Salvar a la muralla histórica de Puerto Sherry de las garras del abandono: "Se está cayendo"

La asociación Betilo exige a las autoridades competentes que se hagan cargo de la rehabilitación y conservación de La Muralla y fuerte de Santa Catalina que sufre deterioro y vandalismo desde hace años

Varios miembros de la asociación Betilo frente a La Muralla de Puerto Sherry. CEDIDA
Varios miembros de la asociación Betilo frente a La Muralla de Puerto Sherry. CEDIDA

La Bahía de Cádiz baña un enclave histórico que agoniza desde uno de los rincones más turísticos de El Puerto. El llanto de La Muralla y fuerte de Santa Catalina, a los pies de Puerto Sherry, estremece a los turistas y locales que en épocas veraniegas merodean por esta zona. El imponente conjunto, refugio del levante, pide a gritos su salvación. Las ruinas soportan el peso del tiempo ante las miradas curiosas y las familias que disfrutan de los últimos días de calor.

Abandonada a su suerte, la antigua fortaleza es una joya del patrimonio local digna de un cuadro del romanticismo que compone un paisaje singular. Su dejadez enfurece a los portuenses, que ven como el que fuera punto estratégico para vigilar incursiones indeseadas en el litoral, ahora no cuenta con la atención que merece.

Sus orígenes se remontan a la Edad Media, aunque existen rastros de una ocupación de la zona desde la época romana. Antes de ser castillo, se erigió como ermita. Fue en 1472 cuando se inició la obra del edificio religioso gracias a las limosnas, para después arropar la llamada torre de Santa Catalina desde 1585. Así, se dotó a Cádiz de fortificaciones adecuadas para resistir a los ataques de los piratas.

Parte del recinto fortificado.
Parte del recinto fortificado.  CEDIDA

“Santa Catalina se convirtió en el punto costero más importante de todos los que se construyeron para completar el sistema defensivo de Cádiz durante el siglo XVIII”, explica la asociación Betilo por la defensa del Patrimonio Histórico de El Puerto. Además, poseía por el frente de mar potentes arrecifes de piedra que actuaban como defensas naturales. La asociación portuense se niega a dejar caer los muros en las garras del olvido.

“Se está cayendo, lleva muchos años en deterioro y cada día va quedando menos”

Hasta el momento, de nada ha servido que fuera declarado como Bien de Interés Cultural desde 1985 y esté inscrito en el catálogo del Patrimonio Histórico Andaluz desde 2012 y en el catálogo de Castillos Españoles desde 1949. “Cada día va a peor va a llegar a su pérdida total, ya casi todo el frente del mar ha desaparecido”, lamenta María Antonia Martínez, vocal de la asociación.

La portuense emplea los términos “suciedad” y “dejadez” para referirse al estado en el que se encuentra la fortificación. “Se está cayendo, lleva muchos años en deterioro y cada día va quedando menos”, dice al otro lado del auricular.

Pintadas en las paredes del fuerte.
Pintadas en las paredes del fuerte.  CEDIDA

La querida muralla presenta grietas estructurales producidas, en su mayoría, por la vegetación y derrumbamientos que suponen un peligro para los usuarios de la playa. Según Betilo, únicamente se conserva el 20% de la torre mientras que lo que queda de las edificaciones interiores está en ruinas. Una imagen deplorable pese a la importancia histórica y patrimonial del recinto.

“No tiene por qué estar así, esta fortificación tendría que haber tenido la misma protección que, por ejemplo, el Castillo de Santa Catalina de Cádiz”, comenta María Antonia. Para ella, El Puerto sufrirá “su pérdida total” si no se hace nada al respecto. En 2010, “se dijo que se iba a invertir y no se ha invertido”, expresa.

Estado del fuerte de Santa Catalina.
Estado del fuerte de Santa Catalina. CEDIDA

A la falta de conservación y la carencia de trabajos de adecentamiento se suma el vandalismo que acecha esta zona desde hace años. Graffitis, pintadas con espray, raspaduras. “En su día había un panel donde ponía lo qué significó este enclave, hoy en día lo han pintado y destrozado”, manifiesta indignada. Por si no fuera poco, se ha convertido en un punto de encuentro para la celebración de botellones sin control que dejan el recinto repleto de basura.

“Era una defensa de la Bahía"

Para acabar con esta situación, la asociación Betilo ha creado una campaña en Change y ha presentado sus reivindicaciones al público bajo el lema “La muralla, fuerte de Santa Catalina, tu patrimonio en peligro”. María Antonia asegura que la muralla tiene “muchísima” importancia histórica. “Era una defensa de la Bahía y aún hoy sigue conservando en el interior algunos de los impactos de las bombas que se lanzaban en la guerra de la Independencia”, señala.

Parte de la torre de Santa Catalina que se conserva.
Parte de la torre de Santa Catalina que se conserva.  CEDIDA
Presentación de la campaña delante de La Muralla en El Puerto.
Presentación de la campaña delante de La Muralla en El Puerto. CEDIDA

Desde la asociación exigen a las administraciones competentes que se impliquen en la conservación. “Pedimos que se actúe cuanto antes”, añade la vocal. En concreto se dirigen a la Demarcación de Costas de Cádiz, a la Delegación de Cádiz de la Consejería de Cultura y al Ayuntamiento de El Puerto para que realicen obras de rehabilitación y elaboren un plan de conservación, mantenimiento y limpieza, que permita su disfrute.

Hasta octubre, los miembros se están movilizando para sensibilizar a la población sobre el peligro de la desaparición de este conjunto, seña de identidad portuense. A su vez, realizan divulgación de su historia en redes sociales. Betilo lucha por el cuidado de este elemento del patrimonio dejado de la mano de Dios.

El domingo 26 de septiembre organizarán grupos de visitas guiadas por el fuerte mientras que el domingo 3 de octubre se celebrará un encuentro con pintores que expondrán sus obras el día 8 en la Sala Stardust de El Puerto. Larga vida a la muralla, tan valiosa y tan poco mimada.

Sobre el autor:

Patricia Merello

Titulada en Doble Grado en Periodismo y Comunicación audiovisual por la Universidad de Sevilla y máster en Periodismo Multimedia por la Universidad Complutense de Madrid. Mis primeras idas y venidas a la redacción comenzaron como becaria en el Diario de Cádiz. En Sevilla, fui redactora de la revista digital de la Fundación Audiovisual de Andalucía y en el blog de la ONGD Tetoca Actuar, mientras que en Madrid aprendí en el departamento de televisión de la Agencia EFE. Al regresar, hice piezas para Onda Cádiz, estuve en la Agencia EFE de Sevilla y elaboré algún que otro informativo en Radio Puerto. He publicado el libro de investigación 'La huella del esperanto en los medios periodísticos', tema que también he plasmado en una revista académica, en un reportaje multimedia y en un blog. 

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