José de los Camarones, un canasto y un cante a vida o muerte: "Yo resucité"

En poco más de un año, el cantaor de La Hoyanca, barrio de la zona sur de Jerez, ha hecho cuatro películas, ha posado para Gucci, va a publicar nuevo disco y sigue con el ritual de su canasto ambulante de mariscos

José de los Camarones, retratado en días pasados, tras la entrevista con lavozdelsur.es.

José de los Camarones le preguntó al tato Gonzalo: “¿Dónde está el guion?". Y éste le respondió: "El guion eres tú”.

Empezaba así para José Galán García, José de los Camarones, un periplo de cuatro rodajes en un año con Gonzalo García-Pelayo, gurú de la contracultura sevillana, cineasta, escritor, productor de más de 100 discos de algunos de los nombres más importantes de la música española… Una experiencia, inserta en un macroproyecto de García-Pelayo que ha rodado once películas en el mismo año, que le ha llevado a probar las interioridades del séptimo arte, y que le descubran una nueva faceta que, en realidad, formaba parte de una película vital y artística que daría para varias temporadas de una serie.

Con Pedro G. Romero como codirector, Gonzalo García-Pelayo ya ha presentado Siete Jereles en el pasado Festival de Sevilla, y ya en la Seminci de Valladolid, hace un mes, puso de largo Alma quebrada. En ambas —y también en Dejen de Prohibir que no alcanzo a desobedecer todo y Así se rodó Carne Quebrada— participa José Galán García, José de los Camarones. Un cantaor jerezano al filo de los 68 años que, además, ha sido en los últimos tiempos modelo de Gucci —en unas sorprendentes fotos que publicó El País Semanal— y está a punto de presentar en directo Anclé mi alma (Serie Gong Productores, 2022).

La cita será el próximo 1 de diciembre, a partir de las 20.30 horas, en el Teatro Cajasol, en Jerez. En paralelo a esa vorágine que vive José de los Camarones y que cualquiera podría entender como una exitosa etapa profesional, José Galán García mantiene el ritual de preparar su canasto de mariscos, que él mismo cuece, y que posteriormente pasea por las calles para ganarse unos euros.

“La primera vez que yo cogí un canasto tenía 8 años. De esto hace… 60 años. Ya en esa edad yo mariscaba con mi padre. Luego llegábamos a Jerez, preparábamos el marisco para al día siguiente poderlo vender, y mi padre me echaba unas broncas…: ¡niño, que así no es…! Fui aprendiendo hasta coger bien el canasto y entenderlo como un arte. Es la esencia. Ya no es vender el marisco, es cómo lo preparas. En el canasto, el marisco es diferente”.

—¿En qué se parece el canasto al cante?

— Es la misma preparación. Cuando vas a cantar tienes que preparar, tantear el cante. Presentarlo. Si yo el cante, coger el marisco o preparar el canasto no lo hago a nivel espiritual, nada me funciona. Empiezas por tientos, tanteando…

Comienza a partir de aquí lo que será una entrevista ilustrada, donde se van entremezclando las sentencias de José con una serie de pinceladas cantaoras que apoyan sus reflexiones. Canta José: “Amarga, dura y bravía...

José de los Camarones, por tientos, durante la entrevista con lavozdelsur.es.   JUAN CARLOS TORO

“¿Te has dado cuenta cómo místicamente, al igual que al principio del cante, se ha ido preparando el canasto? Y ya luego viene el siguiente tercio, y es lo mismo: “Tanto como tú me quieres… Camarones, cangrejos, gambas, langostinos, cigalas, mejillón…”. Y me decía mi padre: cuando salgas a vender, los problemas, los dejas en la casa. El producto no se vende si le dices a la gente que la cosa está muy mala: “Dame algo, picha, que la luz está muy cara..”. Y el producto lo das a probar porque, y eso me lo enseño mi pare, cuanto más das, así percibes, así recogerás”.

El ritual del canasto de mariscos

"El canasto hay que prepararlo con mucho amor. Como si fuera para ti. Y tiene que tener el mismo peso por todos lados, que quede equilibrado". Dice que el pantalón que lleva le ha costado 120 euros en El Corte Inglés, la camisa que viste luce blanca nuclear, "bien planchaíta". Se prepara como un torero en capilla. "Y las cañaíllas para abrirlas se meten unas con otras", explica, mientras ofrece hasta la hueva. Remata la faena, se prepara el fajín con sus sobrecitos, y sentencia: "Y esta es la esencia del canasto: ética y estética van juntas, si no llevas el canasto bien preparado y limpio… Las cajetas, las bocas, los camarones… todo enjuagado y bien lavado, fíjate la brillantez del camarón". Otro consejo, antes de entrar en el universo de José de los Camarones, cantaor: " Yo cuezo el marisco y el secreto está en que el agua hirviendo esté sabrosita, mejor quedarse cortitos que eso tiene solución". 

