Rocío Cano, la pintora de los paisajes con alma: "Los años ayudan en esta profesión"

La artista jerezana acaba de ser premiada en un certamen internacional en Alcalá de Guadaíra por una de sus obras. Expone en Aponiente y prepara una retrospectiva de su trayectoria en el Alcázar de Sevilla

Rocío Cano, en su estudio en días pasados, ante una de sus obras.
Rocío Cano, en su estudio en días pasados, ante una de sus obras. ESTEBAN

Amante de la soledad del estudio

Rocío Cano (Jerez, 1979) acaba de recibir el primer premio del XLVIII Concurso Internacional de Pintura de Paisajes, que organiza el Ayuntamiento de Alcalá de Guadaíra. Paisaje con casa se ha alzado con el galardón, dotado con 3.500 euros, porque según el jurado es una obra que se destaca por "su capacidad de síntesis, tanto en la distribución de planos, como en la economía cromática". "Se trata de una pintura que puede estar en la frontera entre figuración y abstracción”. El año que viene cumplirá 20 años desde que se licenció en la Facultad de Bellas Artes de Sevilla y allí precisamente, en el Alcázar, expondrá una retrospectiva de una trayectoria que tiene en el paisaje, la figuración humana y los bodegones sus grandes centros de gravedad. Cano, discreta como su estudio, en un piso de Jerez, es una madre de tres hijos que no ha parado de vivir entre lienzos, con las ideas claras y con una dedicación profesional cuya llama definitivamente se encendió con su paso por la Fundación Antonio Gala.

Ha enriquecido su carrera con numerosos cursos y talleres, entre ellos con el maestro del hiperrealismo Antonio López, pero es en la soledad del estudio y en la búsqueda del natural donde desarrolla su trabajo. Miradas cercanas, a veces a paraísos próximos, en busca de la emoción en un lenguaje austero y sin artificios, tan suyos, tan de verdad. Actualmente tiene una pequeña exposición en el restaurante Aponiente y a lo largo de su carrera ha montado siete muestras individuales, además de participar en numerosas exposiciones colectivas, pero “nunca me ha interesado correr demasiado, estar en los mejores sitios, he preferido refugiarme en mi estudio y estar muy segura cuando quería mostrar algo”. Algunos de sus cuadros están colgados en Bruselas o Burdeos.

¿Cómo ha recibido este premio?

Lo he recibido con una alegría inmensa, no me lo esperaba. Llevo muchos años participando en el concurso, es el único certamen cercano que es solo de paisajes, que es mi temática principal, y aunque he participado en exposiciones allí, el premio nunca me lo había llevado. Es una dosis de autoestima importante. El premio en metálico se queda en algo anecdótico en comparación con lo bien que sienta que alguien se fije y respete tu obra.

¿Cómo empezó todo?

De pequeña me gustaba mucho, un verano aburrido mi madre me apuntó a clases de pintura y ya me enganché. Conforme fui creciendo y estudiando, mi tendencia siempre era el mundo artístico. Entonces decidí hacer Bellas Artes y, gracias a Dios, conté con apoyo de mi familia. Al acabar la carrera me concedieron una beca en la Fundación Antonia Gala y fue un poco el impulso para decidir dedicarme profesionalmente a pintar. Desde que salí de la fundación, ya busqué estudios, estuve viviendo en Francia, y ya solo he estado dedicada a pintar y a dar clases de pintura. 

¿De pequeña también le gustaban los paisajes?

Siempre me han llamado mucho la atención, pero fue sobre todo a raíz de dar esa asignatura en la facultad. Tuve una buena profesora que me metió en ese mundo y ya fui buscando ese camino pictórico. La vocación paisajística llegó más tarde. 

¿Recuerda alguna obra de los primeros años?

Tengo guardada alguna acuarela con la que disfruté mucho... mis padres tienen cuadros de mis inicios que ahora me dan vergüenza. Desde la facultad sí guardo apuntes y trabajos con mucho cariño porque se ve la evolución desde los comienzos. En los años finales de la carrera hice las primeras obras con las que pude pagarme algún viajito...

El año que viene, precisamente, se cumplirán dos décadas desde que se licenció en Bellas Artes. 20 años no son nada pero dan para mucho...

Sí, el tiempo ha cundido, la verdad. Si lo pienso me pongo a tiritar porque ha pasado volando, pero la verdad que han sido años muy productivos. Realmente esta es una profesión en la que cumplir años y que pase el tiempo te ayuda a coger mucha más fuerza pictórica, mucha más seguridad. La edad y la evolución siempre es positiva en nuestro trabajo, a diferencia de otros. Aquí el tiempo te lleva a mejorar, se necesita, y estos 20 años han sido un camino de crecimiento bastante fructífero. 

¿Va cumpliendo sus expectativas?

Estoy bastante contenta porque no es una profesión a la que sea fácil dedicarse por completo. No lo consigue mucha gente. Tienes que tener muy claro y contar con un apoyo también que, en mi caso, lo tengo. Es un camino de creer mucho en ti misma y es difícil. Yo he ido pasito a paso, nunca he sido muy ambiciosa, no he buscado las galerías más importantes... siempre me he quedado en el trabajo del estudio y enseñar cuando realmente estoy satisfecha con lo que he hecho. El tema de los concursos es muy difícil, se me han cerrado mil puertas, pero no ganar tampoco significa que una no valga. Si lo ganas es maravilloso, pero hay que seguir hacia adelante. Estoy contenta porque el recorrido siempre ha sido a mejor y también con un respeto de otros pintores y de este mundo, que eso ya es mucho. 

