Aquí no hay quien viva, versión Camas: el bloque que no puede dormir por la música de una 'discoteca'

El dueño del negocio asegura que tiene todos los papeles en regla y que la licencia del establecimiento se ciñe a lo que ofrece el local

Los vecinos afectados por el ruido en Camas.
09 de enero de 2026 a las 18:03h
Actualizado a 10 de enero de 2026 a las 08:20h

Llega el viernes y Salud, una vecina de Camas con 81 años, empieza a ponerse nerviosa. El motivo no es otro que el inicio del fin de semana y, por lo tanto, la apertura de un local que está justo abajo de su casa. El rostro de esta camera y el de una decena de vecinos ya se ha hecho popular en diferentes televisiones. Desde hace unos meses vienen denunciando la situación que viven cada fin de semana o, mejor dicho, que no les deja vivir ni dormir. 

La hija de Salud vive en el mismo edificio y ha tenido que cambiar a su hijo de habitación por el ruido que entra en la vivienda los viernes, sábados y domingos. El negocio, que se define en redes como 'Sala Flamenca', tiene conciertos en directo durante los mencionados días de la semana, aunque luego prolonga la actividad hasta las cuatro de la madrugada respaldado por la normativa municipal. La situación es complicada y los vecinos afectados han decidido visibilizarlo ante todo el pueblo. Desde los balcones cuelgan, hace ya varias semanas, diferentes pancartas en las que se reivindica el derecho al descanso.

Los balcones tienen pancartas desde hace semanas reivindicando el derecho al descanso.   FERNANDO VÁZQUEZ

El problema vecinal se agrava porque la comunidad de vecinos está compuesta principalmente por personas jubiladas que han sufrido ya diferentes patologías. No obstante, este medio también ha podido ponerse en contacto con otro perfil de afectados como estudiantes que sufren el nivel acústico y les dificulta llevar a cabo sus tareas.

José Ramón es uno de los vecinos del bloque. Ha sufrido tres infartos y puede considerarse como una de las personas "vulnerables" afectadas por el ruido. Aun así, su vivienda es una de las que menos sufre los decibelios. Entre otras cosas porque se gastó "el dinero" en reformarla y aislarla. Eso no ha impedido que se una a sus compañeros del edificio para reivindicar el derecho al descanso de las doce viviendas que han alzado la voz.

Tal es así que en las últimas semanas ha sido uno de los encargados de redactar dos escritos para enviarlos al Ayuntamiento y denunciar que la licencia de "bar sin cocina y con música" que tiene el negocio no se ajusta a la realidad. Los vecinos han incidido a lavozdelsur.es en el papel del Ayuntamiento, al que acusan de "estar más interesado en que La Tana siga como está porque atrae a gente de otros pueblos y de la capital". En este sentido, los vecinos afectados apunta que un local con esa licencia no tiene permitido "bailar dentro del establecimiento", algo que se ve en las propias redes sociales del local. Para ello se basan en el decreto 155/2018, donde se establece que un local así no tiene habilitada una pista de baile porque desbordaría la licencia de hostelería.

El propio Defensor del Pueblo Andaluz puso el foco en los gobiernos municipales a la hora de atajar una problemática que afecta a numerosos municipios. "No tenemos la menor duda de que si los Ayuntamientos ejercieran de forma eficaz y diligente sus competencias en la autorización, disciplina y control de actividades del tipo que aquí nos ocupa, no tendría lugar la inmensa mayoría de las graves y reiteradas vulneraciones que, a día de hoy y con total impunidad, cometen un gran número de titulares de establecimientos hosteleros", dijo el organismo en su respuesta a una queja en 2014.

