La Semana Santa de Sevilla, como la de tantos otros municipios, se ha acostumbrado a convivir con más de un cartel anunciador, pues al oficial -que este año ha sido obra del gaditano Antoine Cas- se van añadiendo otras propuestas más privadas y concretas que, a veces, incluso lo superan en notoriedad. Para bien o para mal, porque el universo cartelero de la capital hispalense no ha sido ajeno en estos últimos años al runrún de la polémica que hoy por hoy es inseparable de las redes que no callan.
El célebre programa radiofónico de Canal Sur, El Llamador, presentaba este lunes su particular programa de mano para la Semana Mayor sevillana y lo hacía en un acto multitudinario del Cartuja Center en el que se desveló, como una sorpresa, la imagen de su portada. Esta vez, portada y contraportada, cubierta a pleno pulmón del pintor de Montellano (Sevilla) Jorge Gallego que no ha dejado indiferente a nadie pero que no ha levantado la acostumbrada polvareda de estas propuestas tan personales sino que ha conseguido el aplauso unánime, lo cual supone un premio definitivo para un pintor tan universal que no renuncia a su pueblo.
Un pintor de prestigio
No en vano, desde su taller cotidiano, bautizado con el nombre de una de las pinturas negras más enigmáticas de Goya, El perro semihundido, pinta y gana galardones este maestro del hiperrealismo comprometido. Gallego, acostumbrado a vender sus obras desde antes de licenciarse en Bellas Artes por la Universidad de Sevilla, se formó luego en la Cátedra Francisco de Goya de Caja Ávila que impartía el maestro Antonio López. Y desde hace años le parece algo muy natural vender sus propuestas de gran formato a precios que rondan los 20.000 euros en las galerías más prestigiosas de este país, o haber ganado ya, desde el probable ecuador de su propia carrera, todos los grandes premios de pintura de España, desde el Nacional de Bellas Artes del Ateneo de Sevilla –en más de una ocasión- hasta el Premio Nacional Reina Sofía de la Asociación Española de Pintores y Escultores de Madrid, pasando por el primer premio Emilio Ollero de la Diputación de Jaén o el primer Premio del XXV Certamen Internacional Ciudad de Alcázar de San Juan (Ciudad Real) o el primer premio de la LVIII edición del Premio Internacional de Dibujo de la Fundación Ynglada-Guillot de la Real Academia Catalana de Bellas Artes de San Jordi, en Barcelona. La lista de distinciones es tan larga que conviene resumirla en el mismo etcétera que está por llenarse de contenido a partir de ahora.
Gallego, consciente de que “cada propuesta artística es muy personal” y de “que siempre hay que elegir un elemento frente a otro”, ha buscado reunir al óleo y en una madera imprimada todos los guiños posibles que para Sevilla y para él mismo encierra la semana más intensa, misteriosa, tradicional y emblemática de la capital hispalense. Son 15, al margen de ese fondo granate que es tan de la Plaza de San Lorenzo, y los desgrana él mismo para lavozdelsur.es.
1. El encuentro (y no la división)
No es casualidad que la obra de Jorge Gallego lleve por título “El encuentro”, pues lo más evidente de la estampa es un nazareno del Gran Poder que avanza por la calle y se encuentra con la mirada de la Macarena desde un cartel. “El nazareno viene de la sombra y se acerca a la luz, donde está la Virgen”, ha explicado el artista. O sea, que la metáfora de que la humanidad que representa el nazareno viene de la oscuridad y va a la búsqueda de la luz que representa la divinidad que supone la Virgen es más que manifiesta.
2. Dos formas de entender la Semana Santa sevillana
Tampoco es casual que el nazareno sea precisamente del Gran Poder y la Virgen del cartel sea la Macarena. “He querido reflejar las dos formas que tiene esta ciudad de entender la Semana Santa”, ha señalado el pintor. Esas dos formas, entendidas como seriedad máxima y alegría, o sombra y luz, o recogida solemnidad y desbordado júbilo, están separadas (o unidas) por la arista o diagonal lumínica que atraviesa justamente la palabra Sevilla. “Formas distintas pero complementarias”, entiende Gallego.
3. ¿Solo un metro?
El cuadro original de Gallego mide solo 73 centímetros de alto por 100 centímetros de ancho. Parece, sin embargo, de mayores dimensiones. Y eso se debe al efecto óptico que provoca en el espectador la imagen representada: un solo metro supondría prácticamente el paso del nazareno que avanza hacia el cartel. La imagen se completa luego con el propio cartel de la Macarena y los extensos grafitis de la pared que continúa, lo cual provoca en quien mira la sensación de una horizontalidad mucho más amplia.
4. Un díptico
El cuadro se divide fácilmente en dos por una vertical imaginaria que es la del lomo del programa de mano de El Llamador, pues la parte derecha protagonizada por el cartel de La Macarena y el nazareno del Gran Poder será la portada de la publicación y la izquierda con los grafitis y la palabra Guapa constituirá la contraportada.
