Los autónomos de toda España, casi 3,5 millones de personas que representan el 16% de la población ocupada en este país, han vuelto a parar, con lo que eso les cuesta, en este 2 de marzo que no es una fecha casual, sino que simboliza el 30 de febrero que no existe en nuestro calendario pero que tanto dice de la realidad de un colectivo que ya “no se siente representado por nadie”. Quizás Lebrija, por lo masiva de la movilización, haya inaugurado el 2M, el Primero de Mayo de los autónomos del país.
Así lo expresa este lunes en Lebrija, un pueblo de Sevilla de 27.000 habitantes, el comunicador y también autónomo Manu Martínez, hijo de esta misma localidad en la que nació el padre de la primera Gramática castellana, Elio Antonio de Nebrija, y de esa misma estirpe de gente emprendedora que históricamente ha hablado bien claro.
"No queremos que nos den nada, ni que nos arropen, pero que al menos nos acaricien", ha insistido el presentador de televisión y dueño de célebres restaurantes como el de La Manuela, en Chipiona. Y ha añadido en forma de pregunta retórica con respuesta incluida: "¿Cómo tendrán que estar los autónomos de mi pueblo para que hoy se reúnan aquí más de mil? Hasta los cojones".
Manu Martínez ha sido esta mañana la cara conocida en Lebrija de este colectivo que siente, dicho por la mayoría de quienes se reunieron allí, "cómo van a por nosotros, a la yugular", sin especificar a ningún partido político en concreto, porque como se ha repetido hasta la saciedad y se leyó en el comunicado oficial del encuentro, "nadie nos representa hoy aquí: ni políticos, ni partidos ni asociaciones ni fundaciones. Solo estamos nosotros y nosotras y nuestras manos, las mismas que levantan este país cada día".
En este sentido, la manifestación de los autónomos, que ha sido secundada hoy en 40 ciudades españolas, supone un segundo grito nacional por parte de su convocante, la Plataforma por la Dignidad de los Autónomos 30N, pues ya se manifestaron en 21 ciudades el pasado 30 de noviembre de 2025 e insisten, tres meses después, en la necesidad de visibilizar "el malestar del colectivo ante la falta de respuestas estructurales a sus problemas", según ha señalado el portavoz de los autónomos en Lebrija, Manuel Bellido, satisfecho porque el 90% de los autónomos de Lebrija haya echado el cierre hoy a sus negocios.
Allí, en la Plaza de España de Lebrija, había esta mañana de lunes autónomos de todo tipo, desde hosteleros hasta vendedores de electrodomésticos, pasando por empresarios de la construcción, libreros, tenderos o agentes de seguros.
También había representantes del tejido asociativo local, e integrantes de la Corporación municipal, encabezada por el propio alcalde, Pepe Barroso (PSOE), que aguantaron el chaparrón de que los propios manifestantes insistieran en que "los políticos ya no nos escuchan". "Denunciamos ante toda la sociedad que somos los grandes olvidados del sistema", leyó Martínez ante una plaza abarrotada de autónomos que asentían, porque todos ellos, en Lebrija y en cualquier rincón de España, se sienten heridos de muerte por las mismas razones.
"Nos sentimos perseguidos, como delincuentes"
Lebrija tenía este lunes algo de pueblo fantasma, y sus negocios y escaparates cerrados desde bien temprano respondían claramente a ese lema de que "si el autónomo cae, el pueblo muere" que conecta, desde lo local, con el grito de auxilio de una de las coordinadoras de la marcha en Madrid el pasado 30 de noviembre, Carmen Corredor, cuando se clamó por primera vez en muchas décadas contra “la injusticia del sector, masacrado pese a ser el pilar de España”.
“Nos están exprimiendo como a limones y ya no podemos más, porque el limón está completamente seco”, dijo entonces Corredor, que ya vaticinó entonces que las concentraciones y los paros no iban a terminar”.
Este lunes 2 de marzo, desde Lebrija, insistía Manu Martínez en que "la presión fiscal es cada día más dura" y en que "nos sentimos perseguidos, como delincuentes, observados con lupa y cada vez que alguien del Gobierno habla de nosotros es para decir algo malo, aunque no sepamos qué es eso tan malo que hemos hecho, más allá de generar trabajo y riqueza".
El lebrijano Martínez, emprendedor desde hace décadas, ha insistido en que "cada vez tengo más fuentes de ingresos y cada vez gano menos", y ha contado el último caso que él ha conocido por su trabajo, el de un podólogo que ahora vive en Catar pero que es de Tomares y que, después de cerrar su clínica cada día, tenía que repartir pizzas por la noche para poder hacer frente a los gastos del autónomo. El presentador de televisión también se ha referido a tantos "periodistas que tienen que funcionar como freelancers y que, después de pagar su cuota y otros gastos, se quedan con 600 euros".
