Agustín Guisado (Carmona, 1970) fue candidato del PSOE a la Alcaldía carmonense en una etapa marcada por la fractura interna de la agrupación local. Hoy, desde una posición crítica dentro del socialismo sevillano, analiza con crudeza la situación del partido en la provincia, el desgaste electoral que percibe en numerosos municipios y la estrategia nacional encabezada por Pedro Sánchez y María Jesús Montero.
Habla de “fallos alarmantes” en la organización provincial, del riesgo real de retroceso en ciudades medianas, de pérdida del centro político y de una militancia rural que se siente abandonada. También reivindica la necesidad de abrir el partido a perfiles moderados de la sociedad civil y no elude su crítica a lo que denomina la “podemización” del PSOE tras la etapa de José Luis Rodríguez Zapatero.
Agustín, después del intenso periplo político en Carmona y de tu experiencia como candidato a la Alcaldía, ¿cómo estás ahora personal y políticamente?
A nivel personal me encuentro un poquito mayor, pero creo que he aprendido lecciones en la vida y he querido hacer cambios para intentar ser un ciudadano más cercano a la gente, más en contacto con la realidad. Ahora me muevo con grupos de personas a las que escucho sinceramente y todos me apuntan cuál es la situación real del país. Se dice que la economía va bien, pero la gente se queja muchísimo de los precios. A la hora de buscar trabajo no se consigue tan fácilmente, la gente joven está muy en precario. Lo de la vivienda, ahora todo el mundo va a hacer vivienda, pero habría que verlo, porque son promesas que luego desgraciadamente no se cumplen. A nivel político estoy haciendo un análisis cercano.
Mirando atrás, ¿qué recuerdos te dejó aquella campaña municipal en un municipio mediano como Carmona y qué aprendizajes siguen vigentes hoy dentro del PSOE sevillano?
Fue muy intensa, muchas horas. Yo vivía en Morón de la Frontera y eso fue un hándicap que me pasó factura bastante. Pero nadie podrá decir que no estuve al pie del cañón en Carmona, en todos los frentes, haciendo mi labor de oposición, aunque un poco en solitario, porque el partido estaba allí roto, había una gestora y el ambiente no era el más adecuado para trabajar en condiciones. Hice buenas amistades con compañeras y compañeros y fue una experiencia positiva. Si lo hiciera de nuevo cambiaría muchas cosas. No sería una oposición tan radical, sino un poco más comedida. He aprendido que hay que ser más comedido y que en la vida hay que aprender; quien no quiere aprender, mala cosa.
Hablas de una reorganización interna. ¿Significa eso que el PSOE de Sevilla ha perdido el pulso político que tradicionalmente marcaba en Andalucía?
Creo que está fallando de una manera alarmante la organización. La persona que lleva la organización del partido en la provincia de Sevilla no está teniendo en cuenta la situación y no se están poniendo los diques de contención necesarios para que luego no ocurran derrotas como ya pasó en Utrera, en Sierra Morena y en muchos pueblos. Se veía venir. Desde la Secretaría de Organización, en mi opinión, con buenas palabras no se arreglan las cosas. Hay que tomar cartas en el asunto y prevenir antes de que ocurran las cosas.
Hay voces que alertan de que, si no se corrige el rumbo, el partido podría convertirse en tercera fuerza en algunos municipios clave. ¿Compartes ese diagnóstico o te parece alarmista?
No me parece alarmista. Efectivamente podemos pasar a ser tercera fuerza política en determinados municipios de importancia. Ojalá no ocurra. Soy una persona de partido y no quiero que ocurra absolutamente nada malo para el partido, pero si no se pone remedio podría ocurrir.
“Si no recuperamos el centro y evitamos el frentismo, el PSOE seguirá perdiendo apoyo en municipios donde siempre fue hegemónico”
¿Está el PSOE sevillano llegando demasiado desgastado al ciclo electoral que culminará en las municipales y las generales de 2027?
