La Agrupación Musical Virgen de los Reyes de Sevilla ha compartido en sus redes sociales una historia cargada de emoción que ha vuelto a poner de relieve el papel simbólico que desempeña la música en la Navidad. Un relato íntimo, escrito en primera persona por uno de sus músicos, que habla de ilusión, infancia y responsabilidad en uno de los días más especiales del año.

"Ahora, mientras no para de llover, voy a contaros algo muy personal", comienza el texto, que traslada al lector a un 4 de enero de hace un año. De regreso a casa, "con la chaqueta en una mano y el tambor en la otra", el músico es abordado por una mujer y su hija pequeña, que llegan tarde para entregar la carta al Heraldo Real. "Los músicos tenéis contacto de primera mano con él, ¿verdad?", le pregunta la madre, apelando a esa cercanía casi mágica que la música tiene con la tradición.

Una carta llena de significado

La respuesta llega con naturalidad y ternura: "Claro que sí, no tienes por qué preocuparte". La niña, Lucía, entrega entonces una carta que llevaba "semanas doblando y desdoblando", escrita "despacio, con letra grande y temblorosa". No era una petición cualquiera. En ella no había grandes regalos, sino deseos profundamente humanos: "que su padre llegara antes a casa algunos días" o "que su madre dejara de llorar en la cocina cuando creía que nadie la veía".

"La carta olía a lápices de colores y a ilusión recién estrenada", relata el músico, que reconoce no haber sentido "jamás mayor responsabilidad". Guardó aquella carta "como un tesoro" y, al despertar el 6 de enero, solo pudo pensar en "que ojalá Lucía estuviera siendo feliz abriendo sus regalos".

"Hoy Lucía debe llegar a tiempo"

Un año después, el recuerdo regresa en un contexto marcado por la lluvia y la incertidumbre. "Hoy Lucía debe llegar a tiempo", escribe, consciente de que el día no será fácil. "Quizás las partituras y los instrumentos se mojen" o incluso de que, "por la salud de los nuestros, y aunque no todo el mundo lo entienda, no podamos participar".

Aun así, el compromiso permanece intacto. "Yo buscaré a Lucía en cada esquina, con la carta en la mano y los nervios en su sonrisa", asegura. La reflexión final resume el espíritu de la publicación: "Ser la música de la Navidad no solo es una responsabilidad. Es un privilegio".

Y concluye con un mensaje que ha calado entre sus seguidores: "Y nadie nos podrá quitar la ilusión". Este mensaje, compartido en redes sociales, ha captado rápidamente la emoción de cada uno de sus lectores, recopilando casi 200.000 visualizaciones en apenas 24 horas y llenándose de mensajes como "he soltado una lagrimita" o "los niños superan cualquier expectativa".

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Míriam Bocanegra

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