El paso de las últimas borrascas por la provincia de Sevilla ha provocado importantes daños en el sector agrícola, con pérdidas que, según el sindicato Asaja, superan los 500 millones de euros. Los cultivos más afectados son el olivar, las hortalizas de invierno y los cítricos, en especial la naranja.
Entre 10.000 y 12.000 hectáreas de cítricos se han visto afectadas por el temporal, especialmente en la Vega del Guadalquivir, donde la crecida del río mantiene algunos terrenos encharcados semanas después de las lluvias. La acumulación de agua ha dificultado la recuperación de los campos y ralentizado las labores de producción.
"Veníamos de cuatro años de sequía y ahora el agua también nos arruina", ha lamentado María Morales, secretaria general de Asaja Sevilla y citricultora, en declaraciones a Europa Press. Morales describe la situación como especialmente complicada, dado que el temporal ha paralizado la segunda fase de la campaña, considerada "la más importante" para la recolección de naranjas en la zona.
La responsable sindical ha destacado que aproximadamente un 30% de la naranja ha caído al suelo y que hay árboles con el agua hasta el tronco, algunos con frutos podridos y otros arrancados por el viento. Además, sus plantaciones de trigo amarillo y leguminosas han quedado cubiertas por el río, aumentando la afectación sobre los cultivos.
La preocupación entre los agricultores se centra ahora en el impacto del "post temporal". Alejandro Oliver, presidente de la Cooperativa San Sebastián de Lora de Río, advierte sobre la aparición de enfermedades fúngicas derivadas de la humedad, que podrían agravarse si las temperaturas aumentan bruscamente. "Entre la humedad y el calor va a provocar enfermedades", ha explicado.
Pérdidas adicionales
La incertidumbre sobre la exportación del producto también preocupa al sector. Morales señala que las naranjas deben almacenarse temporalmente para que el hongo se manifieste antes de poder enviarlas, lo que retrasa la campaña y genera pérdidas adicionales. Oliver añade que la caída de varios ejemplares ha obligado a adelantar la recolección, sin garantizar aún la calidad del fruto.
La afectación no solo se limita a la campaña actual. La saturación de los suelos puede comprometer la floración de los naranjos, con consecuencias para la producción del próximo año. "Si la floración viene con un suelo muy saturado de agua, no trabajan bien los árboles y puede ser que se comprometa la flor", ha señalado Morales. Oliver subraya que la producción futura está "muy comprometida" y advierte que "el año que viene no tendrá floración".


