Del Castillo, tras estrenar su segunda película: "Es la primera vez que cobro por hacer cine; soy cabezón"

Dos semanas después del estreno en 103 salas de cine de España, 'La maniobra de la tortuga', que ha contado con 16 veces más financiación que su aclamada ópera prima, 'Techo y comida', el cineasta jerezano cuenta a lavozdelsur.es la experiencia, recorre sus orígenes y habla de sus proyectos futuros

Juan Miguel del Castillo posa, en el parque de El Retiro en Jerez, tras la entrevista con lavozdelsur.es, en días pasados.
Juan Miguel del Castillo posa, en el parque de El Retiro en Jerez, tras la entrevista con lavozdelsur.es, en días pasados. MANU GARCÍA

El niño que soñaba con hacer cine

Dos semanas después del estreno en 103 salas de cine de España, La maniobra de la tortuga, que ha contado con 16 veces más financiación que su aclamada ópera prima, Techo y comida, el cineasta jerezano Juan Miguel del Castillo (1975) cuenta a lavozdelsur.es la experiencia, recorre sus orígenes y habla de sus proyectos futuros. Cocinado a fuego lento, tras cinco años de vicisitudes para armar toda la financiación de su segunda producción, y con una pandemia por medio, el nuevo largometraje de Del Castillo, protagonizado por Natalia de Molina y Fred Tatien, aborda la lacra de la violencia machista desde la perspectiva de una cinta de género, el thriller, pero con el toque inconfundible del hiperrealismo del jerezano. Hemos quedado en El Retiro, un parque de su ciudad natal donde Del Castillo hizo sus primeros pinitos con una cámara. Luego llegaría su formación y multitud de trabajos audiovisuales que empezaron por los escalones más bajos del oficio: la famosa BBC, bodas, bautizos y comuniones. Desde ahí, a la gran pantalla. "Era lo que quería hacer desde niño, soy cabezón", dice un director de cine que, asegura, "estoy empezando".

¿Cómo ha notado el paso de rodar gracias a una campaña de micromecenazgo a tener detrás a las televisiones?

En cuanto a rodaje es lo mismo, pero a nivel económico dispones de más medios. Todos estamos profesionalizados, puedes exigir más a la gente… Por poner un ejemplo, el equipo de casting era una agencia con tres personas en Madrid. Yo pedía tres chicas latinoamericanas, pues me mandaban 60 perfiles. Así con todo. A la hora de rodar hemos tenido mejores equipos, mejores localizaciones, especialistas para las escenas de acción… No tengo queja de nadie en Techo y comida, la gente se portó de puta madre, pero tampoco puedes abusar porque están por hacer el favor y, al final, un rodaje son jornadas maratonianas. Para mí este trabajo ha sido como un segundo máster, he aprendido mucho y estoy encantado.

"Vi el 'making off' de 'Tesis', fuimos a verla a El Puerto y flipé, era lo que yo quería hacer"

Aunque ‘Techo y comida’ fue un descubrimiento, repleto de reconocimientos, ¿ha sido esta la primera película, de alguna manera, de verdad?

Claro, es la primera vez que he cobrado por hacer cine. En Techo y comida hicimos una cooperativa, todo el mundo aportó su sueldo y fue como hacerlo entre colegas por hacerlo posible. Rodamos con 150.000 euros, que costaron muchas fatiguitas.

¿Y este largometraje qué presupuesto ha tenido?

2,5 millones de euros. Claro, aquí están TVE, Movistar, Canal Sur, plataformas, el Ministerio de Cultura… Se ha tardado mucho en el proyecto de financiación, cinco años con ralentizaciones por cambios de Gobierno —las ayudas se pararon durante meses—, la pandemia…, pero ha merecido la pena porque rodar así es muy diferente. En todo caso, siempre digo que entre película y película hay que currar mucho. No me puedo dedicar al cine, aunque ahora haya trabajado profesionalmente, pero no me considero un profesional del cine porque, a partir de mañana, todo volverá a ser lento.

Vuelta a empezar.

Trabajo mucho para televisiones autonómicas como Canal Sur, o hago documentales, y eso es lo que me da realmente de comer. Es verdad que cuando haces una peli se van abriendo mejores puertas.

¿Un cineasta se hace a base de darse cabezazos?

