La guardería de Sevilla que cierra cuando llueve: "Hemos recogido a los niños corriendo mientras los turistas paseaban"

Los padres de los niños de este centro, en los Jardines de Murillo, viven cada día mirando al cielo porque un aviso de la Aemet puede cambiarles radicalmente los planes

En la guardería situada en los Jardines de Murillo siempre hay que estar mirando al cielo.
18 de enero de 2026 a las 19:53h

Hasta hace poco, apenas le dábamos importancia a los avisos que enviaba la Agencia Estatal de Meteorología. Si llovía, llovía y si no lo hacía, un día más. Todo ha cambiado en los últimos meses con diferentes tragedias, especialmente la dana de Valencia. Desde entonces, los avisos de la Aemet y las alertas de las autoridades tienen un espacio central en los medios de comunicación y una atención preferente en las familias.

Sin embargo, esto que para muchos es nuevo, para los padres y madres de una guardería de Sevilla lleva siendo trascendental varios años. Esta semana está marcada por las lluvias, un hecho que tiene alerta a las familias de la Escuela Infantil María Inmaculada, conocida como la guardería del Alcázar. Mientras en el resto de centros educativos la lluvia no supone grandes cambios, aquí es la diferencia entre que los niños puedan asistir a clase o no puedan hacerlo.

¿El motivo? El centro se encuentra dentro de los Jardines de Murillo y, como en la mayor parte de ciudades, cuando se decreta el aviso amarillo el Ayuntamiento de Sevilla, a través del Cecop, se dispone a cerrar dicho parque con el añadido de que también hay que clausurar la guardería porque es la única forma de acceder. La falta de soluciones ha colmado la paciencia de los padres, que a principios del año 2025 tuvieron que ver como durante dos semanas el cierre de los Jardines de Murillo les obligaba a buscarse la vida con sus hijos cada mañana.

Las familias piden que se habilite otra entrada.   FERNANDO VÁZQUEZ

Iris es una de las madres afectadas. "Hasta junio el Cecop no sabía el problema que nos causaba cerrar el parque", asegura. Lo único que solicitan los damnificados es que se habilite un paso o se traslade la guardería a otro sitio. Su hija entró en enero del pasado año con siete meses. Semanas después empezaron las lluvias. Para esta zamorana que llueva no es un fenómeno excesivamente extraño. "Parece que aquí nos tenemos que encomendar al cielo. Cuando llueve es un problema para la guardería. El otro día llovió muy poco y también se cerró".

La situación se agrava porque en muchas ocasiones este cierre es de un momento a otro, con los niños en clase. "El Cecop llama a la directora a cualquier hora del día, incluida la madrugada", para decirle que van a cerrar los parques. Luego ella nos avisa y puede ser que hayamos dejado a los niños hace media hora". Otras veces, directamente, las familias se despiertan sin saber si van a poder dejar a sus niños en la guardería al desconocer si el parque va a abrir. "La directora está 100% disponible para el Cecop porque no le queda otra".

La delicada situación ha llevado a estos padres a unirse en una batalla administrativa y burocrática que no está siendo fácil. Tras numerosos escritos al Ayuntamiento y a la Junta de Andalucía, que batallaban por ver quién tenía la responsabilidad sobre esta escuela pública, los afectados lograron reunirse con la delegada del Distrito Centro del gobierno municipal, quien en un primer momento aseguró que no tenía constancia de este problema. Tras una larga lucha, estos mismos padres lograron una cita en la Delegación de Desarrollo Educativo, donde se señalaba al propio Ayuntamiento. Finalmente, en junio de 2025 se llevó a cabo un encuentro entre todas las partes donde, sorprendentemente, el técnico del Cecop manifestó que era completamente desconocedor de lo que sucedía, según narran los padres del centro.

