Polígono Sur en Sevilla, más aislado que nunca: "Tengo 77 años y varias patologías, queremos que vuelva el autobús"

Recortes en el transporte urbano, barreras arquitectónicas y promesas incumplidas dibujan el mapa de un distrito donde la movilidad se ha convertido en un acto de valentía

Manifestación del Polígono Sur solicitando las líneas de autobuses.
Manifestación del Polígono Sur solicitando las líneas de autobuses. MAURI BUHIGAS
20 de marzo de 2026 a las 13:27h

"Caminante no hay camino, se hace camino al andar." Lo escribió Antonio Machado, lo cantó Joan Manuel Serrat y lo convirtieron entre los dos en uno de los versos más universales de la lengua española. En el Polígono Sur de Sevilla, donde existe incluso una barriada que lleva el nombre del poeta, esa frase ha dejado de ser metáfora para convertirse en la rutina obligada de miles de vecinos. Caminar, aquí, no es una elección filosófica, sino la única opción que les queda cuando el autobús, sencillamente, no llega.

Hay lugares que no aparecen en las postales, ni en los discursos institucionales ni en las rutas turísticas que venden una ciudad luminosa y amable. En el Polígono Sur, al sur de Sevilla, la realidad se mide en pasos. Largos, forzados e inevitables.

A las seis de la tarde, cuando el sol empieza a caer sobre las fachadas de Martínez Montañés, el barrio se reorganiza sin autobuses. No es una excepción: es la norma. Desde hace más de un año, y con especial intensidad en las últimas semanas, las líneas 30, 31, 32 y A5 de Tussam han dejado de recorrer con normalidad el interior del Polígono Sur. A los recortes de 2025 se han sumado desvíos y cancelaciones sin previo aviso. El autobús, muchas veces, simplemente no entra.

Un barrio que camina porque no puede moverse

En la barriada de Murillo, frente a la Escuela Infantil La Providencia, Rosario, una vecina de 77 años, resume el problema sin rodeos: "Yo soy una persona de 77 años y me siento afectada por la interrupción de las líneas de los autobuses. Cuando vengo de los médicos me dejan a 500 metros de mi casa y tengo varias patologías. No puedo. Así que es lo que queremos, que vuelva el autobús, por favor."

Carmen, de 60 años, lleva dos años conviviendo con el mismo calvario y lo cuenta con la rabia contenida de quien ya ha agotado la paciencia: "Todos los días una polémica para venir por la noche, da igual que sea viernes, sábado o domingo, que en cualquier día de la semana no entran." Pero el momento más revelador de su relato no es la espera ni la incertidumbre, sino lo que le dijo un agente de la Policía Local mientras esperaba en la parada: "¿Usted está esperando el autobús 32pues no viene, no entra". A las cinco de la tarde. En una parada oficial. Un policía municipal confirmando, con toda la naturalidad del mundo, que el servicio público sencillamente había dejado de funcionar en su barrio: "Y lo mismo de siempre", concluye Carmen, "una vez y otra y otra".

Ángela, vecina de Las Vegas, una de las zonas más alejadas de las paradas operativas, lo cuenta con una sencillez que desarma: las líneas 30, 31 y 32 ya no llegan donde deben, y eso tiene consecuencias reales para quienes salen a trabajar de madrugada: "Personas que van a las 6 de la mañana, personas que tienen que coger el autobús a las 7 se quedan sin poder cogerlo", enumera, y pide que les escuchen, que les atiendan y que tengan "un poquito de consideración en los momentos difíciles". Su mensaje termina como empezó, con la naturalidad de quien no está acostumbrado a que le hagan caso: "A ver si entre todos podemos arreglarlo, con ayuda de Dios siempre."

Su caso no es aislado. Vecinos de zonas como Martínez Montañés, Antonio Machado o Las Letanías se ven obligados a caminar entre 20 y 30 minutos para alcanzar una parada operativa, muchas veces tras jornadas de trabajo o citas médicas, otras siendo menores que dependen del transporte público para ir a clase. Los autobuses finalizan su recorrido antes de tiempo, en puntos como Ronda de la Oliva o el entorno del parque Celestino Mutis, dejando desconectada toda la zona sur del barrio. A partir de ahí, el trayecto continúa a pie.

El problema no es únicamente la distancia. Aceras deterioradas, barreras arquitectónicas, vehículos mal estacionados y motos circulando sin control convierten el desplazamiento en una carrera de obstáculos, especialmente para personas mayores o con movilidad reducida. Si para alguien con movilidad normalizada el trayecto ya supone 30 minutos a pie, para quien usa carrito, tacatá o tiene dificultades para transitar, es, en palabras de los propios vecinos, "una auténtica odisea". Una odisea que no entiende de horarios: ocurre de noche, en la madrugada, en días de lluvia, de frío y de calor.

Y aquí conviene detenerse un momento. En el barrio más pobre de España, donde la tasa de desempleo duplica y triplica la media sevillana, recurrir al transporte privado no es una alternativa: es un contratiempo más para una economía doméstica ya al límite. Con los actuales precios del combustible y del mantenimiento de vehículos, cada desplazamiento en coche o moto es un gasto que muchas familias del Polígono Sur, sencillamente, no pueden asumir. El transporte público no es un servicio complementario aquí. Es, prácticamente, el único.