Hay un problema importantísimo desde Despeñaperros para arriba. En la provincia de Sevilla, el PSOE va a sufrir desgaste electoral en esta ocasión. Me da la impresión de que sí. Lo que ocurre en las grandes ciudades luego se refleja en los municipios de la provincia. Y si no se corrige, ese desgaste puede notarse claramente en el próximo ciclo electoral.
¿Cómo es la situación ahora? ¿Qué cambiarías y por qué el PSOE no levanta cabeza en Carmona y en muchas ciudades medianas de Sevilla?
En Carmona y en muchos municipios haría un estudio de personas que estén cercanas al centro izquierda y que puedan encajar como candidatos o candidatas. Hay que localizar a gente que esté en la calle, hablando con colectivos sociales, con un perfil moderado de centro izquierda y capaz de alcanzar acuerdos tanto con el PP más moderado como con la izquierda más moderada. Hay que hacer fichajes, como en el deporte, buscar perfiles con cartel que encajen con el programa electoral del partido. Quizá alguien desligado de la agrupación, porque hay mucho desgaste, y que conecte con la calle. En los pueblos es fundamental eso.
¿Crees que la dirección provincial ha sabido leer el malestar interno o existe una desconexión real entre la militancia —especialmente en el ámbito rural— y la estructura orgánica?
Creo que no ha sabido leer el malestar interno. Los pueblos pequeños se sienten muy alejados y abandonados. No se va a cuidarlos ni a darles el cariño que los militantes merecen. Echo en falta una Secretaría de Organización con otro perfil, más implicada en los territorios y con pulso diario de los problemas para evitar un desgaste mayor en el futuro.
¿Estamos ante una tendencia más amplia?
No tengo conocimiento detallado de lo que pasa en todas las provincias, pero se han perdido muchas diputaciones; solo quedan Jaén y Sevilla en manos del PSOE. Cádiz se ha perdido, Huelva se ha perdido... Algo estará ocurriendo en las provincias.
"Después de Zapatero hubo una deriva y los pactos con los catalanes rompieron la cohesión territorial del Estado; desde ahí viene buena parte del problema"
Históricamente el PSOE ha sabido reinventarse en momentos críticos. Más allá de los nombres habituales, ¿qué referentes deberían inspirar esta etapa y qué liderazgo necesita ahora Sevilla?
Cuando se perdieron elecciones en el pasado, con el tema de Almunia y Borrell, el partido supo reinventarse con un liderazgo moderado como el de Zapatero, que aprovechó la mala gestión del Partido Popular y abrió nuevas metas en derechos civiles. Pero después de Zapatero hubo una podemización del partido que nos llevó un poco a la deriva. Luego los pactos con los catalanes rompieron la cohesión territorial del Estado, y desde ahí viene parte del problema.
Ahora hay que evitar el frentismo, buscar la moderación, el acuerdo y el diálogo, acercarnos al centro que hemos perdido. Recuperar a la gente que se ha ido a su casa, gente muy válida, escucharla y establecer proyectos donde trabajadores y empresarios ganen. Hacer una política económica más europea y realista, proteger a los autónomos, afrontar de verdad el problema de la vivienda, reforzar las políticas de juventud, mejorar la situación en las universidades con una auditoría si hace falta, apoyar al mundo rural y mejorar las comunicaciones. En Europa hay que posicionarse mejor en el contexto internacional y recuperar hegemonía. Hay grandes retos y el partido tiene que afrontarlos sin complejos.
La última, ¿Qué te parece Javier Fernández como posible candidato a la Junta?
Javier es una persona de mucha valía. En La Rinconada lo ha demostrado y lo sigue demostrando. Es una persona moderada y considero que podría aspirar a muchas cuestiones. Pero ahora no toca abrir ese debate. Lo que toca es arreglar el partido, que Madrid cambie, que todo se recomponga y que se establezca una estrategia que evite el frentismo y recupere el centro.