Ha compartido escenarios con grandes como El Lebrijano y Curro de Utrera, entre otros. Su arte ha sido reconocido con premios como el Melón de Oro de Lo Ferro en Murcia; Premio de Cante de Minas en Barcelona, La Llagosta; Premio nacional El Candil de Manlleu… Con más de 40 años dedicados de forma intermitente al cante, sin perder jamás su afición, con sus altibajos, con sus ausencias, con sus presencias, con varios discos grabados, también publicó un libro, El santuario de lo jondo, donde una vez más eleva el cante a lo místico, a lo metafísico, pero sin dejar de masticar raíces, sin perder sabor a tierra y mar. Su vida. “El cante es inmaterial, no tiene color, ni sabor, ni pentagrama, pero sí tiene alma”.

—¿Hay trucos en su oficio?

—Si uno es honesto consigo mismo no tiene que haber truco. Si uno no puede con el cante, no lo cantes. Eso lo decía Agujetas y mi tío Chocolate. Cuando vas a cantar, como si fuera el último día de tu vida, pero no des ojana a la gente. Hay artistas guapísimos, con todos mis respetos, grandes maestros, que no se han partido jamás cantando. Ahora, nosotros, al menos yo, canto como si fuera el último día de mi vida. [Vuelve a cantar por tientos] Te tienes que rebelar porque la misma letra te lo está pidiendo.

—No hay espacio para la mentira.

—No.

—Y si lo hay no es cante.

—No es cante. Cuando hago cualquier cante, si me doy cuenta de lo bien que lo he hecho, deja de ser arte.

José de los Camarones, en capillas.   JUAN CARLOS TORO
El ritual de preparar el canasto.   JUAN CARLOS TORO
—Agujetas nos dejo dicho que el flamenco es mentira.

—Claro. El flamenco es mentira y es lo que se ha vendido siempre: el flamenco, los flamenquitos y los flamencones. Eso es mentira todo. Pero él no te diría: el cante es mentira. No. El flamenco sí, el cante no. ¿Por qué? Porque el cante te da materia prima suficiente para que con honestidad lo desarrolles. Si no, no existe. El flamenco sí permite dar ojana al que te está escuchando. Por eso el cante es de minorías y de maravillosamente locos. ¿Quién va a escuchar toná, seguiriyas, livianas, taranto…? ¡Qué fatiga! Eso lo escucha muy poquita gente, y tampoco en Jerez. Hay muchos artistas y pocos cantaores.

—¿Usted no se considera artista?

—Nunca lo seré. Yo no reúno esos requisitos para ser artista. Ahora, cantaor sí, y ante todo, aficionado. [Comienza a acordarse de Juan Talega por soleá: “A quién le contaré yo las fatiguitas que estoy pasando / se las voy a contar a la tierra cuando me estén enterrando”]. Pertenecemos a la tierra y esa es la que nos va a comprender. Polvo fuimos y al polvo vamos. Es una comunicación mística.

—José Galán, ¿cómo se lleva ahora mismo con José de los Camarones?

—Hay momentos en los que me llevo bien porque nos tenemos que mimar el uno al otro. Hay un dicho budista que habla de que en el interior tenemos a dos personas: ¿quién gana? El que dejes que gane, pero yo los dejo en tablas, como en el ajedrez. Cuando sale José Galán García para afuera es lo trágico de la tragedia porque me comprenden muy pocas personas. Y si se juntara con José de los Camarones, o antiguamente el Bizco de los Camarones, yo creo que les costaría el divorcio.

"El cante jondo, con j, no interesa al sistema. La j no interesa en los grandes festivales, lo que vende es la f"

—¿No hay convivencia posible?

—No, tenemos que ser locos románticos, comportarnos como niños, tirarnos al suelo si tenemos ganas… pero eso de cara al marketing está mal visto.

—¿Esto de seguir vendiendo camarones es el ejemplo de que vivir del arte está reservado solo para unos pocos?

—Sí, el flamenco es mayorías y aun así, les cuesta a todos. Yo no soy biólogo para saber cómo están los flamencos, pero esa palabra vende. El cante jondo andaluz, Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, no vende. Ya don Antonio Chacón, con Lorca, con Zuloaga… lo vieron venir. El cante jondo, con j, no interesa al sistema. La j no interesa en los grandes festivales, lo que vende es la f.

—Este nuevo disco habla de proezas, de fracasos… ¿qué enseña más en esta vida?