"Prohibido hablar de política"
En el grupo de whatsapp que crearon los autónomos de Lebrija hace unos meses se prohibió "hablar de política", aunque son conscientes de que "si nosotros montáramos un partido, entre nosotros y nuestros familiares, sacaríamos muchos más votos que cualquier partido de España y seríamos, como mínimo, llave de gobierno”, ha indicado Martínez, aunque acto seguido ha subrayado que no es ese, ni mucho menos, el objetivo, sino el de poder seguir trabajando “sin que nos asfixien” porque “el autónomo real, el de las pequeñas empresas, ya no se siente representado por nadie, ni siquiera por la federación nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA)”.
Según Martínez, los pequeños autónomos no tienen ningún problema con la subida del sueldo mínimo interprofesional porque "nuestros trabajadores cobran hasta más". "Ese problema lo tienen los del Ibex35, que tienen miles de trabajadores, pero no nosotros", apuntilló, orgulloso de que ver, por primera vez, "tantos negocios pequeños cerrados para luchar por sus derechos".
"No podemos seguir así"
La manifestación de Lebrija representó esta mañana, en perspectiva y desde un pueblo “históricamente tan emprendedor”, el sentir de los autónomos de toda España. Manoli portaba, como tantos otros, una pequeña pancarta en la que se reivindicaban sus derechos, y se quejaba de que, después de 40 años cotizando, su tienda de tejidos ni siquiera tenía garantizada la continuidad porque su hija “no se haría autónoma jamás en la vida” y “quiere seguir de asalariada, igual que su pareja y otro trabajador más que tengo”.
“Por lo visto, me moriré siendo autónoma porque nadie quiere reemplazarme”, asegura Manoli, que recuerda cómo “los pocos autónomos que éramos hace muchos años nos manifestamos para poder cerrar los domingos, aunque en estos últimos tiempos hemos permanecido muy apocados”.
Mariló, por su parte, otra lebrijana que lleva 13 años de autónoma con una tienda de ropa interior y hogar, coincidía con todos en que la evolución “es cada vez a peor: cada vez nos ponen más trabas y mi tienda tiene menos ganancias”. “Quiero tener los mismos derechos que cualquier trabajador, ni más ni menos: que si me pongo enferma, poder tener una baja; si tengo que cuidar a un familiar en el hospital, contar con unos días; y el día que me jubile, tener una jubilación digna”.
Aun así, se esperanza en que “consigamos algo porque la unión hace la fuerza”, y eso que, como a José Manuel González, dueño de un cáterin, le sorprendió que “todo el pueblo haya parado hoy”. “Es la primera vez que veo esto, me parece histórico”, ratificó González, que lleva cuatro décadas de autónomo y cree que, durante todo este tiempo, “la vida del autónomo es cada vez más difícil y con cada vez más chinos en el zapato: que si el control horario, que si la facturación electrónica… Y todo para quitarnos el tiempo que le deberíamos dedicar a nuestros clientes”.
¿Ciudadanos de tercera?
"Somos muchos los que decidimos emprender para ser motor económico", leyó Martínez en su manifestó, "pero hoy ese sueño se ha vuelto imposible". Entre las reivindicaciones del colectivo, la de un paro digno. "No podemos vernos tan desamparados cuando un negocio se ve obligado a cerrar. Exigimos jubilaciones justas, porque no es aceptable que nuestra vejez dependa de unas cotizaciones precarias después de toda una vida de sacrificio".
También exigen “el derecho a enfermar y a ser padres o madres”, pues las bajas médicas por maternidad o paternidad "no pueden ser un lujo inaccesible para quienes trabajan por su cuenta". Por otro lado, los autónomos dicen basta a las cargas desproporcionadas “por ingresos que a veces ni existen, mientras la inflación y los costes de suministros no paran de crecer". "Nos han convertido en meros recaudadores de la administración”, se quejaban Martínez en su comunicado de esta mañana, antes de concluir con que “para muchos de nosotros, mantener el negocio es un acto de resistencia diaria".
"Lo puedo afirmar personalmente también”, añadió luego Martínez a lavozdelsur.es, "y eso que todos mis negocios funcionan, pero la presión es impresionante y a mí me tienen aburrido", dijo, al ejemplificar con un caso de su establecimiento de Las Tres Piedras, La Manuela: "El año pasado, solo en bajas, nos gastamos más de 27.000 euros, y eso que solo pagamos el 30% del salario y el seguro, pero es que ahora cualquiera se puede dar de baja sin darme explicaciones", insiste, y recuerda que, entre la juventud española de hoy, “cada vez hay más gente que quiere ser funcionaria y menos gente que quiera emprender".
