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Es curiosa la manera apersonal de morir que tenemos las mujeres, una manera de morir que nos lleva a invisibilizar la tragedia que estamos viviendo en nuestro país.

“Muere una mujer a manos de su expareja en Lebrija”

La mujer, de 36 años, había denunciado maltrato machista, pero harta de no recibir medidas cautelares tomó una decisión que sorprendió a toda la localidad. Dolores, que así se llamaba, se armó de valor y cogió la sartén por el mango. Quién se lo iba a decir al pobre Antonio, machista de 39 años y residente en Lebrija, que siempre saludaba por la escalera del edificio y en el ascensor. Quién le iba a decir que ese día la mujer con la que llevaba media vida iba a atacarlo lanzando su cuello contra sus manos, que no tuvieron más remedio que defenderse poniendo sobre la mesa la víctima número 48 de 2015. En lo que va de 2017 ya han sido asesinadas 28 mujeres.

Morir a manos de. Es curiosa la manera apersonal de morir que tenemos las mujeres, una manera de morir que nos lleva a invisibilizar la tragedia que estamos viviendo en nuestro país. Morimos, fallecemos, sin más, como las hojas caen en otoño, sin más. Caemos como moscas, como si de un virus letal se tratara. Por entenderlo desde un punto de vista sintáctico: las mujeres (sujeto) “mueren” (predicado), restando así responsabilidad, acción, al hombre (sujeto) que asesina (predicado). 

Se me ocurre que tal vez se podría haber titulado de este modo: Un hombre mata a su expareja en la localidad de Lebrija. A lo mejor existen más tipos de titulares que expliquen lo mismo, pero por favor “a manos de” no y “muere” tampoco. Sigamos.

Tres mujeres se sumaron este fin de semana a la lista de asesinadas por violencia de género en España

¿Se sumaron a la lista?, ¿fueron convocadas por Del Bosque?, ¿se inscribieron en un curso de ganchillo?, ¿se apuntaron a un fin de semana en Marina D’Or? Las mujeres nos apuntamos a un bombardeo, oiga.

Las mujeres asesinadas no se suman a ninguna lista, alguien que las mata hace que esa lista del horror crezca. Y no son sólo números, son madres, hermanas, hijas… Se me ocurre un titular mejor que podrían usar la próxima ocasión: “Tres mujeres son asesinadas por violencia machista este fin de semana”. Vamos a por otro.

Fallece una mujer en Jaén por las heridas de arma blanca provocadas por su pareja, que luego se suicidó

Fallecemos mucho en la página de sucesos. Y no me extraña: hay que ver lo enrevesadas que somos falleciendo las mujeres a veces. En casos como este queda claro que morimos porque lo nuestro ya es vicio. No era una muerte directa, era algo complejo, como una falta tirada por Milinko Pantic, que toca en la barrera, da en el palo, rebota en el culo del portero y entra. Morir no por asesinato, como muere todo el mundo que es asesinado, sino por heridas, heridas de un arma, un arma que empuñaba la pareja de la mujer fallecida, pareja que después tomó la iniciativa y en este caso, al contrario que en ejemplos anteriores, se convirtió en protagonista de la acción, suicidándose.

Los dos mueren, porque así es el amor, pasional. Imaginen que en lugar de ser una mujer quien fallece, es una víctima del terrorismo. ¿Aparecerían en el mismo titular la víctima y el terrorista que después se suicida? Si no entendemos que lo que estamos viviendo no son sucesos, sino terrorismo machista y lo tratamos como tal, desde la prensa y desde las instituciones, no vamos a ayudar a cambiar la situación. Volviendo al titular que nos ocupa, para la próxima vez, les sugiero algo más preciso: Un hombre asesina a su pareja en Noalejo (Jaén).

Tras el asesinato de tres mujeres este fin de semana, Mariano Rajoy escribió un tuit —le costó su tiempo— para decir que esto era un “sinsentido”. MR, lo que es un sinsentido es que no vayan a poner ni un céntimo para las medidas que se acuerden en el Pacto de Estado Contra la Violencia de Género. Y que sólo vayan a aumentar 4 millones de euros en los Presupuestos Generales del Estado para la lucha contra la violencia de género. 

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Claudia González Romero

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