El rechazo del Gobierno español al ataque de Israel y Estados Unidos en Irán ya ha empezado a tener consecuencias concretas en territorio nacional. Este domingo por la tarde, el Pentágono procedió a reubicar en otras bases europeas los aviones cisterna que se encontraban en las instalaciones de Morón y Rota, en Andalucía. Los sistemas de seguimiento de vuelos y radar registraron la salida de varias aeronaves de la Fuerza Aérea estadounidense desde Morón con destino a otros países del continente, incluyendo la base de Ramstein en Alemania.
La decisión responde a la imposibilidad de emplear desde España medios aéreos que puedan brindar apoyo logístico al conflicto en Irán, debido a la negativa explícita del Gobierno de Pedro Sánchez a autorizar su uso. La medida evidencia la postura española, que rechaza implicarse directamente en operaciones militares que no cuenten con respaldo internacional.
El convenio de defensa entre Estados Unidos y España establece que cualquier uso de las bases de Morón y Rota que se aparte de los términos pactados requiere la autorización del Ejecutivo español. Esa autorización no se prevé en el corto plazo, según fuentes oficiales, debido a la firme posición adoptada por el Palacio de la Moncloa desde que se produjeron los ataques.
La postura del Gobierno
La ministra de Defensa, Margarita Robles, explicó este lunes que los aviones cisterna han salido porque desde España no iban a realizar ninguna operación y subrayó que se trató de una decisión soberana de Estados Unidos. Robles insistió en que las bases españolas no han proporcionado apoyo al ataque en Irán y que así continuará mientras la operación carezca de respaldo de alguna organización internacional.
Asimismo, la titular de Defensa indicó que la única excepción posible sería el uso de las instalaciones para operaciones de evacuación con fines humanitarios. La postura española coincide con la expresada previamente por el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares.




