'El mancebón de Los Palacios', la obra del Barroco que se estrena después de tres siglos, ahora que se expone la Carta Puebla por primera vez en su historia
La comedia de Juan Vélez de Guevara, de 1668 y ambientada en este pueblo, se representa por primera vez gracias a la iniciativa del grupo de teatro Babia, dirigido por Antonio Cabello y con un elenco de aficionados que supera la veintena
El elenco que ha representado estos días 'El mancebón de Los Palacios' con el alcalde.
Ahora que el Ayuntamiento de Los Palacios y Villafranca va a exponer por primera vez el Privilegio Real (de 1371) y la Carta Puebla (de 1374) del primero de estos dos municipios históricos que terminaron uniéndose en 1836, una comedia del Siglo de Oro que había permanecido inédita en los escenarios desde 1668 y que transcurría precisamente aquí se ha estrenado gracias a la iniciativa de un grupo teatral de aficionados que llevan décadas dando vida a dramas de los mejores autores de la literatura española, siempre bajo la dirección del profesor, pintor y palaciego de adopción Antonio Cabello y ahora -después de mucho tiempo como grupo teatral Almudeyne- integrados en la nueva asociación cultural Babia.
La comedia no solo se titula El mancebón de Los Palacios. Agraviar para alcanzar, sino que se basa justamente en este municipio sevillano que, para mediados del siglo XVII, todavía permanecía independiente de Villafranca de la Marisma. Aunque algunos palaciegos tenían cierta referencia del título, lo cierto es que esta obra de Juan Vélez de Guevara, el hijo del más famoso aún Luis Vélez de Guevara (que nació en Écija y que escribió el célebre El diablo cojuelo) jamás había sido representada en ninguna parte, porque de hecho no había sido la obra que más suerte corrió de este dramaturgo ya nacido en Madrid y que, después de estudiar en Sevilla y conocer bien la realidad del sur, heredó de su padre el oficio de ujier en la Corte.
Los actores de la representación en el momento del saludo con su director en el centro.
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Tal vez esta vida palatina le despertó la imaginación para idear comedias de enredo de las de capa y espada. Lo cierto es que se sabe de su producción dramática a partir de 1637, cuando consiguió representar precisamente en Palacio una comedia que llevaba por título El diciembre por agosto, Nuestra Señora de las Nieves, que curiosamente es la Patrona de Los Palacios, el mismo pueblo en el que tres décadas después, ya al final de su vida, se basó para escribir también El mancebón de Los Palacios. Con todo, sus obras más destacadas fueron Endimión y la luna y la zarzuela Los celos hacen estrella.
El caso es que la obra del mancebón ha resultado un auténtico éxito en este municipio del Bajo Guadalquivir después de representarse hasta tres veces y durante todo el pasado fin de semana en el teatro municipal bautizado con el nombre de un dramaturgo local: Pedro Pérez Fernández. O sea, que más de un millar de personas –y no solo del municipio- ha visto por primera vez esta comedia protagonizada por un supuesto hidalgo nacido en este pueblo y que, en la ficción de Vélez de Guevara, no puede ceñir espada pese a su condición fuerte y su nobleza de carácter solo porque, en principio, es hijo de padres desconocidos.
Escena de la obra en la que interviene el Rey, interpretado por el actor Pedro Vega.
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El autor barroco debe de estar celebrándolo junto a grandes referentes de la época como Lope o Calderón porque, después de tres siglos y medio, por fin se ha representado esa obra suya en la villa donde él la había ambientado y tras un ciclo de conferencias organizadas por el colectivo Babia entre las que ha destacado la del historiador utrerano Antonio Cabrera, que ha analizado la comedia antes de su estreno y que ha desentrañado las vínculos históricos entre Los Palacios y Utrera en esa vía natural de las diligencias que iban de la capital del reino a Cádizy los puertos.
La nobleza, más allá de los nobles
Justamente en esa vía entre la Corte y Cádiz es donde arranca el argumento de El mancebón de Los Palacios, cuando un carruaje de la noble castellana Doña Juana de Mendoza sufre un grave accidente y vuelca a su paso por la localidad sevillana de Los Palacios. El joven del pueblo Alonso Enríquez, el mancebón, acude al rescate y no solo salva a Doña Juana, sino que ambos se enamoran inmediatamente. El romance no parece posible, claro, por la diferencia de sus posiciones sociales, y se complica -con la acción ya en Sevilla- cuando entra en acción un poderoso noble que también corteja a la misma dama.