Algunos vecinos tienen que utilizar cascos.   FERNANDO VÁZQUEZ

Los vecinos aseguran que han llamado a la Policía Local y a la Nacional, aunque a veces sin éxito. La situación no ha cambiado. "Hemos pedido al Ayuntamiento que declare la zona como zona acústica saturada porque no sólo sufrimos este problema. Aquí también ponen la Feria, la feria de la tapa y tenemos el aparcamiento general". Un aparcamiento donde cada fin de semana 'aterrizan' decenas de coches provenientes de otros municipios para disfrutar de la gran oferta gastronómica que Camas concentra en pocos metros. "Cuando vuelven a lo mejor no se dan cuenta, pero dan voces y a ti con la ventana abierta te matan. Eso lo hemos ido sobrellevando".

El lunes hubo un acercamiento entre la propietaria del local y el dueño del negocio con los vecinos. El martes, festivo, hizo que todo se ralentizase. Sin embargo, los afectados aseguran que en ningún caso están evitando una reunión. Este vecino cree que la solución pasa por suspender la actividad del establecimiento. Sin embargo, para ello "el Ayuntamiento tiene que decir 'oiga, usted está haciendo actividades que no están dentro de su licencia".

De momento, ningún vecino ha puesto sobre la mesa la opción de cambiar su domicilio. "Lo que sí sabemos es que estamos perdiendo valor de nuestra vivienda porque ¿quién va a querer comprar aquí con el problema que hay abajo? Esto nos va a estar perjudicando". Pese a ello, insisten en que la principal preocupación es la salud de algunos de los afectados debido a discapacidades o marcapasos.

El Ayuntamiento, no obstante, niega una posible inacción y asegura que está en contacto con los responsables técnicos y de la Policía Local. Pese a ello, el gobierno municipal también aclara que la licencia de apertura está en regla, por lo que no es factible el cierre del local. Aun así, el Consistorio medirá los decibelios para controlar la situación.

El dueño de La Tana, dispuesto a negociar

Paco Alba es el empresario de 32 años que decidió invertir más de 150.000 euros para poner en marcha este negocio en Camas y "apostar en el pueblo para dar un ambiente a la juventud porque no había nada". Reconoce a lavozdelsur.es que está un poco saturado con el tema, sobre todo desde que ha dado el salto a los medios de comunicación e insiste en que las historias tienen dos versiones. "Tenemos todos nuestros papeles, certificados y limitadores. La gente te dice que tires para adelante, pero cada día tengo que estar en una emisora o periódico y los dolores de cabeza son para mí", asegura.

Alba afirma que fue el que dio un paso adelante con la propietaria del local para programar una reunión con los afectados porque "nadie se ha puesto en contacto conmigo. Sólo hemos tenido una reunión comunitaria hace un año". En este sentido, el dueño del negocio asegura que está dispuesto a llegar a un acuerdo a los afectados pero que, para ello, primero tiene que saber el problema. "Si a mí no me lo comunican, yo no puedo arreglar una cosa que no sé. Quiero buscar una solución en la que salga todo el mundo beneficiado, pero tienen que querer las dos partes".

Los afectados piden que el Ayuntamiento intervenga.   FERNANDO VÁZQUEZ

En este medio, Paco Alba manifiesta que "estoy dispuesto a sentarme y dar mi brazo un poco. Pero antes de dar una solución necesito saber cuál es el problema para ellos: si el cierre tan tarde, los conciertos, la calle... Yo me puedo plantear acortar el horario o reducir los conciertos". Este empresario añade que hay 19 familias viviendo de los dos negocios que están debajo del bloque de vecinos afectado y, por lo tanto, 19 dolores de cabeza. "Es molesto".

"Ellos dicen que es algo político, pero esto va por unos funcionarios que exigen una normativa y tú las presentas y si lo cumples, para adelante", agrega contra la versión de los vecinos. "Yo me reuní con los técnicos del Ayuntamiento y presenté el proyecto". "No somos una discoteca, más quisiera yo tener un concierto a las 2 de la mañana que es cuando me va a meter gente".

Sobre el autor

Emilio Cabrera

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