David Trueba: "Si la política se ha infantilizado es porque nosotros nos hemos infantilizado"

Minutos antes de inaugurar el ciclo 'Hispalit' en la Feria del Libro de Sevilla, el cineasta y escritor madrileño atiende a lavozdelsur.es para hablar de periodismo, cine, literatura... y también política

David Trueba con la Giralda de fondo.
David Trueba con la Giralda de fondo. CANDELA CLAUSS
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El escritor que le diría 'no' a una adaptación de Spielberg

Estaba citado en la Feria del Libro de Sevilla para dar una charla sobre las adaptaciones de la literatura al cine. Sin embargo, durante su intervención confesó que ninguno de sus libros ha sido llevado a la gran pantalla. El motivo es que no quiere, a pesar de que ha tenido ofertas. Le diría que no a Spielberg y se lo pensaría con Scorsese.

Aunque podría hacerlo él mismo, ya que se dedica a ambas cosas: cineasta y escritor. Una vez, un amigo le dijo a David Trueba (Madrid, 1969) que debería haber sido un rabino judío porque vale para todo. Tuvo dos ofertas en su última novela Queridos Niños, para adaptarla a lo audiovisual. También dijo que no.

Durante su intervención en el ciclo Hispalit afirmó que cada uno de los lectores de novelas era en sí un adaptador, algo que luego resultaba clave a la hora de juzgar una película y decir que el libro estaba mejor. En su caso sí fue autor de la versión cinematográfica de Soldados de Salamina, un libro de Javier Cercas, con el que a pesar de todo, mantiene una gran amistad.

Su charla se titula ‘de la novela a la pantalla’. ¿Qué libro se ha quedado con ganas de ver en una pantalla?

Me gustaba mucho Ramiro Pinilla, tiene una trilogía que se llama Verdes Valles sobre el comienzo de la siderurgia en el País Vasco y siempre pensé que hubiera sido una serie maravillosa. Pero no les interesa a los de las teles. Siempre tienen que coincidir esos dos factores.

¿El libro es siempre mejor que la película?

No. Lo que ocurre es que habitualmente, cuando la gente ve una película basada en un libro que le ha gustado mucho, siente una cierta decepción ante la película porque no está a la altura que te da el poder imaginar lo que tú has leído. Cuando es un clásico, lo normal es que la adaptación sea como vulgar. El error que cometen muchos cineastas es pensar que porque un libro sea de calidad, no tienes que hacer una labor para convertir toda esa calidad literaria en calidad cinematográfica, que es otro territorio para el cual tienes que cambiar cosas.

Lo que la gente no se da cuenta es que hay muchas películas basadas en libros que ni conocen y que son libros mediocres, pero las películas son muy potentes. A la gente le llama más la atención que siempre sean malas las adaptaciones de Vargas Llosa o García Márquez. Si ves películas como El Gato Pardo, El Padrino o Los Santos Inocentes son películas buenas basadas en buenos libros.

"La gente en España es incapaz de aceptarte en dos o tres gremios distintos"

Escritor, periodista y cineasta. ¿Qué le aporta cada faceta a las demás?

Ahora me aporta disgustos. En general, la gente en España es incapaz de aceptarte en dos o tres gremios distintos. Siempre hay ese punto de que el mundo del libro no te acepta porque vienes del cine, y viceversa; el mundo del periodismo no te acepta porque vienes del libro y del cine. Es como que no eres puro en ningún lado.

Hace años que defiendo que una persona del siglo XXI es una persona que ha tenido influencias de distintas artes y oficios. Esa extrema especialización cada vez va a ser más absurda porque qué escritor no está influido por la narrativa audiovisual o periodística, qué periodista no está influido por el lenguaje cinematográfico o literario a la hora de hacer una crónica o reportaje y qué cineasta no está influido por sus lecturas y por el modo que tiene la literatura de explorar nuevos territorios.

Lo normal sería que las personas pudiéramos hacer esas diferentes cosas. Lo habitual es que, como la gente busca la consagración, la consagración se consigue si te dedicas sólo a una. Pero es una consagración externa y la vida es muy corta. Uno tiene que intentar no perder nunca el placer por las cosas que hace. La combinación de estas tres cosas me hace disfrutarlas como si fuera la primera vez cada vez que regreso a cada una de ellas.

Trueba durante su participación en la Feria del Libro.
Trueba durante su participación en la Feria del Libro.   CANDELA CLAUSS
¿Se siente más libre en el cine o la literatura que en el periodismo?

