Las intensas lluvias que desde hace días se están haciendo notar en la Sierra de Cádiz, primero con la borrasca Ingrid y ahora con la llegada de Joseph, han provocado un fenómeno natural que ha sorprendido a muchos vecinos. En Benamahoma, pedanía de Grazalema, ha vuelto a brotar con fuerza el sistema de manantiales conocido como Los Ojos del Gato, una señal que no se veía desde hace años y que ha dejado imágenes de gran impacto en la sierra.
Un fenómeno que regresa con fuerza
La enorme cantidad de litros acumulados en el subsuelo ha hecho que estos embalses internos naturales, ocultos bajo la roca, hayan alcanzado su límite y comiencen a rebosar. El resultado son chorreras de agua que descienden sierra abajo, formando un paisaje inusual incluso para una zona acostumbrada a la lluvia.
Desde el Ayuntamiento de Grazalema han recordado que se trata de un suceso excepcional: "Hace mucho que no ocurre, pero dicen los mayores de Benamahoma que cuando revientan Los Ojos del Gato es pronóstico de mucha más lluvia”. Los huerteros más veteranos de la zona siempre han señalado que la aparición de este fenómeno es un anuncio de muchos días más de lluvia. Este desbordamiento solo se produce cuando la sierra ha absorbido tal cantidad de agua que ya no puede retenerla.
La reacción de muchos vecinos no se ha hecho esperar. En redes sociales se multiplican los mensajes que celebran esta circunstancia: “El agua es vida. Mientras no haga daño, que siga lloviendo. Ya llegará el verano”, “qué maravilla ver cómo cae el agua por la sierra” o “qué bonito, esto quiere decir que el manantial del campo tiene que estar llenito”.
Aunque muchos describen la jornada como “mágica”, también hay un trasfondo de prudencia. La experiencia de los mayores y de quienes trabajan la tierra recuerda que esta belleza natural es, al mismo tiempo, un aviso de un ciclo de lluvias prolongado. La sierra, saturada de agua, vuelve a hablar a través de sus manantiales, en un mensaje que fusiona la naturaleza y el respeto por sus ritmos.