—Para tener conocimiento de todas las cosas tienes que pasar por algunos infiernos. Las proezas surgen y se canalizan a través del fracaso. Si no hubiera tenido fracasos no tengo el conocimiento, humildemente lo digo, que tengo hoy. Si escudriñas en tu corazón sobre por qué han ocurrido ciertas cosas ves que el fracaso no es fracaso, es creación.

"Las proezas surgen y se canalizan a través del fracaso"

—¿El cante es más seguiriya que bulería?

—El cante jondo andaluz no es todo lágrimas, también es bálsamo y liberación del alma. Yo pienso que los médicos, y todo el Ministerio de Sanidad, cuando una persona tenga cualquier dolencia deberían de recetarles una soleá o una malagueña, y dele usted tiempo al tiempo. Con una cante no se puede estar mirando el reloj a ver cuándo termina. Yo cuando empiezo a ser José de los Camarones, o el Bizco de los Camarones, o José Galán García, es cuando llevo cuatro o cinco horas cantando. Ahí te metamorfoseas y liberas tu propia alma. Al mismo tiempo, libera la de los demás, si tienen sensibilidad para recoger eso. El arte es para personas cultas, no para los idiotas o los tontos que se creen algo sin comprender nada. A esa gente no les corresponde escuchar nada.

—¿El cante es patrimonio de la humanidad, puede cantar por soleá un japonés?

El arte jondo andaluz es inclusivo, no es exclusivo de nadie. Nadie tiene posesión de él, gracias a Dios. Hoy un australiano, un inglés o un francés canta una soleá con su dolor y su sentimiento, y quién soy yo para decirle que tengo más dolor que él cantando. ¿Por que eres gitanófilo o payófilo? ¿Por eso ya tienes más dolor que ese…? Y este disco es una liberación de toda mi vida.

El cantaor, en un momento de la entrevista.   JUAN CARLOS TORO
—¿Y a qué ancló su alma?

—La anclé en aceptarme tal como soy. Aceptar las cosas, pero resignarme. Una cosa es aceptación y otra resignación. Tengo unos defectos y unas virtudes, y hay que ser tolerantes con lo que me digan los demás.

—Hay otra letra, el tango que le ha escrito Chipi de La Canalla, que dice que una cosa es el tiempo y otra el compás.

—El Tango de la libertad. No hay que tener prisa.

—¿No es una batalla perdida en estos tiempos?

—No es posible. Para pulir un diamante no puedes meterle bulla, porque lo desmenuzas, te lo cargas entero. En la milésima de segundo puedes destrozarlo todo. El ser humano ha ido contranatura en cuanto al tiempo, pero tenemos lo que hemos creado. Con cerca de 68 años, ¿qué prisa voy a tener yo…? Yo tengo que hacer examen de conciencia diario, me siento, me emociono y hago mi inventario personal. Yo quiero estar feliz conmigo mismo y, a veces, me voy a tener que poner un burka porque de San Juan de Dios a la plaza del Arenal tardo tres horas. No hay que tener prisa. Como dijo Alfonso XIII, vísteme despacio que tengo prisa. ¿Por qué? Porque con la bulla te pones los botones cojos y tienes que empezar otra vez.

"Los únicos políticos que me han agradado son Pepe Mújica y El Califa. El resto... todo es mentira"

—Una cita muy monárquica para un hombre que tuvo antepasados republicanos.

—Don Fermín Galán García. Pero los verdaderos republicanos son aquellos que no se lo creen. Estaba bien aquello porque era un ideal, aunque se equivocaran, pero hoy ya no hay nada de eso. Hoy no hay ideales, todo es mentira. Los únicos políticos que me han agradado son Pepe Mújica y El Califa, Julio Anguita. Pero el resto… con todos mis respetos, todo es mentira.

—¿Por qué es importante la Memoria?

—La memoria es importante porque si no te acuerdas estás muerto. La memoria está en la tierra, pertenecemos a ella.

—¿La edad vuelve a uno de derechas?

—Ten en cuenta que si eres de la Joyanca —La Hoyanca, un barrio de la zona Sur de Jerez– y no eres rojo es una doble desgracia. ¿La sangre cómo es? Yo no puedo contradecir a lo que Dios creó. Me muero con mis principios y por eso la mayoría de las personas me quieren.

No le temo a la muerte porque morir es natural, dice el fandango. ¿A usted le da jindama?

—No. El ser humano no le tiene que tener miedo a la muerte. Porque está conmigo, convive conmigo, llora conmigo…

Retrato de José de los Camarones, en la calle Francos de Jerez.   JUAN CARLOS TORO
—¿Está preparado para su hora?

