Los agricultores del tomate industrial del Bajo Guadalquivir se levantan contra el bajo precio que pagan las fábricas

Este martes se reúnen unos 300 productores de Lebrija, Las Cabezas y Los Palacios para decidir si no firman los contratos con las grandes fábricas, que ya dan por sentado el precio de la tonelada: 105 euros

Una agricultora recogiendo tomates, en una imagen reciente.
Una agricultora recogiendo tomates, en una imagen reciente. MANU GARCÍA
26 de enero de 2026 a las 22:14h

Al menos 300 agricultores de la comarca del Bajo Guadalquivir, la mayoría de ellos vinculados a los términos municipales de Lebrija, Las Cabezas de San Juan y Los Palacios y Villafranca, están convocados para este martes, a las 11.00 horas, en una asamblea en la que se decidirá si les plantan cara a las fábricas de transformación del tomate industrial o se conforman con el precio que estas ya dan por sentado: 105 euros la tonelada.

La reunión será en El Trobal, donde el gigante de transformación extremeño Conesa dispone de uno de los centros de transformación a los que muchos de estos mismos agricultores llevan su producto. Los ánimos están más que caldeados porque la mayoría de estos agricultores de la comarca estaba pensando en el precio que se barajaba desde el pasado verano y hasta finales de 2025: unos 120 euros la tonelada.

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Imagen aérea de una cosechadora de tomate en tierras lebrijanas.

Según el testimonio de muchos de ellos, el año pasado ya bajó muchísimo el precio de la tonelada de tomate industrial: de 138 euros del año previo a 100. De modo que este año la previsión de cobrar la tonelada a unos 120 euros había apaciguado los ánimos. Sin embargo, ahora que toca firmar los contratos con los centros de transformación, como la propia Conesa de Extremadura o Sugal Group, un grupo portugués –más allá de la propia cooperativa lebrijana Las Marismas-, el precio que se baraja como máximo es de 105 euros.

“Y de ese precio hablan en Conesa”, aseguran algunos agricultores que denuncian la situación a lavozdelsur.es, “porque en Sugal Group ni siquiera están pensando en ese precio, sino en menos”. El próximo 31 de enero es la fecha tope para firmar los contratos con las fábricas de transformación, y el planteamiento podría ser el de firmar el contrato de una sola hectárea por cada agricultor y esperar a bien entrada la primavera para ver cómo evolucionan los precios.

El tomate extremeño, mejor pagado

Más allá de la bajada considerable del precio estimado, a los agricultores sevillanos les indigna que, un año más, a sus compañeros extremeños les estén pagando el tomate más caro “cuando aquí tenemos el mismo tomate y, en todo caso, nos cuesta más producirlo porque solemos sufrir la sequía”, asegura el portavoz de COAG Diego Bellido, a la sazón gerente de la comunidad de regantes del Bajo Guadalquivir en el sector BXII de Lebrija.

A la reunión prevista para el martes también asistirán representantes de la Coordinadora de Agricultores y Ganaderos (COAG) y de Asaja (Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores), aunque los propios agricultores por libre insisten en que la movilización ha partido de ellos mismos, “hartos de una situación que se repite ya todos los años”, como asegura uno de ellos, Víctor Castillo, propietario de 180 hectáreas y que el año pasado, sin ir más lejos, ya produjo casi 20 millones de kilos de tomates.

“El problema es que, históricamente, les han pagado siempre más a los extremeños que a nosotros, sin razón alguna, porque les daba la gana”, se queja Castillo, y añade: “Porque estaban acostumbrados a agricultores mayores con los que podían hacer lo que querían, pero ahora estamos una serie de agricultores más jóvenes y que entendemos de qué va la cosa y no nos vamos a conformar con un precio por debajo de los 115 euros como mínimo”. Castillo reconoce que solo en 2022, por la sequía, se pagó el tomate un poco más caro que en Extremadura, “pero fue una excepción en toda la historia”. De hecho, al año siguiente ni siquiera se sembró por falta de agua, “pero como ahora sí hay agua, pues se aprovechan”.

Por debajo de los costes de producción

El propio Castillo ha insistido en que el coste medio de producción para cualquier agricultor de la zona es de 110 o 115 euros por tonelada, por lo que es “denunciable” pagar menos de eso “pues estaríamos por debajo de los costes de producción”.

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Tomate industrial, en una imagen de archivo.

En Badajoz, la Asociación de Agricultores y Ganaderos de Villanueva de la Serena (Agryga) advertía la semana pasada que el precio del tomate industrial para la presente campaña de 2026 no debía situarse por debajo de los 135 euros la tonelada, al considerar que “cualquier cifra inferior supone producir a pérdidas y pone en riesgo la continuidad del cultivo”.

“A 135 no lo van a pagar ni siquiera en Extremadura”, aventuran ya los agricultores lebrijanos, que se perfilan en esta batalla como más realistas. El presidente de Agryga, Herminio Íñiguez, señaló a la agencia EFE el pasado jueves en todo caso, que “los costes de producción publicados por el Observatorio de Precios de la Junta de Extremadura son oficiales, reales y razonables”, y recordó que, en la pasada campaña, se firmaron contratos con precios de entre 107 y 115 euros por tonelada, “lo que provocó importantes pérdidas económicas en numerosas explotaciones familiares y no se puede volver a repetir lo que ocurrió el año pasado”. Otro productor extremeño, Juan Fernando Gil, ha advertido que “la campaña del año pasado no fue a pérdidas, pero sí muy justa”, por lo que este año “intentaremos ver si entre precios, insumos, producción y clima nos ajustamos y somos capaces de que la campaña sea mejor”.

“Aquí en Lebrija es que hemos estado tradicionalmente menos unidos y nos hemos dejado maltratar”, insiste Víctor Castillo, que espera que la asamblea del martes sea verdaderamente multitudinaria “porque nos estamos jugando muchísimo”.  

Andalucía aporta el 13% del tomate industrial de España

Nuestra región supone casi el 13% de la producción de tomate industrial de todo el país, por detrás de lo que supone el campo extremeño, un 75%. Solo en la provincia de Sevilla, de las 5.700 hectáreas que se sembraron en 2021, por ejemplo, 3.700 fueron en Lebrija. “Y aquí no es que sea barato producir el tomate ni muchísimo menos”, advierte Diego Bellido, “porque a la acostumbrada falta de agua se nos une el precio de todo el mundo en fertilizantes, fitosanitarios, etc.”.

A nivel mundial, la producción de tomate industrial en 2024 fue de casi 46 millones de toneladas en el año 2024, lo que supuso un récord histórico. A principios de siglo, era de solo 25 millones de toneladas.  

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Álvaro Romero Bernal.

Álvaro Romero

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