Algunas personas coleccionan monedas, otros sellos, pero los más originales son los que hacen que muchos se queden con la boca abierta. Así ha pasado con Pepe, un sevillano que confiesa su pasión por rescatar objetos abandonados y darles una segunda vida, sorprendiendo incluso a los colaboradores de Herrera en COPE, donde ha conectado para revelar esta sorprendente afición y su consecuente anécdota.
El oyente, que se define como "cofrade sevillano", relató cómo se topó con una pieza inesperada: "Yo voy por una calle céntrica de Sevilla, y de pronto veo como una especie de armario". Para su sorpresa, se trataba de un confesionario abandonado, y supo de inmediato que no podía dejarlo allí.
Un rescate con toque de aventura
La logística para llevárselo fue toda una odisea. "Llamé a mi compadre, que está tan loco como yo, y le dije: ponle a tu coche la baca y vente acá", contó Pepe. Mientras esperaba, decidió sentarse dentro del confesionario en plena calle para que nadie se lo llevara. Finalmente, la pieza fue donada a la iglesia de Santa Marina, ya que, admite entre risas, "no me entraba el confesionario" en su casa, a pesar de ser amplia.
Tesoros por toda la casa
El hallazgo del confesionario no es un caso aislado. La casa de Pepe está repleta de objetos rescatados: "Una fabulosa araña en el salón, tres consolas doradas en oro fino", todo recuperado de contenedores. Para él, esto demuestra que "hoy en día, la gente no le da valor a nada", algo que aprovecha en sus paseos nocturnos por el casco antiguo de Sevilla, acompañado de su perro.
Incluso ha detectado la mejor época para sus búsquedas. "El mes de septiembre es el mes que más tiran", asegura Pepe, atribuyendo este fenómeno a que, tras las vacaciones, muchas personas deciden renovar la decoración de sus hogares. Gracias a Pepe, muchas de esas cosas tienen una segunda vida con alguien que les da valor a lo que otros ya no.