—Sí, porque sé dónde voy. Al laíto de nuestro señor Jesucristo, en los atrios. Papá, no hay quién te aguante —dice mirando al cielo—. Los buenos rojos jamás han derogado las enseñanzas de Cristo. Casi todos los gobiernos del mundo han cogido esa forma de vida, la justicia social, que él tuvo en esa época. No entro en teología, yo sé que es mi Cristo, Dios reencarnado en la tierra. No había que ser humano que tuviera cojones de cumplir la ley de aquella época. Y él lo hizo con amor. El amor, que cubre multitud de faltas. Por eso hay que preparar el canasto con amor.

—¿Se puede cree en Dios y en las vacunas?

—¿Las vacunas? Eso es lo trágico de la tragedia. Eso no lo ha creado Dios. Eso lo ha creado el hombre. Vale, yo he cumplido con las vacunas, porque estoy en sociedad y cumplo con lo que me dicen los mandatarios. Soy un cagueta, pero me puse mi vacunita porque no le temo a la muerte, pero no me hizo ni efecto.

—¿Qué le parece el actual Gobierno de España?

—Cada Gobierno, esté equivocado o no, intenta hacerlo lo mejor posible. Soy yo en mi casa y me cuesta trabajo… y no ya gobernar mi casa, sino mi propia vida. Ya tendrán que rendir cuentas ante el juez supremo. Ningún sabio de la antigua Grecia quería ser juez para no equivocarse.

—Modelo de Gucci, cuatro películas…

—Le estoy muy agradecido al tato García-Pelayo. ¿Por qué ha venido todo eso? Pues gracias también a vosotros, esto no viene así… esto es una preparación que undibé —Dios en caló— ya me tenía preparado de antemano. ¿Por qué…? Porque me he rendido. Me he rendido a todo.

"Cada vez que nos levantamos es un puro milagro, y seguir trabajando, sin prisa, pero sin pausa, como hacer una berza"

—Explíqueme eso.

—Me he rendido a la vanagloria, al orgullo, al ego…

—Pero estos trabajos supongo que a uno le refuerzan esas cosas, ¿no…?

—Sí, pero verás, las personas adictas como yo, que soy adicto a todo, lo llevan más arriba. Soy adicto al alcohol, a la cocaína, a las mujeres, a las mentiras… eso está en los genes. Son defectos de caracteres que, con el tiempo, y gracias a mucha autodisciplina y a bastones como vosotros en los que me apoyo, los voy superando y me voy formando como persona. Por eso me ha venido todo esto que me dices. La sociedad me ha visto caminar de todas las maneras posibles, ciego, con traje, sin traje, con barba… y ahora se han acordado de mí. Pero todo a través de los camarones, de los cangrejos… Yo tenía el cante desde el vientre de mi madre, pero en la calle vendiendo he ganado el conocimiento y la afición.

— Al final el canasto es el ancla.

—Ahí está. Anclé mi alma en mis principios, en lo que me enseñaron mis padres. Amar mis camarones, observar cómo crecían las mareas, cómo bajaban… los chaparrones, encuerecito mojado en una cuneta… Todo eso me ha servido para valorar lo que tengo. El otro día le dije a Josema (García-Pelayo), que está haciendo un trabajo grande, que cuesta un dineral, ¡tenemos la inversión más grande de la historia!… La vida. A partir de ahí, porvenir resuelto.

Por seguiriyas.   JUAN CARLOS TORO
—Le iba a preguntar qué espera ahora de este nuevo disco…

—Todo.. y nada. Aquí se parten 200 años de historia porque meto una guitarra eléctrica, pero nadie se monta encima de nadie.

—A ver si le van a criticar que haya dejado atrás la pureza…

—No. Quienes no son puros son los que no saben discernir la verdad porque llevan cien años comiendo de la sopa boba de Manuel Torre, de Chacón y del otro. ¿Y los vivos? Si el arte jondo es un sentimiento, ¿yo quién coño soy para quitarte a ti tus inquietudes? Si no me molestas, me das el bálsamo. En este disco no derogo la verdad de la pureza, pero compartimos la música. A mí no me molestan los músicos, todos los compañeros sacan los reaños musicales y se expresan conforme a lo que yo he cantado. Estoy loco de contento con este disco, estoy muy feliz.

—¿Y la crítica, cómo la encaja?

—Yo quiero mucho a los críticos, pero una vez le comenté a uno: no crucificarme, hombre. Y me dijeron: tú tienes quien te quite los clavos. Humildad. Y hablando de eso, yo resucité, cojones. Todo el mundo quiere un milagro todos los días y yo me levanto y le doy las gracias a Dios porque me ha dado otro indulto. Cada vez que nos levantamos es un puro milagro, y seguir trabajando, sin prisa, pero sin pausa. Esto es como una berza: ¿cómo coño vas a hacer una berza en una olla exprés? Hazla tranquilamente, chum, chum, chum, sin bulla, pero hazla.

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