“Esa es mi mano. No hay nada grave. Es solo una contusión sin importancia”, comienza su relato, acompañado de la fotografía que ilustra esta información, Francisco Javier Amorós, un profesor jerezano que imparte clase en el IES Torre del Tajo de Barbate, donde fue víctima de una agresión por parte de un alumno. “No había intencionalidad pero eso no exime que me haya lesionado”, continúa el docente, que cuenta cómo tuvo lugar el suceso. El alumno, culpable de la agresión, tiene doce años y salió de clase “hecho un basilisco” para pegarle a otro compañero que supuestamente lo había atacado anteriormente. “La importancia de todo esto radica en que este alumno ha obviado ordenes de docentes al cargo y responsables de él a todos los efectos”, explica Amorós, que cuenta que tuvieron que agarrarlo y una compañera tuvo que cerrar con llave la puerta de su clase para que no entrara a agredir a su compañero.

“Ha tenido que venir otro compañero de otra clase en mi ayuda mientras mis dos compañeras de guardia intentaban mantener el control de decenas de alumnos en un pasillo… Un drama. Un drama bastante habitual”, dice el docente jerezano, profesor de inglés en el instituto barbateño, donde, tras el incidente, tuvo que soportar cómo la madre del agresor “nos ataca y veladamente amenaza si no imponemos el mismo castigo a ambos alumnos, como si ella fuera la que está al cargo del centro educativo y como si supiera mas que profesionales con años de experiencia”, algo que para Amorós es “patético”, ya que no deberían “tener que soportar estas humillaciones con el silencio cómplice de políticos, familias y opinión pública”.

Francisco Javier Amorós quiere así resaltar el repunte de violencia en los centros escolares por la “indisciplina y falta de apoyo familiar e institucional que los docentes sufrimos a diario”. Eso sí, matiza que le encanta su trabajo y que se considera “un afortunado por ser docente”, pero “estos datos tienen que salir a la luz, la violencia se está normalizando y si no contamos con el apoyo necesario seguiremos estando solos en una batalla que de primeras perderemos los profesionales de la educación, pero que mas tarde puede llegar a perder toda la sociedad”.

La denuncia del docente está plenamente justificada por los datos conocidos recientemente. Un estudio del sindicato ANPE (Asociación Nacional de Profesionales de la Enseñanza) recoge que, durante el curso escolar 2016-2017, aumentaron un 15% los casos de acoso y violencia contra los profesores y maestros españoles y se han multiplicado por cuatro las agresiones físicas y amenazas a docentes, pasando del 3 al 12%.

"Hay un incremento preocupante al que conviene poner remedio", señala Nicolás Fernández, presidente de ANPE, durante la presentación de estos datos. Las llamadas de los docentes al Defensor del Profesor recogen que un 70% de ellos han padecido episodios de estrés y ansiedad, llegando a la baja laboral un 9%. El informe apunta que también crecen un punto, hasta el 19%, los problemas con la administración educativa y en dos puntos —hasta el 28%— los casos de conflictividad con los directores del centro.

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