La nueva moda entre los jóvenes, el celibato voluntario: "Soy feliz sin contacto masculino"

Rosalía lo popularizó como 'volcel' y cientos de mujeres comparten en redes su decisión de priorizar el amor propio y el autocuidado: "Es para proteger nuestra energía y no aceptar hombres que sean menos que nosotras"

Carla Galeote, Rosalía y Victoria, hablan del celibato voluntario.
21 de enero de 2026 a las 13:25h

El celibato voluntario, conocido en redes sociales como volcel, se ha convertido en una tendencia creciente. La cantante Rosalía, con su famosa frase "Yo ahora estoy soltera, volcel", ha abierto el melón y visibilizado esta práctica, inspirando a muchas mujeres a priorizar su bienestar emocional y sexual por encima de la presión social o las expectativas románticas.

Como explica el usuario de X @soberanisd1, "el celibato voluntario es la decisión consciente y autónoma de abstenerse de la actividad sexual por razones personales, espirituales, psicológicas o ideológicas, sin ser forzado por circunstancias externas, permitiendo un mayor control sobre el cuerpo, las relaciones y emociones". Cientos de mujeres en redes comentan que lo practican y muchas repiten la misma frase: "Me despierto soltera, en celibato voluntario, mi sustento soy yo misma, soy feliz".

Qué es y cómo funciona

EFE consultó a varias expertas para comprender la práctica. La psicóloga y sexóloga clínica Cristina Brull explica que "el celibato voluntario es una decisión de no relacionarse sexualmente y afectivamente, de dejar de tener citas y estar en aplicaciones para conocer gente con un propósito sexual o romántico".

Anna Sánchez, también sexóloga clínica, aclara que no se limita al ámbito sexual: "Tampoco tiene que ver con la desaparición del deseo, ya que es común mantener la masturbación propia o el consumo de contenido erótico". Por su parte, la psicoterapeuta y terapeuta sexual Silvia Sanz añade que "la decisión tampoco tiene que ver con motivos religiosos o con la falta de opciones. No tiene por qué ser una renuncia definitiva, sino un paréntesis ante necesidades emocionales concretas".

Victoria: un ejemplo desde Sevilla

Entre las seguidoras más activas está Victoria, sevillana, que lleva más de un año en celibato voluntario. "Nada de contacto masculino, cero relaciones esporádicas, ni videollamadas, ni citas, y todo esto mientras uno sufre la ovulación", explica en sus redes.

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Su decisión surgió de experiencias pasadas y del amor propio: "Decidí que nunca jamás me entregaría a nadie que no mereciera la pena. Si yo trabajaba en mí misma para ser mi mejor versión, no iba a aceptar menos que esto". Victoria subraya los beneficios: mayor autoestima, relaciones más sanas con su familia y amistades, y desarrollo profesional y espiritual sólido. "Te aseguro que el celibato voluntario es lo mejor que ha podido pasarme", concluye.

Heteropesimismo y empoderamiento

No todas las voces se centran en lo individual. Carla Galeote, creadora de contenido de política, analiza la práctica desde un punto de vista social y feminista: "No considero que sea conservadurismo ni un acto religioso decidir proteger nuestra energía y no aceptar compañeros hombres que sean menos de lo que nosotras hemos trabajado. Se llama igualdad y la igualdad y la corresponsabilidad también es intelectual". Galeote subraya el fenómeno del "heteropesimismo": la dificultad de encontrar hombres emocionalmente responsables en un contexto social cada vez más polarizado.

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Autocuidado y cambio de valores

Sanz destaca que el celibato voluntario refleja un cambio profundo en las nuevas generaciones sobre cómo entienden el amor y la sexualidad. "Tienden a cuestionar los modelos heredados, buscan relaciones más flexibles y valoran la diversidad de formas de vivir la intimidad. Están más atentos a conceptos como consentimiento, salud mental, igualdad y autenticidad", afirma.

Brull coincide en que la práctica se vincula con la protección emocional y el empoderamiento: "Algunas mujeres deciden priorizar su desarrollo personal, académico o profesional, entendiendo la sexualidad como algo que puede esperar".

Una práctica en auge, pero con matices

Aunque la tendencia se viraliza en redes, Brull recuerda que en su centro no han tratado pacientes que lo practiquen, y Sánchez matiza que "siempre ha existido gente que necesita tomarse un tiempo, solo que ahora se le da un nombre: celibato voluntario".

Sea como paréntesis temporal o como forma de vida, el celibato voluntario está ganando visibilidad. Entre experiencias personales, recomendaciones expertas y análisis sociales, la práctica refleja un cambio en la forma en que muchas mujeres entienden el amor, la sexualidad y la autonomía sobre su propio cuerpo y emociones.

Sobre el autor

Míriam Bocanegra

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