Dicen que los Aries no soportamos equivocarnos y nos cuesta aceptar el consejo y el juicio ajenos. Según he leído, somos bastante líderes y preferimos dar instrucciones a recibirlas.

Repentinamente, aunque esperada, llegó la primavera. Al menos eso dice el almanaque, porque las previsiones meteorológicas siguen anunciando lluvias, vientos y demás fenómenos que nos van a aguar las fiestas, sobre todo a los que esperan la Semana Santa para disfrutar del espectáculo, a medio camino entre lo profano y lo religioso, que tenemos en Andalucía.

Y como siempre, un año más a mis espaldas. Mi carnet de identidad dice que los cumplo el día 25, pero mi madre, que es la que lo sabía con certeza, siempre dijo que nací el día 22, mientras mi padre asistía a la procesión de Viernes Santo, que ese año también cayó en marzo. Seguramente no me inscribieron hasta que se acabaron las fiestas y eso explica el desfase entre mi carnet y el día que celebro mi nacimiento. Así que ya son 67… ¡Ostras, qué mayor!

Lo dicho, la primavera y yo nacimos juntas y dicen que eso da un cierto carácter. Si hacemos caso del zodiaco, los Aries somos extremadamente impulsivos. Esta es la principal característica que define a los nacidos en esta estación. Somos como esas plantas, que de la noche a la mañana brotan casi de la nada, exuberantes después de un tiempo de letargo y espera.  Es verdad, al menos así me veo yo, y aunque el tiempo me ha templado un poco, todavía mi vehemencia y apasionamiento me juega malas pasadas. 

Una mujer Aries suele ser honesta y directa en sus relaciones personales. ¡Ay, Dios mío! Eso no sé si es virtud o defecto. Que se lo pregunten a mi amiga Ana Hérica. De vez en cuando me suele recordar esas veces que mi espontaneidad le ha estallado en plena cara. Es cierto, ese exceso de transparencia puede llegar a herir sensibilidades. Gracias a que soy rápida de reflejos y muy consciente de mis traspiés. Eso, y la benevolencia de la gente que me rodea, hace que no pierda más amistades de las que debiera. Pero una cosa es cierta: si quieres ser mi amigo, sé directo, no te andes con rodeos. Lo dice el horóscopo y lo digo yo: me gustan las cosas claras.

Dicen que los Aries no soportamos equivocarnos y nos cuesta aceptar el consejo y el juicio ajenos. Según he leído, somos bastante líderes y preferimos dar instrucciones a recibirlas

Eso de que estamos llenos de energía y entusiasmo por la vida es bonito, al menos a mí me gusta verme de ese modo y ojalá que los años no acaben con ese rasgo de mi carácter. Ahora que lo de aventureros, pioneros y valientes, qué queréis que os diga… Debe de ser por eso de que tengo algún otro ascendente que desconozco, pero la verdad es que soy poco dada a las aventuras, sobre todo si implican algún tipo de riesgo físico. Los viajes exóticos, las alturas, la velocidad…, todo eso me produce gran desasosiego y, si puedo, lo evito. Sin embargo, me considero pionera en algunas cosas de la vida. Suelo iniciar proyectos que han sido poco experimentados por otros; me motivan las novedades en el campo profesional o personal. ¡Ah! Y soy terriblemente impaciente. De ahí que me precipite y me equivoque por querer hacer las cosas con demasiada premura.         

Dicen que los Aries no soportamos equivocarnos y nos cuesta aceptar el consejo y el juicio ajenos. Según he leído, somos bastante líderes y preferimos dar instrucciones a recibirlas. ¡Ah, cuánta razón tiene aquí el horóscopo! No lo puedo remediar y la verdad es que no me siento orgullosa de ello; al contrario, me hace sufrir demasiadas veces y, a pesar de la edad, no logro superarlo.  Será por eso por lo que profesionalmente voy por libre y me cuesta tanto el trabajo en equipo. En fin, así somos los nacidos bajo ese signo del zodiaco. Y como no quiero echar piedras sobre mi propio tejado, que para eso ya están los demás, no descubriré otros vicios y defectillos con los que me identifico, aunque lo diga el horóscopo, en quien casi nadie cree. Eso sí, prometo que en los próximos decenios, mientras me hago vieja, voy a intentar pulir algunos de ellos, pero también pienso seguir siendo una mujer entusiasta, impetuosa expresiva y sensible a las cosas buenas y bellas de la vida. Y que me perdonen los que no puedan soportar tanta energía.

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