Imágenes de una de las manifestaciones para reclamar la vuelta del servicio de autobuses a los diferentes barrios del Polígono Sur.
Imágenes de una de las manifestaciones para reclamar la vuelta del servicio de autobuses a los diferentes barrios del Polígono Sur.   MAURI BUHIGAS

Una ausencia prolongada

El transporte es, en este momento, el síntoma más visible de una realidad más profunda. La Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (Apdha) denuncia que la retirada de servicios públicos esenciales está profundizando la desconexión del barrio con el resto de la ciudad, calificándolo de discriminación grave hacia sus vecinos.

Manuel Rosa, miembro de la plataforma Nosotros También Somos Sevilla y de la Asociación Andaluza de Barrios Ignorados, pone el dedo en la llaga con una comparación que debería sonrojar a más de un despacho municipal: "Esto no se le ocurre a ningún otro servicio público. Estoy hablando de hospitales, de centros educativos, de centros de salud". Rosa lleva un año documentando los recortes en las líneas 30, 31, 32 y nocturna A5, y denuncia que la situación se agrava especialmente los fines de semana, por las tardes y por las noches, cuando los recorridos se reducen aún más y los autobuses no penetran en los barrios del interior del Polígono, quedándose en el perímetro de Ronda de la Oliva o en Manuel Benítez Carrasco, en el extremo norte, dejando sin cobertura toda la zona sur.

"¿Qué hacemos por la noche, de madrugada, en los días de lluvia, de mucho frío o de mucho calor?" — Manuel Rosa, plataforma Nosotros También Somos Sevilla

Pero este joven no se queda en la denuncia, sino que lanza una exigencia concreta que merece atención: el acceso al registro oficial de incidencias de todas las líneas de TUSSAM, para objetivar la realidad con datos y poder compararla. Y aquí viene la pregunta que más incomoda: "Piensen en los días de fútbol, piensen en las despedidas de solteros en el centro, que también se producen agresiones... A nadie se le ocurre que hay que quitar esas líneas". El agravio comparativo, formulado así, es difícil de rebatir.

La plataforma 'Nosotros también somos Sevilla' lleva meses alertando de esta situación y desde octubre ha solicitado una reunión con el alcalde de Sevilla sin obtener respuesta. Mientras tanto, otras promesas siguen sin materializarse: la comisaría de Policía Nacional anunciada para el barrio nunca se construyó y la sensación de abandono institucional se consolida en el día a día. Los desvíos son más frecuentes por las tardes y los fines de semana, las cancelaciones no se comunican y la incertidumbre forma ya parte de la rutina de miles de vecinos.

La versión municipal: elevado nivel de cobertura

El Ayuntamiento de Sevilla y Tussam, en declaraciones a este medio, niegan que los autobuses hayan dejado de operar en el Polígono Sur. Los recorridos no se han suprimido, sino modificado con un único objetivo: preservar la seguridad de usuarios y conductores evitando los puntos donde se concentran más incidentes.

En la línea 30, el recorrido actual discurre por la Avenida de las Letanías, Reina de los Ángeles y Avenida de la Paz, con dos paradas nuevas situadas a entre 70 y 350 metros de las anteriores. En la línea 31, se suprimieron cinco paradas y se establecieron tres nuevas, con distancias que oscilan entre los 160 y los 440 metros. En la línea 32, dos paradas fueron suprimidas y se creó una nueva, con desplazamientos de entre 380 y 440 metros respecto a las originales.

El Consistorio concluye que los recorridos actuales "mantienen un elevado nivel de cobertura en el conjunto del barrio y la conectividad con el resto de la ciudad." Sobre la falta de respuesta a los vecinos, indica que "se están valorando distintas vías de interlocución."

Rosa lo traduce sin eufemismos: "El Ayuntamiento de Sevilla es responsable de TUSSAM y de la circulación por las vías públicas, tanto del Polígono Sur como del resto de la ciudad. Tiene que sentarse con los distintos servicios y buscar soluciones, pero no dejar sin servicio público a una gran cantidad de la población." La responsabilidad, dice, no admite delegación. Y el tiempo de espera, añade, tampoco admite más prórrogas.

José Luis Sanz sigue sin atender a los vecinos del Polígono Sur, que demandan una reunión urgente con el máximo regidor.
José Luis Sanz sigue sin atender a los vecinos del Polígono Sur, que demandan una reunión urgente con el máximo regidor.

En el Polígono Sur, mientras tanto, la ciudad se mide en metros. En los 500 que separan una parada improvisada de una casa, en los 30 minutos que se alargan tras una jornada o una consulta médica, en la distancia -cada vez más evidente- entre una Sevilla que avanza y otra que espera. "Caminante, son tus huellas el camino y nada más" . Machado lo sabía. En el Polígono Sur lo saben también los que cada día, desde hace meses, se echan a andar porque no les queda otra.

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Ezequiel García Barreda

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