El TSJA ha confirmado la condena a ocho años de prisión impuesta a un hombre que, el 8 de junio de 2024, protagonizó una violenta persecución marítima frente a la costa de Barbate cuando agentes de Vigilancia Aduanera trataron de interceptar una embarcación deportiva cargada con hachís.
Todo comenzó cuando los agentes detectaron desde helicóptero la lancha y dieron la orden de alto. Lejos de detenerse, el acusado y su acompañante empezaron a arrojar parte de los sacos con droga al mar e iniciaron una huida que se prolongó durante cerca de 20 minutos, con maniobras bruscas y evasivas. Según la sentencia, el piloto llegó incluso a embestir en dos ocasiones al patrullero que le seguía, generando un “grave riesgo” para los funcionarios.
La huida terminó con el acusado en el agua, hundiéndose y pidiendo ayuda. Los agentes lo rescataron, pero en plena maniobra el hombre mordió el dedo meñique de uno de ellos, causándole una lesión leve. Tras su detención, se recuperaron unos 100 kilos de hachís, valorados en 193.000 euros.
En primera instancia, la Audiencia Provincial de Cádiz condenó al procesado por delito contra la salud pública, atentado a agentes de la autoridad y lesiones leves, imponiendo penas de prisión y multas millonarias. La defensa recurrió, alegando que las colisiones eran simples maniobras de fuga y que no existía “ánimo de atacar”.
El TSJA ha rechazado el argumento: aunque hubiera intención de escapar, embestir deliberadamente a una patrullera sabiendo que la tripulan agentes constituye atentado, incluso sin un ánimo específico de lesionar. La resolución confirma la condena, deja las costas de apelación de oficio y abre la puerta a recurso de casación ante el Tribunal Supremo, aún pendiente de decisión.



