Los accesos por carretera a la Sierra de Cádiz, aunque se han reabierto muchas vías, siguen presentando complicaciones en algunos puntos clave, por lo que es difícil transitar, o directamente se mantienen cortes al tráfico.
Esta semana, los trabajos son intensos en la carretera A-372, que comunica las localidades de El Bosque con Grazalema, y pasa por Benamahoma, un tramo que quedó reabierto tras semanas de afecciones por las borrascas.
Pero en el tramo que continúa hacia Grazalema, desde Benamahoma, los trabajos para garantizar la seguridad de la circulación son intensos. La carretera muestra signos de deterioro, con grandes grietas, y algunos tramos más peligrosos.
Las fuertes lluvias provocaron la caída de árboles, y de grandes rocas, que se están retirando de zonas donde se puedan desprender hacia la calzada.
Benamahoma busca la 'normalidad'
La reapertura de la A-372 entre El Bosque y Benamahoma supuso un alivio para los cerca de 400 vecinos de la pedanía, que durante aproximadamente un mes estuvieron incomunicados por carretera. En esta localidad de Grazalema, muy vinculada al turismo rural, la situación golpeó con fuerza a la hostelería y a los negocios locales, tras la nula llegada de visitantes.
Durante varios días se habilitaron ventanas horarias para permitir el paso de vehículos, mientras se retiraban árboles caídos y se limpiaban los taludes afectados por desprendimientos.
Con el acceso restablecido, restaurantes y establecimientos turísticos comienzan a recuperar la actividad, coincidiendo además con la vuelta de excursionistas y senderistas atraídos por el entorno del río Majaceite o la fuente de los Tres Caños.
Aun así, la normalidad no es completa. Las autoridades mantienen la vigilancia sobre el estado del talud y advierten de que la estabilidad de la carretera depende también de la evolución meteorológica, ya que los trabajos de consolidación definitiva todavía no han finalizado.
La Junta destina 107 millones a carreteras de Cádiz
La Junta de Andalucía, por su parte, moviliza 10 millones de euros para reconstruir la carretera A-374, que conecta la Sierra de Cádiz en Algodonales con la Serranía de Ronda, una de las vías más castigadas por el tren de borrascas del pasado febrero.
En la intersección entre la A-374 y la A-384 se produjo un hundimiento de calzada, por lo que se realizó un corte preventivo “antes de que hubiera más riesgo, porque lo primero era garantizar la seguridad de todas las personas”, destacaba este martes la consejera Rocío Díaz. Como alternativa provisional se habilitó la A-2300, por el embalse de Zahara-El Gastor, logrando que el municipio no quedara incomunicado.
El 85% de las obras de emergencia en carreteras ya están iniciadas y el resto comenzará esta misma semana. El Gobierno andaluz prevé destinar 535 millones a la recuperación de carreteras afectadas, 260 millones en una primera fase para 40 actuaciones de emergencia, de las que 107 millones corresponden a Cádiz.
Uno de los accesos a Setenil permanece cortado
Otras vías de la comarca de la Sierra de Cádiz continúan afectadas por los temporales. En Setenil de las Bodegas, por ejemplo, permanece cortada la carretera provincial CA-9118, uno de los accesos al municipio, debido al riesgo que presenta su estado tras las lluvias.
La Diputación de Cádiz ya ha formalizado un contrato de emergencia para su reparación, adjudicado a la empresa Aceinsa Movilidad por más de 266.000 euros. La institución provincial ha movilizado más de 3,5 millones de euros para reparar carreteras provinciales. Entre ellas también se encuentra la CA-9120, que conecta Setenil con Torre Alháquime y que igualmente requiere actuaciones para recuperar plenamente la seguridad del tráfico.
Así, aunque algunas carreteras comienzan a recuperar la circulación, la red viaria de la Sierra de Cádiz sigue marcada por las consecuencias del tren de borrascas de las últimas semanas, con obras de emergencia en marcha y con la vista puesta en que el tiempo permita avanzar en las reparaciones pendientes.