Te tiene que gustar mucho y yo soy cabezón. Como me gusta tanto me da igual pasar las fatigas que hagan falta. Es lo que he querido hacer desde niño y hay que ser muy insistente y no dejarlo. A pesar de eso, todos los colegas de mi generación abandonaron, quemadísimos. Es verdad que también me cuesta más porque no me quiero ir a Madrid, aunque me han salido cosas y al final acabaré yéndome, pero yo quiero rodar aquí. Si los que somos de aquí no contamos nada de aquí, ¿quién lo va a hacer…? Nadie.

De alguna manera, su cine es una prolongación de ese nuevo cine andaluz que empezaron cineastas como Benito Zambrano y, más tarde, Alberto Rodríguez. ¿Hay industria en Andalucía?

Que estemos una nueva generación haciendo cosas potentes es gracias a que ellos lo hicieron bien. Cada vez confían más en rodar aquí. En Sevilla estaban rodándose el año pasado, mientras hacíamos la nuestra, siete producciones a la vez. No encontraban a técnicos y estaban trayéndose a gente de fuera. Hay mucho más movimiento, pero aún no hay una industria sólida.

"Vengo de las bodas y comuniones, estoy empezando"

¿Quién estaba en su cabeza cuando rodaba aquel mediometraje en este parque en el que estamos, quién era su referencia cinéfila?

Recuerdo Tesis.

No sé por qué pero sabría que hablaría de Amenábar…

Sí, él es mayor que yo, pero más o menos veía a un chaval español de mi edad que hizo una peli, la metió en los Goya y yo lo veía como si fuera yo. Era un referente. Yo tampoco veía mucho cine más allá de lo que veía todo el mundo. No tenía aún ni vídeo en casa, solo veía lo que daban por la tele, pero vi el making off de Tesis, fuimos a verla a El Puerto y flipé, era lo que yo quería hacer. Aquí rodamos una gamberrada con los colegas, Las Viñas, 11406, como aquello de Beverly Hills 90210 de la época. Fue mi primera obra, que nunca he enseñado, ni enseñaré, pero la tengo (rí). Me meo viéndola.

Juan Miguel del Castillo, en días pasados, durante la entrevista con lavozdelsur.es.
Juan Miguel del Castillo, en días pasados, durante la entrevista con lavozdelsur.es.   MANU GARCÍA

¿Quedan cosas de aquella manera de mirar que tenía en esa época?

Hombre, algunas cosas sí quedan, pero uno estaba muy verde. Estudié Imagen en La Granja y después me fui a estudiar cine a la Escuela de Barcelona, donde me di cuenta de que no tenía ni idea, tuve que empezar de cero. Te crees que sabes porque coges una cámara, pero no tenía ni puta idea. Allí estudié a fondo y era otro rollo

¿Cuál diría que es su mayor virtud como realizador?

Pues no sé, yo siempre me acerco a lo humano, a la gente. Me tiran mucho las historias personales, los sentimientos, las emociones… intento sacar eso y en esta peli también me ha pasado. Eso sí enlaza con lo que me preguntabas antes, en los primeros cortos también lo hacía. No sé por qué, soy del barrio y me gusta lo cercano. Me inquietan esas historias de la gente que me rodea y mis proyectos van por ahí.

¿Cuesta más vender proyectos de índole social, críticos con el ‘establishment’?

Depende. Quizás al tener ya dos pelis puedo tener más facilidad, entre comillas, que uno que venga de cero. Con Techo y comida teníamos claro, eso es verdad, que yo era un desconocido, el tema era muy complicado —los desahucios en el momento más duro tras la recesión— y sabíamos que no nos iba a apoyar nadie. Ni siquiera buscamos las ayudas porque no queríamos esperar cinco años para que nos dijeran que no. La maniobra tiene un condicionante social muy delicado y, en cambio, ha salido adelante. Las plataformas que apoyan leen el guion, saben qué vas a mostrar, cómo acaba… todo. Sabían por dónde iba a ir todo y la han apoyado, por lo que me siento afortunado.

Hace poco escuchaba que para defender un proyecto para Netflix te dan dos minutos ante una especie de comité y que, en última instancia, decide un algoritmo.

Es como los bancos, te da la hipoteca un ordenador. Me pierdo un poco con todo eso, aunque sí que hemos intentado mover proyectos en Netflix. No ha salido ninguno. Ellos van cambiando todos los meses, ahora me dicen que buscan comedias cuando hasta hace no mucho querían thrillers. Tienen una fórmula que no sé cómo va, pero también es verdad que han perdido usuarios y no saben muy bien por qué. En cualquier caso, las plataformas han traído aquí mucho trabajo y están apoyando mucho la industria. ¿Cómo trabajan los proyectos? Estoy perdido, muy fuera, son los productores los que se tienen que partir la cara.