No. Al revés. Quizás en el que menos libre me siento es en el mundo del cine y de la televisión porque muchas veces dependes de otros a la hora del encargo o de conseguir levantar un proyecto. En el periodismo al que yo me he dedicado me ha permitido ser ‘autor’ porque hago columnas, entrevistas donde me piden a mí que sea el que entrevista. Eso es muy placentero. Las pocas ocasiones en que alguien ha tenido la tentación de decirme algo, se han dado cuenta muy rápidamente de que era contraproducente darme esa indicación porque podría llevarme al lado contrario.

Las personas somos bastante cabales, yo soy una persona con mucho sentido común y he percibido que la gente te respeta y cuando estás equivocados piensan que el ideal sería convencerte. Para eso la censura no es un buen sistema. Lo mejor para que cambies de opinión es convencerte y explicarte que estás equivocado. A eso siempre estoy dispuesto. En la literatura, pese a que es un mercado difícil y complicado —el último libro Queridos Niños es complejo y puede molestar a muchas personas—, sin embargo eso también ha sido la garantía de que el libro no respondía a arquetipos gastados ni a una función ideológica. Iba buscando una visión bastante panorámica de lo que es la profesión política, de la cual, aunque parece que se habla mucho, no se habla nada. Se habla de los efectos de la política, pero no del oficio.

¿Qué se puede contar en la ficción que no se pueda contar en un periódico?

Muchas cosas. La ficción complementa al periodismo porque el periodismo y la historia sólo pueden dar por consumadas las cosas consumadas. Un periodista puede tener una tesis, pero si no encuentra las pruebas, queda como un policía que tiene sospechas de quién cometió el crimen sin pruebas. La ficción te permite relacionar muchos casos y generar un personaje que sea más representativo de un universo que el propio personaje concreto. Permite contextualizar mejor la historia y ampliarla. Uno no debe confundirlas al leerla. Cuando leo libros que dicen que son basados en hechos siempre digo que si son así, vete a un periódico. Los periódicos son el sitio donde tiene que estar la realidad y la verdad. Un libro tiene que ser un recinto donde está la verdad, la realidad, pero también la reinterpretación del autor. Que es lo que un periodista no se puede permitir.

"Se pide al periodismo una pureza que es imposible"

¿Qué ha ocurrido entonces para que la profesión periodística tenga el descrédito actual?

Nunca ha sido la profesión más querida. Los periodistas nunca han sido médicos o jueces. Los periodistas siempre han molestado al poder y también a una parte de la ciudadanía que no piensa como tal periódico y le parece que todo es manipulado. En las democracias falta que la gente se dé cuenta de que los periódicos no tienen que ser perfectos, sino plurales para permitir que sea el lector el que haga la composición final. Sin pretender que sean biblias. Entiendo que todos los periódicos y cadenas tengan intereses particulares, pero dentro hay profesionales absolutamente libres en algunos de los casos. Incluso con una línea editorial, tú tienes la pluralidad de completarla. Es como si pidieras que todos los partidos políticos sean honrados. Ninguno lo es al 100%, ni deshonesto al 100%. Lo que tienes que hacer es una comparación entre ellos y elegir el que crees que gestionará mejor, robará menos o lo que sea.

"El esfuerzo de un novelista es extraer una verdad mayor que la concreta"

A veces la gente en el periodismo pide una pureza que es imposible. Todas las personas tienen ideología y su opinión. El periodismo hace un esfuerzo por encontrar cómo la realidad puede servir a esto. Pero es un esfuerzo que hace para que el lector compare con otras cosas. El lector fanático de prensa o de un telediario completo, es un lector que empobrece el suceso democrático. El suceso democrático es “sé que todos tienen intereses variados y por lo tanto voy a intentar componer lo más cercano a un mapa real”.

Queridos Niños narra una campaña ficticia, pero resulta imposible decir que algo de lo que se cuenta no pueda pasar. ¿Es un problema por el rumbo de la política o es un halago por tener la capacidad de representar la realidad de forma tan fiel?

Esta semana estaba en conversaciones con el traductor italiano, tras las elecciones, y me escribía diciendo que veía la campaña italiana como si la hubiera escrito. El esfuerzo que haces es de tratar de escribir una campaña que no es ninguna, sino una representación de lo que hay. Ese es el esfuerzo de un novelista, extraer una verdad mayor que la concreta. Se puede hacer un libro sobre un político o utilizar una anécdota particular. Pero la ficción lo que te permite es abrir el abanico y que sea más universal el personaje. Se trataba de eso y por eso es aplicable a la campaña de ahora, a la que venga, a la del año pasado y quizás a la del 82.