Debido al cierre de los parques, muchas veces los padres tienen que ir a recoger de forma abrupta a sus hijos.   FERNANDO VÁZQUEZ

"Ya no sólo es la conciliación de los padres, es que a los niños les rompe la rutina. Son dos semanas en casa con padres trabajando", afirma Iris. Esta zamorana llegó a dicha guardería porque se encontraba cerca de su trabajo y a las alturas de curso en la que se le acababa el permiso por maternidad no había plaza en las cercanas a su casa. Pese a ello encontró grandes referencias, pero le sorprendió la cantidad de hueco que había en el centro para más alumnos.

Si llueve y se cierran los parques, da igual lo que los padres estén haciendo. "Tienes que ir a recogerlos sí o sí porque el centro se cierra. Hemos ido corriendo algunas veces. Hay padres que piden ayuda a vecinos", cuenta. La situación, no obstante, ha dejado en ocasiones algunos contrastes que chirrían a los afectados. "Vas corriendo a recogerlos y te encuentras el parque abierto con los turistas pasando".

La propuesta que hacen los padres y madres del centro y la propia dirección de la guardería es encontrar una vía de paso que sea independiente al estado en el que se encuentren los Jardines de Murillo. Una de las posibilidades es usar un portón que pertenece al Alcázar y que da al patio de la escuela sin necesidad de andar por debajo de grandes árboles. Sin embargo, aunque esta iniciativa se puso sobre la mesa antes del inicio del curso, los afectados aún no han recibido respuesta.

El cierre de los Jardines de Murillo afecta directamente a la conciliación.   FERNANDO VÁZQUEZ

Además, los afectados pagan los días en los que permanece el centro cerrado a pesar de que el cierre no depende de ellos. "La respuesta del delegado fue comparar la situación con cuando tu hijo se pone malo. Pero ahí somos nosotros los que decidimos no llevarlos".

La incertidumbre ha provocado que muchos padres se planteen cambiar a sus hijos de centro educativo pese a que este tiene servicios poco frecuentes como un gran patio o una cocina con comedor propia. Normalmente, los centros de educación infantil dependen de catering externos. "Sospechamos que están dejándola caer para que se convierta en otra cosa con más interés", aseguran los padres afectados, "pero es una escuela maravillosa".

Esta semana ha estado marcada, precisamente, por la amenaza de lluvia constante. "Lo vivimos con miedo. De hecho hay un padre que debe tener algún familiar de la Aemet y nos está dando clases. Estamos todos suscritos con alertas porque no nos queda otra que mirar. Además, aunque haya un aviso, no te avisan en el momento. A lo mejor nos avisan a las doce de la noche que no hay clase y tienes que buscar una alternativa para el día siguiente". Al día de la lluvia hay que sumarle el día posterior en el que se realizan trabajos de adecuación. Unos trabajos que empiezan a eso de las 8 de la mañana, una hora que sobrepasa un aula matinal que muchos padres pagan. Los niños, por ello, no pueden entrar hasta las 10 o las 11 de ese día.

El tema llega al Parlamento

La diputada de Adelante Andalucía, Begoña Iza, ha mantenido recientemente una reunión con parte de la comunidad educativa del Centro de Educación Infantil María Inmaculada de Sevilla para abordar la alarmante situación que viven debido a un claro ejemplo de “nefasta gestión” de la Junta de Andalucía.

A pesar de las reuniones, los afectados creen que no se va a solucionar el problema.  FERNANDO VÁZQUEZ

Desde Adelante se han comprometido a llevar el problema al Parlamento para encontrar solución a estas familias para que puedan acceder al centro de manera cotidiana para lo que hace falta tanto la colaboración de la Junta como del propio Ayuntamiento.

"No puede ser que las familias no tengan conciliación, se levantan por las mañanas mirando al cielo y mirando el móvil para ver si se les notifica, si a sus niños pueden entrar o no pueden entrar ese día al centro de educación", ha afirmado la diputada.

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Emilio Cabrera

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