La finca de Cantora, propiedad de Isabel Pantoja y ubicada entre Medina Sidonia y Vejer de la Frontera, en Cádiz, ha salido a subasta tras acumular una deuda de 2,2 millones de euros con el banco. La lujosa propiedad, que cuenta con más de 370 hectáreas de terreno y una vivienda de más de 1.200 metros cuadrados, podría venderse por alrededor de 4 millones, aunque se espera que el nuevo dueño la adquiera por apenas 1 millón de euros, según ha adelantado en exclusiva la revista Lecturas.
Durante décadas, Cantora ha sido un patrimonio clave para la tonadillera, especialmente para hacer frente a las obligaciones fiscales y a las hipotecas contraídas tras la deuda con la Agencia Tributaria. La situación se ha vuelto insostenible, ya que Pantoja "no ha podido pagar los 12.000 euros mensuales de la hipoteca durante cinco años", acumulando un impago que finalmente ha llevado a la subasta del cortijo que le dejó su esposo Paquirri.
El estado de la finca y la subasta
Luis Pliego, director de Lecturas, ha explicado que quien adquiera la finca se encontrará con un inmueble en ruinas, con puertas faltantes y zonas deterioradas. La vivienda, pese a sus más de 1.200 metros cuadrados, no permite edificar ni transformarse en hotel, por tratarse de una propiedad rústica. Según Pliego, la subasta permite a los compradores hacerse con una propiedad de gran extensión a un precio muy inferior al de mercado, con posibilidad de revenderla por un valor mayor.
Repercusiones familiares
El proceso también ha afectado a la herencia de Paquirri. Su hijo, Kiko Rivera, que actualmente reside en Nueva York, ha perdido la parte del patrimonio familiar vinculada a Cantora, algo que le produce un “profundo pesar”. Madre e hijo no han mantenido comunicación durante el proceso, y Kiko asegura que desconocía el estado de la venta hasta hace poco, al estar todo en manos de sus abogados.