Aun así, debe ser un orgullo estrenar peli y que haya espectadores en las salas, ¿ha estado muy pendiente de la taquilla?

Nuestra peli ni es taquillera, ni lo va a ser, pero sí, es complicado lo de la taquilla porque la gente va poco al cine y después de la pandemia, menos. Hemos estado en el puesto once en el ranking de taquilla y eso antes era un pelotazo; hoy en día, no es que esté mal, pero no es gran cosa. Me siento afortunado de hacer una peli que se haya estrenado en 103 salas de toda España, pero sé que luego recorrerá las plataformas y la tele convencional, y ahí es donde verdaderamente se verá. El otro día Techo y comida se pasó en la 2 de TVE y la vieron medio millón de personas. Al final, el recorrido ahora es más largo, aunque siga pensando que ir al cine es lo mejor. Eso no quita que entienda que la gente vea ahora más cómodo ver películas tumbada en su sofá.

¿Usted es de los que tarda más en elegir la peli de Filmin que en ver alguna?

Tienes 5.000 películas a golpe de clic y cuando tardo mucho en elegir al final no veo ninguna. Cuando estoy despejado, lo que hago es guardarlas en favoritos, te pones a verla y ya está.

¿Y de la crítica, está pendiente, encuentra comentarios negativos?

Bueno, los hay, siempre los hay, pero yo siempre acepto bien las críticas y son bienvenidas. Son opiniones y todo el mundo tiene derecho a opinar. Varios en Techo y comida nos acribillaron, pero yo me lo tomé bien. Ahora hemos recibido críticas, por ejemplo, sobre la trama de Natalia, pero a mí es lo que más me gusta porque es lo que más duele también.

La trama de género mezclada con la trama más puramente social e hiperrealista.

Quería mezclar el thriller con la trama social, y sé que eso era difícil. Quería llevar la historia de Natalia a mi terreno y dar ese equilibrio con la otra trama, con un tono más austero, más seco, más realista, más mío. Un thriller convencional no lo habría hecho. Aquí he intentado acertar y creo que, en general, la peli ha gustado y tiene fuerza. Otra cosa es que guste o no, pero ahí está.

Natalia de Molina (ganó un Goya por 'Techo y comida'): "Ella es que es genial, es muy buena. Me ha vuelto a sorprender"

¿Cómo ha sido el trabajo con los actores, ha aportado mucho desde la dirección?

Es lo que te decía antes, me gusta mucho la gente y, entonces, trabajar la psicología de los personajes y sacarle el máximo con ellos, aunque al principio era lo que más miedo me daba, al final es lo que he disfrutado más. Para mí es un halago que se diga que los actores y actrices están muy bien, y que se nota que hay un trabajo detrás, porque siempre he tenido eso como punto débil. Estudias técnica, imagen, pero dirigir a actores y tratar con las personas no te lo enseña nadie. Con el tiempo, con los años, he encontrado mi manera, aparte de que he trabajado con gente muy buena. Estoy encantado con todos. Fred Tatien, por ejemplo, ha sido un descubrimiento, una fuerza bruta de un tío de dos metros con una super sensibilidad capaz de romperse a llorar delante de la cámara. Hemos trabajado mucho las emociones.

Y luego Natalia de Molina, que es su actriz fetiche.

Ella es que es genial, es muy buena. Me ha vuelto a sorprender porque lo que ha hecho, aunque sepamos de su talla, es… En las escenas de la snorricam —una cámara que ella misma lleva sujeta al pecho— ella misma es la operadora de cámara y es capaz de correr, actuar rodeada del equipo, y concentrarse en lo que transmite. Esas imágenes son super agobiantes y ella es que está genial. Pero no quiero olvidarme de todos los secundarios, hemos tenido mucha suerte con el casting. Es lo que tiene tener presupuesto y contar con todo lo que tú quieres.

De Molina y Adenis atienden a las indicaciones de Del Castillo, en el rodaje de 'La maniobra de la tortuga'.
De Molina y Adenis atienden a las indicaciones de Del Castillo, en el rodaje de 'La maniobra de la tortuga'.

Después de cinco años desde ‘Techo y comida’, ¿qué ha sufrido y disfrutado más de esta nueva experiencia?