Lo que ocurre es que ha cambiado mucho la política porque ha cambiado la forma de informarse de la gente. Depende de cómo se informe la gente de la política, serán los políticos. Porque irán buscando el impacto en ese espectador y futuro votante. Ese impacto ahora hay que buscarlo mucho a través de las redes, con teatralización. Ya no se hacen mitin para convencer, sino para salir en un minuto y medio en una plataforma informativa donde sale el titular o la imagen chocante. Es muy interesante ver como ellos han pulido la política para participar del eslógan, de la metáfora afortunada, del suceso que es portada y llama la atención pero que en realidad no contiene nada.

¿Quién tiene la fuerza para reconducir eso?

La sociedad. La sociedad siempre se cree superior a todos los elementos que salen de sí misma. Es habitual que la gente diga ‘la gente’ con desprecio sin decir “la gente soy yo”. Toda la sociedad es culpable. Si nosotros somos de una forma, la política se va a hacer para seducirnos. El libro dice “cómo será la sociedad para que se necesite esto para seducirles”, de ahí el Queridos Niños del título. En el fondo no deja de ser que si la política se ha infantilizado es porque nosotros nos hemos infantilizado. Ellos quieren seducirnos. Es como una cita, dime lo que pones en exhibición tuya y te diré qué es lo que crees que va a gustar.

David Trueba, autor de 'Queridos Niños' tras la entrevista.
David Trueba, autor de 'Queridos Niños' tras la entrevista.   CANDELA CLAUSS
En el libro encontramos un personaje ambicioso sin escrúpulos, una candidata marioneta, votantes sin espíritu crítico y una prensa al servicio de los partidos. ¿Qué es lo más peligroso?

Siempre la carencia de espíritu crítico. Personas sin escrúpulos nos vamos a encontrar siempre, medios de comunicación con intereses demasiado evidentes también, candidatos de utilización también. ¿Dónde podemos aportar un cambio? En mayor espíritu crítico. No tanto buscar la pureza y la perfección como buscar un cierto nivel más elevado para regalar nuestra confianza. Cuando veo a veces cómo se vuelca la gente en una aventura política pienso que no deben dejar de lado el espíritu crítico. Hay que ser crítico con los propios. La gente tiende a serlo con los ajenos y muy indulgente con los propios. Si consiguiéramos equilibrar esa balanza, seríamos capaces de premiar lo correcto y de castigar lo incorrecto, aunque sea lo nuestro.

¿Es más fácil plasmar la profesión política a través de un partido conservador?

No. Lo que ocurre es que al ser yo un escritor considerado más bien progresista porque tienes unas opiniones que muestras en el periódico y responden a una persona con intereses sociales, con una cierta sensibilidad y avance de la sociedad. Si retrato eso positivamente la gente iba a pensar que estaba haciendo una novela que corresponde a mi ideología. Me intereba mucho más irme a un personaje que de partida no tiene nada que ver conmigo, pero hacerlo mío. Y que el lector tenga que hacer ese esfuerzo de entender qué hay detrás de una campaña, a veces cínica y a veces contundente, pero eficaz.

Lo que no podemos hacer es sentarnos a ver la vida pasar diciendo “qué desastre”. Eso es un error. Tenemos que sentarnos a ver la vida pasar y decir “qué desastre pero cómo lo arreglamos, qué parte de culpa tengo o esto por qué funciona tan bien”. Me interesa mucho saber por qué funcionan tan bien algunas cosas en la política. Cuando uno ve cómo le funciona, Trump un cierto discurso, a Bolsonaro, le sigue funcionando a Berlusconi… piensas que no se puede despreciar. Apelan a algo que la gente interpreta como autenticidad y tenemos que encontrar dónde está esa clave.

"Para una persona en una democracia, el desprecio al otro es el peor consejero del mundo"

¿Ha sido el error de la izquierda esa falta de interpretación?

Siempre es un error. No intentar entender por qué se te fugan los votantes, qué encuentran atractivo en otras opciones, es un error. Para una persona en una democracia, el desprecio al otro es el peor consejero del mundo. Tiene que haber un intento constante de la comprensión del otro. Qué son las cosas que han llevado a la clase obrera a girar en Francia, de una manera muy llamativa, de opciones de izquierdas a las que estaban adscritos casi con una lealtad de toda la vida, a girar a opciones muy de derechas. Ese elemento se debe analizar para solucionarlo si te dedicas a la política, pero si no te dedicas a la política simplemente para observar el mundo en el que vivimos.

¿Por qué para este tema un libro y no un proyecto audiovisual? ¿Cada cuestión tiene su soporte predeterminado?

