diario republicano La Unión de Jerez de la Frontera diera el gran paso de su historia: contratar a una mujer como corresponsal en San Fernando y como redactora. Algo inédito en aquellos años y seguramente también en el periodo de la Segunda República. Esa mujer se llamaba María Marín.

Por esa época, María Marín, que utilizaba el seudónimo de «Mario», había dado el salto de la prensa local de San Fernando al diario Heraldo de Cádiz, que era el órgano del Partido republicano de la provincia. Y claro, desde ese medio capitalino su fama se fue extendiendo, y a finales de 1904 ya publicaba en el archiconocido en los medios anticlericales y republicanos de Madrid y de toda España, El Motín, que tras la crisis del 98 y seis meses de suspensión gubernativa, dejó de llamarse «periódico satírico semanal», pero aún tenía el sello personal de su director José Nakens. También por esa misma época se fijaron en María como colaboradora en El Popular de Cartagena, en el Iconoclasta de Huesca, e incluso en la revista editada en la ciudad portuguesa de Coimbra, Livre Pensamento, cuyo primer número salió el 2 de abril de 1905.

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Manuel Moreno Mendoza. Fuente: Web de Academia de la Historia.

Por tanto, no es de extrañar que La Unión de Jerez de la Frontera anunciara a bombo y platillo el «fichaje» de una mujer como María en ese mismo mes de abril de 1905. Ya el día 8 se incorporaba al listado de corresponsales que tenían en varios pueblos de la provincia, y una semana después, el 15 de abril, la Redacción publicaba esta nota:

A nuestras lectoras. Deseando que las numerosas lectoras de La Unión encuentren en las columnas de nuestro periódico notas, que aun siendo guerreras como no pueden menos de ser, procediendo de pluma revolucionaria, sean a la vez tan delicadas cuanto reclaman sus almas de mujeres libres, no hemos omitido sacrificios hasta lograr que puedan contar con una sección en la que publicaremos trabajos de distinguidas escritoras.

En corroboración con lo expuesto honramos hoy nuestra publicación con un trabajo de la ilustrada publicista, doña María Marín, conocida en el periodismo con el seudónimo de «Mario», a quien hemos nombrado nuestra redactora corresponsal en la ciudad de San Fernando.

La Redacción.

Y efectivamente, en ese mismo ejemplar se podía leer su primer artículo en La Unión. Se titulaba «Memento. A Pedro Luís de Gálvez, preso por la República», y estaba dedicado al joven republicano detenido y encarcelado en Pueblo Nuevo del Terrible1 (Córdoba) por sus palabras pronunciadas en la Velada del 11 de febrero2 de ese año, en San Fernando. Este primer artículo de María no era en absoluto feminista ni dirigido a las mujeres, sino antimonárquico, con un mensaje muy claro defendiendo un gobierno de la «multitud», del pueblo, frente a la monarquía: «Ante el pueblo todo es débil; todo sucumbe; los resentimientos de las clases abolidas, de los cultos desposeídos, de las propiedades diezmadas, de los abusos extirpados y de las aristocracias humilladas, todo se pierde y se confunde entre el estrépito general que forman al derrumbarse las creaciones antiguas...».

El diario jerezano había anunciado que con María Marín comenzaba una serie de publicaciones de «distinguidas escritoras», pero éstas no aparecieron y por el contrario María Marín se convirtió en la distinguida pluma que desde el 22 de abril de 1905 firmará, casi en solitario, una sección fija del periódico que se llamará «Páginas Femeninas», y que inaugurará María Marín con sus «Sermones de Cuaresma».

Fueron innumerables las «Páginas Femeninas» que se publicaron en La Unión hasta finales del siguiente año de 1906. En Jerez, las lectoras del diario republicano pudieron leer su serie completa de «La mujer y la Educación» en cuatro capítulos, uno de sus temas favoritos, pues para María la emancipación de la mujer de aquellos tiempos residía en la educación; y la serie titulada «Sobre la educación de los hijos», otro tema recurrente, donde María Marín adjudicaba a las madres la responsabilidad de educar a los hijos  e hijas en las nuevas ideas redentoras, libres de prejuicios y fanatismos religiosos.