Si sumas han pasado cinco años, pero en realidad, en total, son como dos años de trabajo intenso… Cuando acaba la promoción acabas reventado, no estás acostumbrado a eso y se sufre; cuando acaba el rodaje, pues igual… El vacío que va quedando es escalonado, la verdad. En el Festival de Málaga fue un palizón con rueda de prensa, entrevistas… no estás acostumbrado a eso, pero es muy emocionante y una gran satisfacción. Te da pena y alegría cuando acabas. Todo lo que se vive es super intenso y muy bonito, y ves que la gente te apoya, te quiere, te espera con expectación… En Málaga estábamos acojonados por la expectación que había y luego recibimos una ovación. Esto del cine es una montaña rusa de emociones. El rodaje te desgasta más porque son seis semanas desde que te levantas hasta que te acuesta, y antes han sido otras seis de preparación de rodaje a piñón, pero en general se disfruta mucho de todo, especialmente, en mi caso, del montaje. El montaje te permite cambiar cosas, probar, y no cuesta dinero, en el rodaje todo cuesta.

Pandemia, Guerra en Ucrania, Virus del Mono, un volcán en La Palma… Por no hablar del panorama político… ¿La realidad es una fuente inagotable de futuras películas?

Cuando veo las noticias siempre se me viene a la cabeza una peli nueva. Esta fue leyendo la reseña de la novela de Benito Olmo en vuestro periódico. Pero es que lo de Techo y comida fue viendo en la tele a una vecina mía que desahuciaban…

"A mí me gusta la comedia y, de hecho, veo cada personaje en el barrio o en mi vida que daría para una gran comedia"

La realidad supera ampliamente la ficción.

Con la pandemia, por ejemplo, hay peliculones. Leí una noticia, que tengo hasta guardada, sobre una familia que, días antes de decretarse el estado de alarma, se quedó en la calle, y estaban los tres en una furgoneta. La Guardia Civil llegaba y les multaba por estar en la calle. Veía eso como contar una historia más social de la pandemia…

¿Los tiros del próximo trabajo irán de nuevo por lo social o hará caso al algoritmo y se tirara a la comedia?

No lo sé… A mí me gusta la comedia y, de hecho, veo cada personaje en el barrio o en mi vida que daría para una gran comedia. De hecho, lo del Curso Dandalú era en el fondo una comedia. No me quiero encasillar, pero como un proyecto tarda tanto en hacerse, pues al final te pones serio y tocas temas serios. De todos modos, una comedia también es algo muy complicado, dicen que es más difícil que el drama. Sí que me gustaría, en los rodajes siempre estamos de coña y de cachondeo porque si no serían inaguantables.

"Siempre me tira Antonio de la Torre. Tengo varios proyectos en mente y en uno de ellos, Antonio lo bordaría"

Llegado el caso, ¿con qué actor le gustaría trabajar en su próximo proyecto?

Siempre me tira Antonio de la Torre. Tengo varios proyectos en mente y, aunque nunca sabes cuál va a cuajar, hay uno muy distinto que Antonio, que es un personaje, es andaluz y muy bueno, lo bordaría. Me haría ilusión trabajar con este actor tan grande y sé que nos lo pasaríamos bien. También uno hace lo que le dejan hacer y, aparte, me cuesta mucho decidir en qué proyecto me meto. Cuesta mucho activar la maquinaria para luego arrepentirte, pero vamos, yo no me cierro a nada. Empecé haciendo bodas y comuniones, ¿por qué no voy a hacer una película que me encarguen? Estoy empezando, tengo que trabajar como todo el mundo.

A ver si le vemos de nuevo en los Goya.

Yo lo tengo complicado, este año viene la cosa fuerte: Sorogoyen, Alberto Rodríguez, Carla Simón... Son grandes, yo les veo y digo: hostia, una nominación junto a ellos... Sería un regalo. 

Sobre el autor:

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Paco Sánchez Múgica

Periodista, licenciado en Comunicación por la Universidad de Sevilla, experto en Urbanismo en el Instituto de Práctica Empresarial (IPE). Desde 2014 soy socio fundador y director de lavozdelsur.es. Antes en Grupo Joly. Soy miembro de número de la Cátedra de Flamencología; hice la dramaturgia del espectáculo 'Soníos negros', de la Cía. María del Mar Moreno; colaboro en Guía Repsol; y coordino la comunicación de la Asociación de Festivales Flamencos. Socio de la Asociación de la Prensa de Cádiz (APC) y de la Federación Española de Periodistas (FAPE).

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