5. El paso del tiempo
El tiempo, un concepto tan poético como difícil de captar en toda obra de arte, está muy presente en el cuadro de Gallego, pues la línea que separa la luz de la sombra irá cambiando, obviamente, con el transcurrir de las horas. La pintura, como la fotografía, no solo atrapa un instante, sino que sugiere todos los demás, como el movimiento detenido del nazareno al que contemplamos solo aparentemente detenido, pues en rigor sigue andando. “El nazareno camina y ya nunca volverá a estar en ese mismo lugar”, indica Gallego, y añade: “Ese encuentro con la Madre pasará… y dejará su huella en él”.
6. El gran anuncio
La pared está inundada de viejos anuncios, carteles, grafitis y propaganda de diverso signo. “Mensajes que en otro tiempo anunciaron algo”, dice el autor del cuadro, tal vez sin ser consciente del todo a que su propio cartel anunciador, la propia portada de El Llamador que él ha construido, remite al gran anuncio por antonomasia para la Iglesia, al Evangelio, que no significa otra cosa que “La Buena Noticia”.
7. “Guapa”
La gran protagonista de la contraportada –o de la parte izquierda del cuadro- es la palabra “Guapa”, expresión popular que “condensa todo el amor y la devoción de un pueblo”, el de Sevilla, que llama así, con la máxima expresividad y el máximo respeto a la vez, a la Madre de Dios. ¡Guapa! es el piropo más repetido de la enfervorecida masa de la Madrugá a la Virgen de la Esperanza Macarena, incluso repetido y con indudable compás, aunque también se ha popularizado con tantas otras advocaciones, como la de Los Dolores de El Cerro del Águila.
8. “Dicen que por abril”
El letrero que reza, en negro y simultáneamente sobre la pared y el cartel de La Macarena, remite a una inolvidable redondilla que el poeta Joaquín Caro Romero incluyó en su Pregón de Semana Santa del año 2000: “Siempre alivia desengaños / esta Moza de San Gil, / que dicen que por abril / cumple diecinueve años”.
9. El gran Silvio, cómo no
La obra de Gallego, tan ecléctica como respetuosa, no deja guiño sevillanísimo en el tintero, y uno de ellos había de ser el gran Silvio, el músico de culto que representa esa divina mezcolanza entre el rock, el flamenco, el mundo cofrade y la más ingeniosa de las tradiciones. Entre los letreros medio borrosos del muro se aprecian las palabras “Roll” y “Silvio”. “Él dijo alguna vez, hablando del rock and roll, que una cosa es el rock y otra, el roll”, recuerda el pintor. También es suya la siguiente cita: “Se supone que un rocanrolero se mueve un poco mejor que un nazareno. Hay que tener roll hasta para llevar un paso, porque es la única manera de que no te pase nada”.
10. “De la trasera”
También se advierten esas palabras entre la maraña de grafitis, y no son casuales. La trasera del paso, claro, pero Gallego las ha puesto con una doble intención. Por un lado, por el guiño de que la publicación de Canal Sur donde aparece su obra se llame El Llamador y vaya en portada, mientras que en la contraportada, vaya “la trasera”, lógicamente. Pero también porque “con mis compañeros costaleros de Montellano”, ha explicado, “tenemos una expresión muy íntima, de siempre, para referirnos a todos los costaleros: “De la trasera al llamador”. “Es una broma íntima, un mensaje a mi gente de allí abajo”, ha confesado Gallego.
11. “Santa Leone”
La referencia a Pájaro, bautizado cuando nació como Andrés Herrera, el guitarrista de Silvio, es inexcusable. Gallego ha homenajeado así el título de un célebre disco del guitarrista, que se crió musicalmente hablando entre la influencia de la música cofrade y la de las películas del Oeste que rodó en Almería el cineasta italiano Sergio Leone, con quien trabajó su padre.
12. El logo de los costaleros de su pueblo
Justo al lado de “Santa Leone”, y con el mismo tipo de pigmento blanco, aparece una especie de símbolo con una cruz y un costal. “Juega al despiste porque son dos cosas que no tienen nada que ver”, revela Gallego. En realidad, el logo es otro guiño a gente de su pueblo, pues se trata del que representa a la Agrupación Hermanos del Costal de Montellano.
13. Lara, su hija
El nombre de Lara, que es el de la única hija adolescente de Jorge Gallego, se ve también claramente bajo la inicial de “Guapa”. Es un cariñoso gesto del papá a su niña.
14. El Cristo del Museo
El viejo cartel en blanco y negro que aparece sobre el muro no representa al Cachorro de Triana, como más de uno puede pensar, sino al Cristo del Museo, y la Virgen que también se aprecia es la Virgen de las Aguas, titulares a los que el pintor les profesa “especial devoción desde hace mucho tiempo”.
15. Jesús de las Penas
El Nazareno que aparece estampado en negro sobre el laberinto de grafitis y restos de cartelería es más reconocible: el Jesús de las Penas de la Hermandad de San Vicente. Ni que decir tiene la especial devoción que Gallego siente por este Señor de Sevilla.
En definitiva, estas son las 15 claves con que los sevillanos que tengan en solo unos días el programa El Llamador de Canal Sur Radio en sus manos podrán entender mejor la portada y la contraportada, una genial obra de arte de un artista de cuya obra se quedó prendado Juanmi Vega, periodista del programa de la radio pública andaluza, cuando asistió en persona y en Montellano a la presentación de aquel otro cartel por el 300 aniversario de la Hermandad Servita de allí.


