Estampa para la historia de Cazalla de la Sierra completamente nevado, el 3 de febrero de 2010, en una imagen de Manuel Yanes.
Estampa para la historia de Cazalla de la Sierra completamente nevado, el 3 de febrero de 2010, en una imagen de Manuel Yanes.

A pesar del cambio climático, y a pesar de que Sevilla es de esas raras provincias españolas en las que la nieve se hace tanto de rogar, en este siglo que ya ha consumido su primer cuarto ha nevado en más de una ocasión, al menos en la decena de municipios que forman parte de esa Sierra Morena sevillana de la que se habla menos. En el año 2010 nevó hasta en el Aljarafe, que ya es decir, pero en los referidos pueblos de la Sierra Norte como Constantina, El Real de la Jara, Guadalcanal, El Pedroso o Las Navas de la Concepción, entre otros, también nevó en los inviernos de 2016, 2018 y, sobre, 2021, cuando la todavía recordada borrasca Filomena convirtió en pueblos de cuento blanco localidades como Alanís algunos días después de los Reyes Magos.

Ahora, un lustro después de esa última nevada, algunos de estos pueblos como Cazalla de la Sierra, San Nicolás del Puerto o Constantina se ilusionan con conformar aquella misma estampa de pueblos maravillosamente aislados.

Los municipios de la Sierra Morena sevillana –salvo La Puebla de los Infantes, que tiene una altitud de solo 231 metros- oscilan entre los 450 metros de altitud de Almadén de la Plata y los 673 de Constantina, lo que los esperanza para antes de que amanezca este sábado, cuando está prevista una drástica bajada de los termómetros hasta los 4 grados bajo cero y una cota de nieve alrededor de los 600 metros, con probabilidad de chubascos de aguanieve y granizado en toda esa comarca.

Así amaneció en este cruce de la Sierra Norte el 10 de enero de 2010.
Así amaneció en este cruce de la Sierra Norte el 10 de enero de 2010.

El problema para poder asegurar la nevada es, como siempre, la probabilidad de precipitación, que no es del cien por cien. En Constantina se llegará a los dos grados bajo cero en plena madrugada del sábado, pero las probabilidades de precipitación son del 65%, las mismas que en Cazalla de la Sierra, donde el termómetro podría bajar incluso un poco más entre las dos y las seis de la mañana, cuando la posibilidad de precipitación baja todavía más.

También en Alanís y en San Nicolás del Puerto se esperan temperaturas por debajo de los cero grados centígrados en la madrugada del sábado, con lo cual todo dependerá de los fuertes vientos del oeste para que el espectáculo de la nieve se produzca o no.

Por toda Andalucía, en cualquier caso, se extenderán las lluvias a lo largo de la madrugada del viernes. El agua, por su parte, remitirá al amanecer en algunas zonas, pero volverá al anochecer.

Los pozos de la nieve

En Constantina se conservan todavía hoy unas estructuras de finales del siglo XVII -una especie de albercas- donde se helaba el agua en las frías noches de invierno, y unos pozos donde se almacenaba.

La técnica es tan antigua, que el médico medieval Juan de Aviñón ya ofrecía consejos para enfriar el agua en su famosa obra Sevillana medicina, de 1418, cuyo largo subtítulo reza así: “Que trata el modo conservativo y curativo de los que abitan en la muy insigne ciudad de Sevilla: la qual sirve y aprovecha para qualquier otro lugar destos reynos”. Siglo y medio después, ya durante el reinado de Felipe II, se había impuesto en ciudades tan cosmopolitas como Sevilla la moda italiana de enfriar las bebidas y las frutas frescas, al menos entre las clases privilegiadas.

Para estas se organizaba el abastecimiento de nieve en los llamados neveros, cuya actividad arrancaba directamente en la montaña, es decir, en la Sierra Morena de Sevilla donde se ubicaba ya Constantina, por ejemplo. En los neveros o pozos de nieve de esta localidad de la Sierra Norte, y con la llegada del verano, se cortaba el hielo y se transportaba en mulas de carga hasta la capital hispalense, aprovechando el frescor de las noches y protegiendo los congelados bloques con paja o salmuera.

En la ciudad, por supuesto, quedaban preservados en otros pozos y a disposición de las mesas más notables, ya acostumbradas al sorbete, introducido ya en el siglo XV –poco después de su invención en Florencia- e incluso al helado, que no llegaría hasta el siglo XVI.

Los pozos de la nieve de Constantina se sitúa junto al cruce de las carreteras que van hacia Cazalla de la Sierra y San Nicolás del Puerto. El edificio consta de un gran salón dividido en tres naves por dos series de arcos de medio punto. En él se conservan, por otro lado, dos naves más: los dos pozos donde se guardaba la nieve, abovedados allá por el año 1760. Existió hasta época más reciente una capilla dedicada, cómo no, a la Virgen de las Nieves.

Estos pozos pertenecieron tradicionalmente a Constantina, como lo recuerda una lápida en la que se constata que, durante el reinado de Carlos II, se compraron esos pozos con sus albercas y se obtuvo el privilegio para encerrar nieve. Hoy es de propiedad privada y ha sido rehabilitado como alojamiento rural, aunque se respeta su estilo original, lo que, por cierto, le valió una mención especial en 2006 a nivel europeo por su contribución a la Conservación del Patrimonio Cultural.

Naturaleza nevada

La Sierra Norte de Sevilla es la comarca de esta provincia generalmente tan calurosa que más posibilidades tiene cada invierno de blanquearse con la nieve. Muy atrás quedó aquella famosa mañana del 3 de febrero de 1954 en la que amaneció nevada casi toda la provincia. A aquel año lo recuerdan todavía los viejos de aquí de allá como “el de la nieve”. Desde entonces, es solo este paraje de la alta Sevilla el que tiene papeletas de contribuir a un espectáculo natural que siempre parece reservado a los demás, empezando –por cercanía- por la Sierra de Grazalema, en Cádiz.

El Parque Natural de la Sierra Morena sevillana, declarado así en 1989, cuenta con casi 180.000 hectáreas y, solo en lo que llevamos de siglo XXI, ha ido acaparando figuras de protección y galardones: Monumento Natural Cascada del Huesna en 2001; Reserva de la Biosfera Dehesas de Sierra Morena en 2002; Zona de Especial Protección para las Aves y Monumento Natural Cerro del Hierro en 2003; Carta Europea de Turismo Sostenible en 2007, Geoparque Mundial de la Unesco en 2011; o Monumento Natural Huellas Fósiles de Medusas de Constantina en 2019. Y todo ello sin necesidad de lucir la nieve, que blanquea solo no cuando se alinean los astros, sino más bien cuando se olvidan de calentar. Mañana sábado puede ser uno de esos días.  

Sobre el autor

Álvaro Romero Bernal.

Álvaro Romero

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