El sindcato Ustea ha alzado la voz ante lo que considera una situación límite en numerosos centros educativos de la Sierra de Cádiz tras el paso del tren de borrascas que ha golpeado con dureza a la comarca. El sindicato denuncia el “abandono” que, a su juicio, sufren colegios e institutos, así como sus trabajadores y el conjunto de la comunidad educativa, e insta a la Delegación Territorial de Cádiz y a la Consejería de Educación de la Junta a implicarse “enérgicamente” en la búsqueda de soluciones.
Desde la organización reconocen que las circunstancias han sido extraordinarias, pero subrayan que precisamente por ello “también han de ser extraordinarias sus soluciones y llevadas a cabo con la mayor celeridad posible”. Aunque aseguran que se está trabajando en ello, advierten de que el paso del tiempo y el lento avance están generando situaciones “insostenibles”.
Entre los casos más llamativos, Ustea señala al profesorado itinerante del Criper de Benamahoma, atrapado en un municipio aislado por los derrumbes en las carreteras y del que solo se podía salir en tramos horarios que no coinciden con su jornada laboral. También mencionan al profesorado y PAS de Grazalema, obligados ahora a realizar trayectos de más de hora y media cuando antes tardaban apenas entre 15 y 25 minutos.
Especialmente grave consideran la supresión, desde hace semanas y sin alternativa, del autobús escolar que traslada al alumnado de Bachillerato y FP desde Grazalema, Villaluenga y Benaocaz hasta el IES Las Cumbres de Ubrique.
El sindicato denuncia además el deterioro masivo de las carreteras, muchas ya en mal estado antes de las inundaciones y derrumbes, lo que ha convertido vías comarcales casi sin uso en las únicas conexiones posibles, incrementando el riesgo en una zona de orografía compleja.
Pero la situación no se limita a la movilidad. El CEIP Sagrado Corazón de Torre Alháquime ha quedado “completamente devastado” por las inundaciones del río Guadalporcún, y son las propias familias quienes están limpiando el centro. En localidades como Algodonales, Prado del Rey, Puerto Serrano, Grazalema, Madrigueras, Setenil o Ubrique hay aulas cerradas por goteras, filtraciones y riadas. Casos como el CEIP Benafelix de Ubrique y el propio Sagrado Corazón han obligado incluso al realojo del alumnado en otros espacios.
Ante este escenario, USTEA exige soluciones “a la altura de esa gravedad” y la inversión necesaria para garantizar centros dignos y una educación de calidad, recordando que vertebrar el territorio rural depende, en gran medida, de su oferta educativa.