En agosto de 1905, volviendo de su viaje de novios, María se bajó del tren en Jerez para visitar a los amigos que ya tenía en la ciudad, y especialmente a su director, Manuel Moreno Mendoza. Esta visita la describiría en el ejemplar del 16 de agosto dentro de sus «Páginas Femeninas» y se titulaba «Apuntes de Jerez», dedicándolo «A D. Manuel Moreno Mendoza». María declaraba que «nunca había visto Jerez», y sin embargo, al bajar del tren en la estación, sintió «una cierta atracción, una repentina simpatía por esa gran ciudad, que me hacía amarla sin conocerla». María alababa a la ciudad y sus calles, plazas y monumentos, aunque sin entrar en detalles, porque, decía, solo estuvo «de paso», «unas pocas horas». El artículo estaba escrito en tonos poéticos, y no se olvidaba de los cientos de obreros agrícolas jerezanos que «a cambio de dar su sangre... al regresar a casa solo llevaban un jornal mezquino y miserable». Y la otra cara de la moneda, «los magnates del lujo paseando por las calles en sus carruajes...y los edificios suntuosos». María reproducía la opinión de su «buen amigo y correligionario Moreno Mendoza», que fue su anfitrión, en el sentido de que, para él, el Jerez que amaba y admiraba era el Jerez del pueblo, el de los desamparados, el de los que no tienen pan, y María decía coincidir con esta opinión, y en sus paseos por los parques, jardines y calles principales de enormes edificios, solo veía el pueblo trabajador. En esas pocas horas que estuvo en Jerez en compañía de su director Moreno Mendoza, le fueron presentados José Barrón Ferreras, presidente de la Junta Municipal Republicana, y Manuel Pareja, de la redacción de La Unión, entre otros personajes cuyos nombres decía no recordar.

El periódico había anunciado al principio que María Marín también era conocida como «Mario», y que era su corresponsal en San Fernando, pero la verdad es que en 1905 solo aparecieron tres noticias firmadas por «Mario» sobre sucesos acaecidos en San Fernando. La primera fue el 13 de septiembre y no era una crónica local, sino una reflexión sobre una noticia aparecida en El Popular de Málaga. Se titulaba «Un médico modelo», y María (Mario) criticaba la actitud del médico Manuel Caraballo, que no quiso admitir en el Hospital civil de Málaga a una madre soltera y sus dos gemelos recién nacidos, con el agravante de que la madre llegó ya difunta al hospital. Lo de «modelo» era irónico, claro.

Para poder leer la segunda columna de Mario hubo que esperar más de dos meses, y así el 25 de noviembre publicó «La sentencia de Pedro Luis de Gálvez», donde reflexionaba sobre la noticia que leyó en un periódico de Cádiz en relación a la pena de 6 años y 8 meses de prisión impuesta a Gálvez por un delito de lesa majestad e injurias a institutos armados.

Y la última contribución de este primer año de colaboración, fue la más triste y dolorosa, pues el artículo firmado por Mario el 30 de diciembre, y titulado «Desde San Fernando. Periodista fallecido», comunicaba, ni más ni menos, el fallecimiento del que había sido su maestro en las lides periodísticas, a la vez que pareja sentimental y padre de su hijo, el periodista Salvador Fernández Terán.

La última colaboración para La Unión como «María Marín» tuvo lugar el 16 de mayo de 1907. María ya llevaba varios meses viviendo en Cádiz con su madre y su hijo Luís, y allí escribió: «Crónica gaditana. ¿Qué ha ocurrido?». Se refería al nacimiento del hijo de Alfonso XIII, Alfonso de Borbón, y que nunca reinaría en España por el advenimiento de la Segunda República. «Oigo desde mi gabinete ruido de campanas. -¿Qué santo será hoy? -pregunto. - Ninguno, me contesta un vecino, es que ha nacido un nuevo príncipe de Asturias, que ha dado a luz la reina...». Y terminaba preguntándose: «¿Acaso no hay motivos para estar pensativos con el nacimiento de un nuevo vástago que va a costar a la nación un puñado de millones más?

María abandonó Cádiz al mes siguiente y se instaló en Sevilla, pero la huella que dejó en el periódico jerezano, y los buenos amigos que cultivó, hizo que durante varias ocasiones más se siguiera informando de noticias que tenían que ver con María Marín, o que incluso ella misma escribiera firmando como «El Corresponsal» en Sevilla.

La primera fue el 5 de septiembre de 1907 y escribía el periódico una noticia «Desde Sevilla». Allí se informaba que por iniciativa de la Profesora laica de la Unión Republicana del 9o Distrito, «Da María Marín», y de la Junta de Enseñanza del mismo, se organizaba un mitin de gran resonancia para fomentar y propagar la enseñanza laica.

Y un mes después, el 10 de octubre, otra vez «Desde Sevilla» se daba la noticia de que el domingo 6 se había inaugurado en el 8o Distrito de Sevilla una nuevo círculo de Unión Republicana. Intervino en el acto, donde «abundaron las señoras», Da María Marín, «profesora de la escuela laica del distrito 9o y escritora radical».