Los actores de 'El mancebón de Los Palacios' son aficionados, pero han interiorizado dos horas de versos.
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Como en los dramas de Calderón de la Barca, también aquí tienen importancia las predicciones astrológicas que envuelven la relación del mancebón y Doña Juana en una atmósfera de fatalismo, y todo ello hasta que no solo Alonso Enríquez demuestra su honor y limpieza de sangre cuando el mismísimo rey le entrega una espada, sino cuando se descubre que sus orígenes son precisamente más nobles de los que él mismo y toda la corte creían… Y ahí se configura una de las claves del texto de Vélez de Guevara: que si la aspiración de una persona es noble porque ella es noble de carácter, al estilo del Cid Campeador, por ejemplo, lo más oportuno es que intente demostrar su nobleza aunque tenga que enfrentarse a todo el orden social. El mancebón de Los Palacios es noble de corazón, y el desarrollo de la obra irá demostrando que no solo, sino que todo en él (su amor, su fuerza, su valentía) es tan excesivo que no tiene más remedio que aspirar a una dama solo aparentemente fuera de sus posibilidades, enfrentándose así al noble caballero con quien el rey la tiene comprometida.
La puesta en escena de Cabello ha deslumbrado por la esplendidez de la caracterización y el colorido vestuario de todos los personajes en una trama expresada totalmente en verso
La puesta en escena de Cabello y su gente, que ahora busca participar en otros foros y certámenes, ha deslumbrado a cuantos han asistido a uno de los pases de estos días en el teatro de Los Palacios y Villafranca, y eso que la representación ha durado dos horas, no solo por la esplendidez de la caracterización y el colorido vestuario de todos los personajes, sino por la verdadera hazaña de que el respetable entienda una trama expresada totalmente en verso y sin traicionar el castellano de la época barroca. Cabello acentúa el perfil cómico de muchos de los personajes, pensando en la complicidad con el público de hoy, pero conserva el espíritu de esos grandes despliegues dramáticos que han hecho funcionar sus representaciones como antesalas de lo que al municipio le espera a partir del próximo 18 de noviembre, que es cuando el Ayuntamiento, cuya Delegación de Cultura tanto ha colaborado con el trabajo de Babia, exponga solemnemente y por primera vez en la historia tres documentos originales de ordinario se conservan en el Archivo Histórico de la Nobleza de Toledo, dependiente del Ministerio de Cultura.
Exposición y audiovisual 655 años después
El Ayuntamiento palaciego ha obtenido recientemente la autorización necesaria de la Dirección General de Patrimonio Cultural y Bellas Artes para su traslado temporal de estos valiosos documentos durante el mes de noviembre. La iniciativa se enmarca en la conmemoración del 655 aniversario de la concesión del Privilegio Real de población, otorgado por el rey Enrique II de Castilla el 15 de junio de 1371 a Fernán González de Medina, considerado el origen fundacional del actual municipio. Además del Privilegio, también podrán contemplarse en la exposición prevista la Carta Puebla de Los Palacios, de 1374, y la Carta Puebla de Villafranca de la Marisma, de 1501.
Precisamente en la obra de Vélez de Guevara llevada ahora al escenario por Cabello figuran, aunque de forma ucrónica, personajes como el mismísimo Enrique el Doliente, abuelo de Isabel la Católica, y Andrés Bernáldez, el famoso cura de Los Palacios y cronista de la época de los Reyes Católicos.
Los tres documentos podrán contemplarse en una exposición que se desarrollará entre el 18 y el 22 de noviembre en el salón de plenos del propio ayuntamiento dentro de un programa estatal que lleva por nombre El documento en su contexto, promovido por la Subdirección General de Archivos Estatales.
La exposición se verá reforzada con la producción de un documental audiovisual sobre estos tres documentos y en el que participarán catedráticos, profesores, historiadores e investigadores que combinarán el rigor académico con un lenguaje accesible para todos.
El documental audiovisual, en formato interactivo, se proyectará de manera ininterrumpida durante los cinco días de la exposición en una pantalla de gran formato instalada en la sala capitular del Consistorio. Y su producción ha sido posible gracias al convenio de colaboración que este ha suscrito con la Fundación Caja Rural de Utrera. El alcalde, Juan Manuel Valle, ha destacado la dimensión histórica de esta iniciativa y la oportunidad que supone para la ciudadanía acercarse tan directamente a documentos que explican los orígenes de los dos municipios que ya son uno desde hace exactamente 190 años. “Queremos que este patrimonio no solo se conserve, sino que también se conozca, se comprenda y pueda ser compartido con las generaciones actuales y futuras”, ha subrayado el regidor palaciego.