"Con los años he aprendido que no vale cualquier fotografía que tomas en un viaje y corriendo la pintas. El paisaje hay que vivirlo, olerlo, sentirlo"

Un mundo con egos y vanidades, supongo.

Sí, por eso yo siempre estoy un poquito en la retaguardia, no me gusta figurar. Me gusta hacer bien mi trabajo y enseñarlo, pero me mantengo un poco discreta, no lo puedo evitar. También tengo tres hijos y he estado unos años un poco más escondida, no como ahora. Eso sí, nunca lo he dejado, siempre he tenido fuerzas para seguir pintando.

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Algunas de las obras de Cano, expuestas en su web.

¿Qué grandes pintoras y pintores motivan a Rocío Cano?

La pintura clásica, por supuesto. Y luego hay pintores que me han marcado, como Morandi, Corot... Antonio López, con el que he hecho algún curso, y su mujer, María Moreno... otros pintores que me rodean, en Jerez, como Eduardo Millán, David Maldonado... No sé, son muchos y algunos no son muy conocidos, sobre todo aquellos que han tenido el paisaje como medio de trabajo o han destacado por eso. 

Aparecen entornos reconocibles en la zona, pero ¿de dónde sale el alma de sus paisajes?

Con los años he aprendido que no vale cualquier fotografía que tomas en un viaje y corriendo la pintas. El paisaje hay que vivirlo, olerlo, sentirlo, y realmente, al final, pinto lo que tengo cerca, mi entorno, lo que veo por la ventana, cuando voy al campo... Cuando llevas varios días de experiencia en la naturaleza u observando es cuando consigues contar algo más en un cuadro, no solo la anécdota de una escena bonita. Hay más concepto, más emociones...

Hace falta mucha técnica para llegar a que dos brochazos emocionen...

Sí, es lo que te decía, pintar durante tantos años significa tener la técnica, pero haces tuya otras cosas que te enseñan, que vas deduciendo... Realmente no uso nada complejo, uso óleo, acrílico, acuarela, técnicas clásicas, pero ya coges tu forma de usarla, tu identidad, y eso te lo da la experiencia de trabajar tanto tiempo. Intento ser honesta y fiel a cómo lo hago, no me gusta copiar estilos por cuestión de modas, pero inevitablemente ves cosas de otros pintores y pintoras, y las haces de alguna manera tuyas. Es otra manera de aprender.

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Rocío Cano, en acción.   ESTEBAN

Habla de pintoras, y hay muchas, pero seguís un poco en una zona de sombra, ¿no?

Poco a poco estamos esperando a aparecer. Los referentes femeninos prácticamente no existen en la historia del arte, están empezando a salir ahora. Muchas artistas están recopilando nombres de muchas artistas que tenían pseudónimo o trabajaban en talleres en los que luego no firmaban las obras. Es un mundo que ha sido más de hombres, pero ya se nos está teniendo en cuenta. En todo caso, tampoco hay que forzar, es cuestión de que el buen trabajo vaya apareciendo, y hay grandes nombres de mujeres hoy en día en la escena artística.

El arte en las redes sociales: "Esto tiene su función, no hay que ser negativo, pero siempre y cuando no se abuse, hay gente muy intensa"

Si no fuera por la pintura usted…

(Ríe) No sería lo que soy porque me preguntan qué soy y lo primero que digo es pintora. No podría dedicarme a otra cosa y gracias a Dios es un sueño hecho realidad, lo estoy consiguiendo. Es una forma de vida además de un trabajo. Es muy vocacional.

Vivimos en la sociedad de la imagen, con millones de stories y fotos en redes sociales, ¿qué hueco encuentra la pintura en todo eso?

Siempre he sido muy reacia porque no me gusta nada ese mundo, ni creo que sea una manera de ver el arte porque estás ante una imagen pequeña, en móvil, sin luz real, y está todo transformado. Si ves una exposición en redes y luego ves la pintura en directo no tiene nada que ver… no es real. Todo va muy rápido y si no estás parece que no eres nadie, pero sí es verdad que es un gran vehículo para darte a conocer. Hay gente que ha decidido no estar voluntariamente, recogerse en el estudio y luego exponer sin explicar de esta manera su trabajo. A mí personalmente me sirve como escaparate. 

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La artista jerezana, en su estudio.  ESTEBAN

¿Y la relación de la sociedad con la pintura, cómo la ve con estos vehículos de difusión?

Es una herramienta buena, mucha gente te conoce o llega al arte a través de esto porque la pintura no es su mundo o no va a ver exposiciones. Ojalá este sea el paso para que luego entren y no piensen que la pintura es solo eso. La pintura hay que verla, acercarse a los museos... pero personalmente me ha pasado con gente que se ha acercado al arte a través de las redes o ha comprado obras mías. Esto tiene su función, no hay que ser negativo, pero siempre y cuando no se abuse, hay gente muy intensa en las redes.

¿Vivir del arte es casi imposible?

Es algo absolutamente inestable. Pasas rachas buenas, otras malas, nos acostumbramos a todo, pero siempre tienes que tener algún soporte, clases, que tu pareja te apoye, es dificilísimo porque no es un trabajo normal. Antiguamente tenías sueldo de las galerías pero ese modelo ya no existe. Es muy difícil, es un mundo muy desconocido, que no muchos entienden, es algo que se vende como un bien de lujo y por ello pasa a segundo plano. Las galerías, por desgracia, cada vez están peor, en Jerez por ejemplo no hay ninguna… y al final, los pintores acaban vendiendo por su cuenta. El mercado del arte es complicadísimo. Harían falta más mecenas y más marchantes, unas figuras en extinción, pero bueno, cada uno hace lo que puede. El trabajo artístico en general siempre tiene mucha dificultad económica.

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