Y finalmente, el 22 de octubre de 1907 se leería en La Unión la noticia más extensa sobre María Marín «Desde Sevilla». Se titulaba «Una Velada necrológica en honor de Fermín Salvochea». La Velada tuvo lugar el jueves 17 en el Centro de Unión Republicana del Distrito 4o (Triana) en memoria del «cristo de la Democracia», que había fallecido en Cádiz el 27 de septiembre. Y entre los participantes estaba María Marín. El orador Prudencio Sánchez Merodio, uno de las líderes republicanos de Sevilla, «dedicó grandes elogios a la profesora y escritora radical María Marín, por la labor que viene realizando en Sevilla en pro del progreso de la mujer y de su educación, no solo en la enseñanza, sino en todos los mítines y veladas que asiste desde que está en Sevilla». Y ya en su turno de intervención, María Marín hizo una especie de biografía «divina» de Salvochea, pues su discurso fue algo así «como una oración fúnebre, que dirían los católicos, por el alma de «su Dios», en quien la figura de Fermín encajaba perfectamente».

María dio lectura a un «bonito trabajo dedicado al difunto, a quien admiraba y quería grandemente, publicado en un periódico de Valencia, «El Federal», el cual fue muy aplaudido y elogiado». Y para concluir contó un pasaje de la vida de Fermín que retrataba a la perfección «aquella alma hermosa y abnegada», y que, según decía la crónica, «no queremos pasar en silencio»:

“En ocasión de hallarse Salvochea en la plaza de los Descalzos3 de Cádiz, sentado una tarde con su anciana madre, unos chicos que por allí jugaban tiraron una piedra, con tan mala fortuna que vino a dar al ya difunto en un hombro fuerte golpe. Salvochea, en vez de molestarse, se levantó y con su risa plácida de siempre dijo: «mamá, vámonos de aquí, que estamos estorbando a esos niños».

La crónica terminaba asegurando que María Marín fue «muy felicitada por su sentimental discurso».

Tras un paréntesis de algunos meses, en enero de 1908 volveremos a ver un artículo de María en La Unión, «Femeninas del año nuevo», y a pesar de llevar en Sevilla medio año, todavía publicarán tres trabajos suyos más antes de emprender un nuevo traslado y marchar a Valencia en el verano de 1908. Incluso el 2 de julio, la redacción jerezana informaba del nuevo diario que iba a dirigir María Marín, El Federalista (Valencia), junto al maestro laico Francisco Moliner Salcedo, que acaba de salir de prisión.

La vida de María Marín seguiría dando muchas vueltas aún por Valencia y Barcelona, pero es indudable que los dos años y medio que sus «Páginas Femeninas» se publicaron en La Unión, y los más de tres años en que se pudo seguir su vida y sus opiniones a través de las páginas del diario, con una producción total de 104 publicaciones, tuvo que dejar una profunda huella en muchas mujeres y en muchos hombres del Jerez republicano de principios del siglo XX.

Tanto, que en agosto de 1911, cuando Moreno Mendoza vuelve a publicar una nueva cabecera, La Idea-Diario Popular, se acordará de María Marín y en el n.o 12 reproducirá en primera plana su artículo «A la española», que firmaba desde Sitges (Barcelona). Allí se dirigía a los hombres españoles «egoístas y timoratos» que aún querían tener a las mujeres «sujetas aun esclavitud bochornosa y repugnante», y les recordaba los casos de Inglaterra y Francia donde las feministas y sufragistas estaban consiguiendo cambiar la mentalidad y las leyes de los países vecinos.

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'La idea'.

Durante ese año, único en que apareció La Idea, fueron varios los artículos que aparecieron firmados por María Marín, que terminó afincándose en Barcelona. El titulado «Por Cataluña» lo dedicaba «a mis queridos paisanos de Andalucía y muy particularmente a los amigos queridos de Jerez». Pero en realidad era un llamado a sus amigas jerezanas, pues después de una crónica de su visita de tres días a Barcelona, terminaba llamando «a sus queridas paisanas andaluzas» a que imitasen la labor del feminismo catalán tan organizado y extendido entre mujeres de toda condición social, pues solo el feminismo podía regenerar la sociedad.

Este fue el último mensaje de María Marín Labrador a su querido Jerez y a sus mujeres. Por tanto, es de justicia que aún se siga recordando y valorando esta singular figura femenina que forma parte, sin lugar a dudas, de un trocito de la historia de la ciudad.

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