Ahora que el Ayuntamiento de Los Palacios y Villafranca va a exponer por primera vez el Privilegio Real (de 1371) y la Carta Puebla (de 1374) del primero de estos dos municipios históricos que terminaron uniéndose en 1836, una comedia del Siglo de Oro que había permanecido inédita en los escenarios desde 1668 y que transcurría precisamente aquí se ha estrenado gracias a la iniciativa de un grupo teatral de aficionados que llevan décadas dando vida a dramas de los mejores autores de la literatura española, siempre bajo la dirección del profesor, pintor y palaciego de adopción Antonio Cabello y ahora -después de mucho tiempo como grupo teatral Almudeyne- integrados en la nueva asociación cultural Babia.
La comedia no solo se titula El mancebón de Los Palacios. Agraviar para alcanzar, sino que se basa justamente en este municipio sevillano que, para mediados del siglo XVII, todavía permanecía independiente de Villafranca de la Marisma. Aunque algunos palaciegos tenían cierta referencia del título, lo cierto es que esta obra de Juan Vélez de Guevara, el hijo del más famoso aún Luis Vélez de Guevara (que nació en Écija y que escribió el célebre El diablo cojuelo) jamás había sido representada en ninguna parte, porque de hecho no había sido la obra que más suerte corrió de este dramaturgo ya nacido en Madrid y que, después de estudiar en Sevilla y conocer bien la realidad del sur, heredó de su padre el oficio de ujier en la Corte.
Los actores de la representación en el momento del saludo con su director en el centro.
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Tal vez esta vida palatina le despertó la imaginación para idear comedias de enredo de las de capa y espada. Lo cierto es que se sabe de su producción dramática a partir de 1637, cuando consiguió representar precisamente en Palacio una comedia que llevaba por título El diciembre por agosto, Nuestra Señora de las Nieves, que curiosamente es la Patrona de Los Palacios, el mismo pueblo en el que tres décadas después, ya al final de su vida, se basó para escribir también El mancebón de Los Palacios. Con todo, sus obras más destacadas fueron Endimión y la luna y la zarzuela Los celos hacen estrella.
El caso es que la obra del mancebón ha resultado un auténtico éxito en este municipio del Bajo Guadalquivir después de representarse hasta tres veces y durante todo el pasado fin de semana en el teatro municipal bautizado con el nombre de un dramaturgo local: Pedro Pérez Fernández. O sea, que más de un millar de personas –y no solo del municipio- ha visto por primera vez esta comedia protagonizada por un supuesto hidalgo nacido en este pueblo y que, en la ficción de Vélez de Guevara, no puede ceñir espada pese a su condición fuerte y su nobleza de carácter solo porque, en principio, es hijo de padres desconocidos.
Escena de la obra en la que interviene el Rey, interpretado por el actor Pedro Vega.
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El autor barroco debe de estar celebrándolo junto a grandes referentes de la época como Lope o Calderón porque, después de tres siglos y medio, por fin se ha representado esa obra suya en la villa donde él la había ambientado y tras un ciclo de conferencias organizadas por el colectivo Babia entre las que ha destacado la del historiador utrerano Antonio Cabrera, que ha analizado la comedia antes de su estreno y que ha desentrañado las vínculos históricos entre Los Palacios y Utrera en esa vía natural de las diligencias que iban de la capital del reino a Cádizy los puertos.
La nobleza, más allá de los nobles
Justamente en esa vía entre la Corte y Cádiz es donde arranca el argumento de El mancebón de Los Palacios, cuando un carruaje de la noble castellana Doña Juana de Mendoza sufre un grave accidente y vuelca a su paso por la localidad sevillana de Los Palacios. El joven del pueblo Alonso Enríquez, el mancebón, acude al rescate y no solo salva a Doña Juana, sino que ambos se enamoran inmediatamente. El romance no parece posible, claro, por la diferencia de sus posiciones sociales, y se complica -con la acción ya en Sevilla- cuando entra en acción un poderoso noble que también corteja a la misma dama.
Los actores de 'El mancebón de Los Palacios' son aficionados, pero han interiorizado dos horas de versos.