Mientras preparaba la novela había hecho algún documental de materia política. Yo trabajo mucho por acumulación. Podría haber pasado en una película, pero no ha pasado. Como estaban estos documentales, que no dejan de ser material audiovisual, de alguna manera me servían de documentación, de interrogarme, de conocer a muchos profesionales de la política y volcarlo todo en Queridos Niños.

¿Puede servir la cultura de mediador en una sociedad polarizada?

Debería servir y por desgracia no sirve porque creo que hay un error conceptual en entender la cultura como un todo. La propia palabra cultura, cuando la analizas, para mucha gente significa solo las personas que se dedican profesionalmente a actividades artísticas y culturales. En realidad, la cultura es todo. La cultura es la educación, son los museos, los libros, pero también la televisión, internet, la música. Esa cultura es mucho más amplia es un peligro que haya gente que adscriba la cultura a una ideología.

La cultura no tiene ideología. Sólo tiene o debe tener un punto de arranque, que es el ser humano. El interés por el ser humano. Eso no es político intrínsicamente, aunque luego el ser humano está rodeado en una sociedad de elementos políticos. Pero la cultura de las personas procede de su origen en el nacimiento, de su origen geográfico. La cultura se deja demasiado dominar por el poder, en el sentido de domesticar. No tanto porque le obligue a hablar de unas cosas sino comportarse de una manera determinada. La cultura debe romper las costuras de la sociedad. Y de hecho lo hace. Antes de que haya homosexualidad o transexualidad, lo hay en elementos culturales. Antes de que esté asumida una nueva línea de pensamiento, la cultura ya está llamando a las puertas y diciendo que hay que abrir el horizonte. Y por eso también la cultura incomoda tanto, a veces abre donde no quieren que abras. Una llamada a las contradicciones.

No puedes admitir que ciertas cosas estén tapadas, como lo ocurrido en la valla de Melilla, para que la gente no las vea porque son poco fotogénicas. Las cosas suceden y la cultura y el periodismo, que forman parte de la misma raíz, tienen que coger el espejo y mostrar la sociedad que tenemos: ¿estás de acuerdo con todo esto o podemos cambiar algo?

David Trueba en 'Hispalit' hablando sobre cine y literatura.
David Trueba en 'Hispalit' hablando sobre cine y literatura.   CANDELA CLAUSS
¿Qué necesita el sector cultural de los políticos actualmente?

Creo que tienen que vivir con autonomía e independencia. A los políticos hay que pedirles lo mismo que le piden industrias como el coche o el turismo. Que generen condiciones para que florezcan talento. En unos casos es el talento empresarial y la posibilidad de ganar dinero. En el mundo cultural debe ser la posibilidad de expresarte. Si no existe la posibilidad de que los jóvenes expongan sus películas, sus obras artísticas, teatro, música… la cultura está todo el rato en manos de algo industrial.

La política debe permitir que haya espacio donde eso florezca por sí solo sin responder a ninguna consigna ni a ninguna estrategia. Pintores en Sevilla saldrán ellos, no hay que sacarlos. Tienes que generar un circuito para que se integren y sobrevivan. A los políticos lo que les interesa es la cultura muerta. Les gusta hacer una exposición de Goya, pero un Goya actual lo despreciarían y machacarían porque fue un hombre que tocó las narices y hacía movimientos contradictorios y de denuncia. Cuando está muerto ya sí, nos viene de coña y se pelean por ver quién lo quería más. Pero está enterrado en Burdeos y con eso lo decimos todo.

"Los políticos despreciarían un Goya actual"

En una entrevista dijo que le pareció Twitter una herramienta interesante periodísticamente pero la ve ahora para hacer propaganda de uno mismo y no está dispuesto a trabajar para sus dueños. ¿Cómo accede un joven al mercado laboral periodístico sin exponerse en ese escaparate?

Si yo empezara, seguramente las usaría [las redes]. Siempre hablo desde mi posición. Lo que tendría siempre claro es que eso son empresas y en la medida en que no me sirven a mí para ganarme la vida, yo les estoy sirviendo a ellas para hacerse ricos. Ese pensamiento hay que tenerlo claro. Los jóvenes escritores y periodistas no deben regalar su trabajo. Me interesan más los podcast documentales, el documental de pequeño formato y el mundo alternativo que intentar entrar por esa vía tan mainstream de una red social. Evidentemente si te tienes que dar a conocer y necesitas dejar tu tarjeta de presentación, todo lugar es bueno para hacerlo. Pero teniendo en cuenta que si no te están pagando a ti, alguien se está quedando con tu dinero.

Sobre el autor:

Emilio Cabrera.

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