Los hermanos llevaban horas sin conseguir que contestara ni su madre ni su hermana. Preocupados, decidieron ir al domicilio familiar en Puerto Real. Lo que encontraron al entrar fue el cuerpo sin vida de su madre, una mujer de 80 años. Era el mes de mayo de 2025.
Alertaron de inmediato a la Policía Nacional. Los agentes que se personaron en el lugar detectaron desde el primer momento indicios sospechosos, entre ellos la posición anómala del cuerpo. La hija que convivía con la víctima, de 47 años, estaba presente, pero su versión levantó más sospechas que respuestas: manifestó no recordar nada de lo sucedido desde la noche anterior, alegando haber ingerido una gran cantidad de pastillas.
Además, presentaba lesiones físicas, concretamente una abrasión en el mentón y un arañazo en el cuello, sobre las que ofreció versiones contradictorias. La investigación pasó a manos de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (U.D.E.V.) de El Puerto de Santa María.
El informe forense fue determinante. La causa de la muerte fue una asfixia mecánica por sofocación externa, lo que confirmó que no se trataba de una muerte natural. A partir de ahí, los agentes de la U.D.E.V., en colaboración con la Policía Científica, desarrollaron durante los meses siguientes diversas diligencias hasta reunir suficientes indicios y pruebas incriminatorias contra la sospechosa.
La detención se produjo casi diez meses después de los hechos, el 26 de marzo, en Mairena del Aljarafe, donde la mujer se encontraba ingresada voluntariamente en un centro de desintoxicación. Tras ser puesta a disposición judicial, la autoridad competente decretó su ingreso en prisión. Con esto, casi un añi después



