La carretera autonómica A-398, principal eje de conexión entre Carmona y Alcalá de Guadaíra, ofrece en el tramo que discurre hasta El Viso del Alcor una imagen que define también, por desgracia, al ser humano en su peor versión. A lo largo de casi 11 kilómetros, las cunetas aparecen saturadas de basura procedente del tráfico rodado, restos de escombros, botellas, plásticos y maleza de las lluvias de los últimos dos años que se abren paso sin demasiadas trabas. Resultado del incivismo y la dejadez normalizados con el paso del tiempo.
Las imágenes tomadas en distintos puntos del trazado ayudan a entender la magnitud del problema. Lo que deberían ser cunetas limpias para drenar el agua se han convertido en un vertedero improvisado de residuos, visible para cualquiera que circule por una vía de titularidad autonómica que soporta un elevado volumen de tráfico diario. El contraste resulta llamativo: una carretera estratégica tratada, en la práctica, como si fuera secundaria.
Una vía estratégica sin desdoblar y con riesgos añadidos
La A-398 reúne, además, una serie de condicionantes que aumentan la preocupación de los conductores Es el único tramo que permanece sin desdoblar dentro del itinerario entre Carmona y Alcalá de Guadaíra, pese a que las obras entre Alcalá y El Viso del Alcor concluyeron hace 19 años (2007). La consecuencia es un cuello de botella que canaliza camiones, turismos y vehículos agrícolas por una infraestructura que acusa claramente el paso del tiempo y la falta de adaptación a la demanda actual. A este escenario se suman frecuentes cambios de rasante, curvas con visibilidad limitada y un factor recurrente en la zona: el cruce de animales. La acumulación de residuos en las cunetas agrava estos riesgos, reduce la visibilidad lateral y complica el drenaje del agua en episodios de lluvia. La seguridad vial, aquí, se resiente por acumulación de pequeños descuidos que terminan pesando demasiado.
Para quienes utilizan esta carretera a diario, la situación resulta tan evidente como desesperante. Manuel, camionero, explica que recorre la A-398 todos los días y que el estado del mantenimiento “es nefasto”. Asegura que apenas hay tramos limpios y que la basura se repite kilómetro tras kilómetro, como si formara parte del paisaje habitual. Reconoce que el problema tiene mucho que ver con la falta de civismo de algunos conductores, pero añade un matiz relevante: "Lo peor de todo esto es que, lamentablemente, la basura deja de ser una excepción y te acabas acostumbrando. Una pena". En su opinión, la Junta de Andalucía, como administración titular, "debería intervenir más a menudo" en una vía utilizada por miles de personas cada día. También pone el foco en el retraso del desdoble y se pregunta cuánto más tendrán que esperar los vecinos de Carmona para ver culminada una actuación largamente anunciada.
Por El Viso del Alcor, apenas discurre por su término municipal medio kilómetro de la A-398. Desde el ayuntamiento gobernado por Gabi Santos (PSOE), en declaraciones a lavozdelsur.es, no han elevado reclamaciones específicas sobre esta carretera, ya que las demandas del consistorio se han dirigido a otras vías autonómicas, como la carretera de Brenes, la Travesía de El Viso, la carretera de la Vega o la limpieza de la circunvalación. Aun así, subrayan que "cualquier mejora en el mantenimiento será bienvenida". De hecho, ponen como ejemplo la A-8025, también de titularidad autonómica, cuya limpieza tuvo que asumir el propio Ayuntamiento "por el riesgo que suponía para la circulación, mientras el estado del firme y la señalización siguen pendientes de una intervención que corresponde a la Junta", aseveran.
El Ayuntamiento de Carmona, con Juan Ávila (PP) al frente, indica que llevan años reclamando, incluso a través de acuerdos plenarios, "la mejora, renovación y mantenimiento adecuado de las carreteras que conectan Carmona, Guadajoz y los distintos núcleos de su término municipal con otras localidades del entorno". La A-398 figura desde hace tiempo entre esas infraestructuras pendientes, tanto por su estado actual como por la necesidad de actuaciones estructurales que vayan más allá de soluciones puntuales.
Una carretera que también habla de civismo
La imagen que hoy ofrece la A-398 interpela a más de un actor. Las cunetas convertidas en vertederos improvisados hablan de una falta de respeto al entorno natural tan persistente como visible. Botellas, plásticos y restos de todo tipo se acumulan como si la carretera fuera una prolongación de la guantera, un espacio donde lo que estorba desaparece por arte de magia una vez se baja la ventanilla. El paisaje acaba pagando el precio de una comodidad mal entendida.
Pero la suciedad no llega sola. La ausencia de un mantenimiento permanente convierte la dejadez en costumbre y la costumbre en norma. Mientras no se combine limpieza regular, vigilancia efectiva y planificación real, la A-398 (y decenas de ellas más desde Pulpí a Ayamonte) seguirá siendo una vía estratégica tratada como secundaria, pendiente de un desdoble que nunca termina de llegar y de un mantenimiento que aparece solo a ratos.
