El padre Guilherme, sacerdote portugués con más de 25 años de vocación y pasado militar, llegará a Sevilla el próximo 31 de enero para actuar en la Sala Pandora tras presentar su último trabajo, We Want an Unarmed and Disarming Peace. Se trata de una propuesta poco habitual en la escena electrónica: un himno a favor de la paz que irrumpe en el Melodic Techno con una clara vocación social y espiritual, y que fue publicado el 1 de enero bajo el sello Lux Aeterna Records.
La obra transforma el lenguaje de la electrónica contemporánea en un manifiesto sonoro que busca interpelar a públicos muy diversos. Lejos de ser una rareza aislada, el proyecto se inserta en una trayectoria marcada por la coherencia entre mensaje y forma, en la que la música funciona como vehículo para reivindicar un mundo más justo y desarmado, sin renunciar a la pista de baile como espacio de encuentro colectivo.
Empezó pinchando en un karaoke solidario
La historia de Guilherme se construye desde abajo. En sus primeros años como sacerdote, organizaba eventos musicales modestos en su parroquia, convencido de que la música podía servir para unir a la comunidad y transmitir valores de paz y fraternidad. Aquellas iniciativas, nacidas con medios limitados, sentaron las bases de un estilo que combinaba espiritualidad y ritmos electrónicos de forma natural.
Con el tiempo, su capacidad para conectar con el público traspasó el ámbito parroquial. Empezó pinchando en un karaoke solidario para recaudar fondos y, de manera progresiva, su nombre comenzó a circular fuera de los circuitos religiosos. Hoy supera los tres millones de seguidores en Instagram y se ha consolidado como una de las figuras más comentadas del panorama electrónico internacional.
El punto de inflexión llegó en 2023, cuando su sesión durante la Jornada Mundial de la Juventud de Lisboa se hizo viral con de miles de jóvenes bailando y emocionados al ritmo de sus mezclas. Guilherme ha actuado en clubes emblemáticos como Hï Ibiza y ha compartido escenario con algunos de los nombres más reconocidos de la electrónica actual. Su propuesta, que predica tanto desde el altar como desde la cabina, mantiene una misma línea: llevar un mensaje de paz a los grandes templos del baile.
Sevilla será ahora el próximo escenario donde ese discurso, convertido en música, volverá a ponerse a prueba ante el público.