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Como en los dramas de Calderón de la Barca, también aquí tienen importancia las predicciones astrológicas que envuelven la relación del mancebón y Doña Juana en una atmósfera de fatalismo, y todo ello hasta que no solo Alonso Enríquez demuestra su honor y limpieza de sangre cuando el mismísimo rey le entrega una espada, sino cuando se descubre que sus orígenes son precisamente más nobles de los que él mismo y toda la corte creían… Y ahí se configura una de las claves del texto de Vélez de Guevara: que si la aspiración de una persona es noble porque ella es noble de carácter, al estilo del Cid Campeador, por ejemplo, lo más oportuno es que intente demostrar su nobleza aunque tenga que enfrentarse a todo el orden social. El mancebón de Los Palacios es noble de corazón, y el desarrollo de la obra irá demostrando que no solo, sino que todo en él (su amor, su fuerza, su valentía) es tan excesivo que no tiene más remedio que aspirar a una dama solo aparentemente fuera de sus posibilidades, enfrentándose así al noble caballero con quien el rey la tiene comprometida.
La puesta en escena de Cabello ha deslumbrado por la esplendidez de la caracterización y el colorido vestuario de todos los personajes en una trama expresada totalmente en verso
La puesta en escena de Cabello y su gente, que ahora busca participar en otros foros y certámenes, ha deslumbrado a cuantos han asistido a uno de los pases de estos días en el teatro de Los Palacios y Villafranca, y eso que la representación ha durado dos horas, no solo por la esplendidez de la caracterización y el colorido vestuario de todos los personajes, sino por la verdadera hazaña de que el respetable entienda una trama expresada totalmente en verso y sin traicionar el castellano de la época barroca. Cabello acentúa el perfil cómico de muchos de los personajes, pensando en la complicidad con el público de hoy, pero conserva el espíritu de esos grandes despliegues dramáticos que han hecho funcionar sus representaciones como antesalas de lo que al municipio le espera a partir del próximo 18 de noviembre, que es cuando el Ayuntamiento, cuya Delegación de Cultura tanto ha colaborado con el trabajo de Babia, exponga solemnemente y por primera vez en la historia tres documentos originales de ordinario se conservan en el Archivo Histórico de la Nobleza de Toledo, dependiente del Ministerio de Cultura.
Exposición y audiovisual 655 años después
El Ayuntamiento palaciego ha obtenido recientemente la autorización necesaria de la Dirección General de Patrimonio Cultural y Bellas Artes para su traslado temporal de estos valiosos documentos durante el mes de noviembre. La iniciativa se enmarca en la conmemoración del 655 aniversario de la concesión del Privilegio Real de población, otorgado por el rey Enrique II de Castilla el 15 de junio de 1371 a Fernán González de Medina, considerado el origen fundacional del actual municipio. Además del Privilegio, también podrán contemplarse en la exposición prevista la Carta Puebla de Los Palacios, de 1374, y la Carta Puebla de Villafranca de la Marisma, de 1501.
Precisamente en la obra de Vélez de Guevara llevada ahora al escenario por Cabello figuran, aunque de forma ucrónica, personajes como el mismísimo Enrique el Doliente, abuelo de Isabel la Católica, y Andrés Bernáldez, el famoso cura de Los Palacios y cronista de la época de los Reyes Católicos.
Los tres documentos podrán contemplarse en una exposición que se desarrollará entre el 18 y el 22 de noviembre en el salón de plenos del propio ayuntamiento dentro de un programa estatal que lleva por nombre El documento en su contexto, promovido por la Subdirección General de Archivos Estatales.
La exposición se verá reforzada con la producción de un documental audiovisual sobre estos tres documentos y en el que participarán catedráticos, profesores, historiadores e investigadores que combinarán el rigor académico con un lenguaje accesible para todos.
El documental audiovisual, en formato interactivo, se proyectará de manera ininterrumpida durante los cinco días de la exposición en una pantalla de gran formato instalada en la sala capitular del Consistorio. Y su producción ha sido posible gracias al convenio de colaboración que este ha suscrito con la Fundación Caja Rural de Utrera. El alcalde, Juan Manuel Valle, ha destacado la dimensión histórica de esta iniciativa y la oportunidad que supone para la ciudadanía acercarse tan directamente a documentos que explican los orígenes de los dos municipios que ya son uno desde hace exactamente 190 años. “Queremos que este patrimonio no solo se conserve, sino que también se conozca, se comprenda y pueda ser compartido con las generaciones actuales y futuras”, ha subrayado el regidor palaciego.
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