Un nuevo incidente en la línea Carmona–Sevilla de Casal vuelve a evidenciar las carencias del servicio de autobuses

Una avería en la rampa para personas con movilidad reducida obliga a los pasajeros a esperar casi una hora y reabre las críticas a un trayecto que los usuarios califican de "lento, saturado y deficitario" desde hace décadas.

El autobús de la empresa Casal, averiado en Sevilla, este pasado miércoles.
La rampa de acceso a personas con movilidad reducida no logró abrirse hasta pasados 40 minutos.
22 de enero de 2026 a las 09:27h

Un nuevo episodio de mal funcionamiento en la línea de autobuses Carmona–Sevilla, gestionada por la empresa Casal, ha vuelto a situar en el centro del debate público las deficiencias estructurales de un servicio que acumula años de quejas por parte de los usuarios. La incidencia, ocurrida en la tarde de este martes, provocó retrasos prolongados, incomodidades generalizadas y dejó en evidencia problemas de accesibilidad en un trayecto esencial para estudiantes, trabajadores y vecinos que se desplazan a diario entre la capital de Los Alcores y la urbe hispalense.

Según relató Rafael Morales, vecino de Carmona, en las redes sociales, el autobús Sevilla–Carmona con salida prevista a las 16.30 horas llegó con unos diez minutos de retraso a la parada conocida como Las Tres Palmera, situada en la Avenida de Kansas City, cerca de Luis Montoto.

Hasta ese momento, el servicio se desarrollaba con normalidad. La situación cambió cuando un vecino de Carmona, usuario de silla de ruedas, solicitó al conductor el despliegue de la rampa de acceso situada en la puerta trasera del vehículo. Lo que vino después, el caos: la rampa no funcionó correctamente y no llegó a desplegarse por completo. Tras varios intentos, se planteó incluso la posibilidad de ayudar al usuario a subir sin la silla y guardarla en el maletero, aunque finalmente no se llevó a cabo. La situación se complicó aún más cuando, al intentar replegar el mecanismo, la rampa quedó atascada, impidiendo el cierre de las puertas traseras y bloqueando por completo la marcha del autobús.

Casi una hora de espera y un trayecto que se alarga

Ante la avería, el conductor contactó con la empresa para solicitar asistencia técnica o un autobús de refuerzo. La espera se prolongó durante aproximadamente cuarenta minutos, hasta las 17:10 horas, momento en el que se consiguió replegar la rampa.

No obstante, los pasajeros tuvieron que trasladarse a otro vehículo, que no inició el trayecto hacia Carmona hasta las 17.20 horas. Durante el incidente, los pasajeros destacaron el comportamiento profesional del conductor y la actitud comprensiva del resto de usuarios, que evitaron reproches personales y centraron sus críticas en el estado del autobús y las carencias del servicio, mostrando además su apoyo al vecino afectado.

La llegada al Paseo del Estatuto, punto final del trayecto en Carmona, se produjo alrededor de las 18.15, casi dos horas después del horario inicialmente previsto. “Es desesperante”, señalaba uno de los usuarios al término del viaje, mientras otro resumía el sentir general al afirmar que “el problema no es un día concreto, es que siempre pasa algo. Es una lotería porque nunca sabes qué va a pasar”. De forma indirecta, varios pasajeros coincidían en que la ruta se hace excesivamente larga en el tiempo para una distancia de apenas 35 kilómetros, una percepción que se repite de manera habitual entre quienes utilizan esta línea con frecuencia.

Quejas recurrentes y responsabilidades compartidas

Este nuevo incidente ha reavivado las quejas históricas de los usuarios carmonenses, que denuncian un servicio claramente insuficiente para cubrir la demanda existente. De hecho, esa misma mañana, parte del techo de otro autobús se desprendióTrayectos que superan con frecuencia la hora, numerosas paradas en urbanizaciones intermedias y autobuses que llegan completos, dejando a estudiantes y ciudadanos sin posibilidad de subir en horas punta, forman parte de un problema estructural que, según sostienen, se arrastra desde hace décadas sin una solución efectiva.

Desde el Ayuntamiento de Carmona, la postura se ha mantenido invariable. El Consistorio ha reiterado en numerosas ocasiones que la gestión del servicio no es de su competencia directa, al depender del Consorcio de Transportes del Área de Sevilla y de la empresa concesionaria.

No obstante, fuentes municipales insisten en que el Ayuntamiento seguirá reclamando mejoras en la línea y trasladando de manera formal las quejas vecinales, especialmente en lo relativo a frecuencias, accesibilidad y calidad del servicio.

En este contexto, queda pendiente la versión del Consorcio de Transportes de Sevilla, organismo responsable de la planificación y supervisión del servicio. La Junta de Andalucía se encuentra inmersa en el proceso de adjudicación de las licitaciones de las concesiones de servicio público de transporte regular de viajeros por carretera para un periodo de 5 años con un montante levemente superior a los 22 millones de euros en el lote en el que se encuentra la línea Carmona-Sevilla.

Aún no se sabe si será Casal u otra empresa la que se lleve el gato al agua. Mientras tanto, los usuarios reclaman una mayor implicación y respuestas concretas sobre el estado de los vehículos, los protocolos de mantenimiento y la adecuación del servicio a la demanda real de la comarca, especialmente en una línea que vertebra uno de los principales corredores de movilidad entre el área metropolitana y la campiña sevillana.

Una ciudad en crecimiento con transporte deficitario

Más allá del autobús, el debate sobre la movilidad en la zona vuelve a poner sobre la mesa una reivindicación histórica: la conexión ferroviaria entre la comarca de Los Alcores y Sevilla. Una infraestructura largamente demandada por vecinos y colectivos sociales que permitiría aliviar la presión sobre el transporte por carretera y ofrecer una alternativa rápida y sostenible, pero que continúa estancada en los cajones del Ministerio de Transportes, sin avances ni plazos definidos.

Un episodio más que refuerza la sensación de que la movilidad entre Carmona y Sevilla sigue siendo una asignatura pendiente, con una autovía saturada en horas punta y un estado del firme muy deficiente tras los temporales de lluvia de los últimos dos años, parcheada en algunos tramos pero sin un tercer carril que la descongestione. Una ciudad que supera ya los 31.000 habitantes que sigue atrapada entre responsabilidades compartidas y soluciones que, por ahora, no terminan de llegar.

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Ezequiel García Barreda

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