La nieve sorprendió de madrugada a los vecinos de Grazalema que se encontraban trabajando. Entre ellos Vicente Narváez, panadero de la localidad, que antes de la siete de la mañana ya empieza su ruta para distribuir el pan y los dulces de su panadería por varias localidades de la Sierra. Este sábado tuvo que enfrentarse a las complicaciones del temporal para cumplir con su rutina diaria. Mientras gran parte de los visitantes acudían a la zona para disfrutar del paisaje blanco, algunos profesionales afrontaban una jornada especialmente compleja.
Vicente explica que su trabajo consiste en repartir pan y productos de su obrador en varias localidades cercanas, un recorrido que normalmente se realiza sin grandes dificultades. "Yo soy de Grazalema. Hacemos reparto con la furgoneta en Villaluenga, El Bosque, Benaocaz, Benamahoma, Ubrique... siempre de lunes a sábado. Normalmente las carreteras suelen estar bien", señala. Sin embargo, reconoce que el estado del firme presenta problemas habituales al margen de la nieve, como "muchos baches".
El panadero subraya que los episodios de nieve no son frecuentes, aunque sí generan situaciones delicadas cuando coinciden con su horario laboral. "Sucede en días puntuales. La nieve no es algo habitual, aunque cada año hay alguna nevada concreta", explica. Aun así, insiste en que cuando aparece, obliga a extremar las precauciones, especialmente durante la noche y la madrugada, cuando aún no se han activado los dispositivos de limpieza viaria.
"Cuando yo salgo por las mañanas todavía es de noche y no han venido los quitanieves y todavía no se ha avisado a Tráfico. Entonces tú sales expuesto a lo que te encuentres, no sabes con qué te vas a encontrar. Después de las nueve de la mañana ya están las carreteras más despejadas".
Las horas a las que se realiza el reparto son clave para entender el riesgo. "Nosotros hacemos bastante pan por las noches. Si se corta la carretera, el pan se queda para tirarlo y no nos lo podemos permitir. Entonces intentamos darnos prisa y, a la vez, ir despacito, con cuidado", relata.
El reparto se complica especialmente en trayectos concretos, como el acceso a Benamahoma, donde la nieve y el hielo suelen acumularse con mayor intensidad. "Cuando vas directo desde Grazalema estás a quince minutos, pero hoy hay que dar la vuelta por otros pueblos. Tenemos que ir por Villaluenga, después hacia El Bosque y de ahí a Benamahoma", detalla. Un rodeo que incrementa el tiempo y la dificultad del trabajo.
Mientras tanto, el flujo de visitantes aumenta de forma notable durante estos episodios. "Estos días son horrorosos. Viene la gente como loca buscando el frío, la nieve y hacerse las fotos", afirma. Narváez apunta que la situación se intensifica los fines de semana, cuando el turismo se suma a la actividad habitual de senderismo que caracteriza a la zona.
Unas carreteras muy mejorables
Los repartos de la Panadería Narváez se realizan exclusivamente a establecimientos y desde su obrador en Grazalema, la empresa abastece a negocios que ofrecen desayunos y productos locales, tanto en pan como en repostería tradicional elaborada en su propia pastelería.
Entre los productos más demandados se encuentran "los kilos, las teleras de kilo y los molletes para los desayunos", aunque también distribuyen baguettes, barras y distintos formatos para tiendas. "Los bares piden más molletes y teleras, y las tiendas llevan de todo", explica, además de dulces típicos como "cubiletes, amarguillos, magdalenas o picos”.
Narváez confía en que la nieve no se prolongue muchos días, como suele ocurrir en la zona. "Estas nevadas no duran mucho. En dos días la nieve se ha quitado", afirma. No obstante, señala que el principal problema no es tanto el hielo como el estado de las carreteras. "Son vías secundarias, estrechas, que van arreglando a parches. Podrían estar en mejor estado", concluye.





