Un homenaje a los hombres y mujeres del campo. Así es el monumento de una pareja con su hijo a lomos de un burro que preside Almensilla, un pueblo de 6.600 habitantes situado a menos de 20 kilómetros de Sevilla capital. A priori, la estampa podría ser la de cualquier municipio andaluz. De hecho, este homenaje se repite de oriente a occidente. Sin embargo, detrás de esta escultura de bronce hay un conflicto que se extiende durante dos décadas y que no se ha resuelto. Su autor, el artista jiennense Luigi Maráez, quiere que de una vez por todas se reconozca su trabajo.
La escultura, hecha en bronce y modelada previamente con 2.000 kilos de barro, fue inaugurada en 2008. Antes, su autor estuvo más de un año trabajando en ella y sitúa su origen en 2005. Sin embargo, 18 años después aún no ha cobrado por la obra. El motivo es que el Ayuntamiento de Almensilla, según las palabras del artista, asegura que no hay documentación que acredite su autoría. Desde entonces ha habido varios regidores, pero ninguno de ellos ha accedido a la compensación económica. El actual es Rubén Mendoza, independiente de Por Almensilla, con el que el jiennense mantuvo una reunión hace tan sólo unos días. En ella, señala Maráez a lavozdelsur.es, Mendoza "me trató fatal" pese a ofrecer un pago a plazos.
En una conversación con este periódico, el escultor señala que "a pesar de mis repetidos ruegos y de recibir promesas cada vez que hay nuevas elecciones, siguen dándome largas y aún ahora, negativas en mis derechos como autor de la obra pues me dicen que no hay papeles que lo demuestren". A pesar de esto, el autor tiene pruebas de que realizó la obra, como fotos que inmortalizan el proceso. En todo este tiempo también ha acudido al Defensor del Pueblo Andaluz, pero tres años después de hacerlo sigue sin obtener respuesta.
A pesar de que debido a la inflación y el encarecimiento de los materiales el precio debería de haber subido, Maráez se conforma con recibir lo estipulado. Hay una ley que señala que el escultor debe recibir lo que cobre el fundidor de la obra más un 20%. Esto suponía en 2008 alrededor de 65.000 euros. Maráez asegura que él acabó pagándole de su bolsillo al fundidor de la escultura pese a no recibir la contraprestación del municipio sevillano. Ahora afirma a lavozdelsur.es que "ya no sé ni qué pedir. Que me paguen lo que sea".
Su relato es prácticamente el de un hombre desesperado. Más si cabe para un artista consolidado que ha ejercido su labor en la escultura, la música, la poesía o el teatro. Entre sus trabajos está el estudio previo para la consolidación y restauración de la Puerta del Perdón de la Catedral de Sevilla. Infinidad de trabajos han provocado que en su currículum aparezcan premios como el de la Academia de Bellas Artes de Sevilla, el Giraldillo de Honor de la Ciudad de Sevilla a la Cultura o la concesión de la 'Cátedra Bécquer' del Ateneo de Sevilla después de realizar varios monumentos al poeta.
"No sé cuántos años estuve hablando con cada delegación nueva que entraba, porque todos prometían que lo iban a pagar, pero luego ponían cien excusas. Hablé con el Defensor del Pueblo; tres años estuvimos con él tratando de hacer papeles para acá y para allá, pero la cuestión es que todo el mundo se quita de en medio", lamenta el jiennense.
La escultura sigue en medio de la rotonda y en el pueblo la conocen familiarmente como 'La Burra'. Ante la negativa del Consistorio de reconocer su trabajo y realizar el pago, Luigi Maráez ha ofrecido llevarse el monumento para negociar con otras administraciones y colocar la estatua de bronce en otro municipio que sí asuma la contraprestación, "dadme por lo menos el permiso para que una grúa retire la obra", dice. "Es terrible trabajar más de un año, gastarte un dinero infinito y que se lo queden 'por la cara'".
Y es que antes de instalar la obra, Luigi tuvo que comprar todo el barro, llevarlo con un camión a su propia casa y pasar más de un año modelándolo. "Llegaron a decirme que era patrimonio del pueblo. Se me exigía a mí que lo demostrase con papel. Pero está más que demostrado porque tiene mi firma, mi estilo y mi sello. Yo lo sé todo sobre la obra".
El propio Maráez asegura que hay documentos suficientes pero "resulta que los papeles que yo les dejé han desaparecido. Hasta la maqueta que les presenté ha desaparecido. Nos dimos un apretón de manos y me dijeron: no se preocupe, métase ya en la fundición". El fundidor también acudió al Ayuntamiento pero no cambió nada. Se había gastado "un dineral" y, finalmente, le tuvo que pagar Maráez. "He gastado mi trabajo para nada", asegura.
Las palabras del alcalde
Rubén Mendoza, alcalde del municipio, ha atendido a lavozdelsur.es para explicar su negativa a abonar la cantidad que reivindica el escultor. "Yo llevo tres años de alcalde, en 20 años han pasado muchos gobiernos y él me dice que le encargaron una escultura y no se la pagaron. Pero no tiene ni un documento de que sea suya. Le he dicho que acuda a los juzgados", apunta tras reconocer que, efectivamente, la reunión que se produjo hace unos días acabó de forma tensa.
El precio ronda los 60.000 euros. "¿Cómo voy yo a asumir ese importe? Él me enseña libros y fotos, pero no hay ni un papel legal. Una administración pública no puede pagarle al primero que llegue aquí diciendo que es suyo", asegura Mendoza. El alcalde, además, comenta que hace 20 años las cosas quizás podían funcionar de otra forma en este tipo de ayuntamientos. "No había el control que hay hoy en día, pero no es normal cerrar un acuerdo de 60.000 euros dándose la mano con el alcalde. Si hubiera metido la factura en el Ayuntamiento seguramente se lo hubieran pagado". En cualquier caso, descarta que Maráez pueda retirar la obra. "La Burra lleva ahí muchos años. El municipio sí puede demostrar que es suyo".
