Los acentos andaluces ahora: otra polémica en redes sociales, obstáculo profesional o prejuicio cultural

Profesores, abogados, escritores, actrices y periodistas andaluces abordan la evolución de un debate cíclico que genera, cada pocas semanas, cada campaña electoral, una trifulca digital o política

El debate de los acentos andaluces, visto por periodistas, actrices, abogados o profesores.
El debate de los acentos andaluces, visto por periodistas, actrices, abogados o profesores. JUAN CARLOS TORO

Los asuntos sentimentales conviene abordarlos con pulsaciones bajas. La identidad de personas y pueblos forma parte de ese conjunto de debates con capacidad de hinchar las venas del cuello a los participantes.

La actualización, este febrero, de uno de los trabajos más exhaustivos, el Atlas lingüístico de los acentos de Andalucía (acentosandaluces.com), respaldado por la Consejería de Universidad e Investigación de la Junta de Andalucía, permite regresar a la conversación sin gritos ni pasión.

La momentánea ausencia de bronca en las redes sociales ayuda a acercarse de otra forma a un debate que genera encendidas disputas cada pocas semanas. La forma de hablar, el acento, es pieza esencial de la identidad de cualquier persona o grupo.

En el caso de los andaluces, hablar de un solo acento resulta tan erróneo como en otros muchos lugares. Casi ocho millones y medio de personas. El acercamiento al impacto del acento andaluz en la vida cotidiana actual está basado en dos premisas falsas.

Ana López Segovia, retratada en la plaza Santa Ana de Madrid, donde reside habitualmente, junto a la estatua de Lorca.
La actriz y dramaturga Ana López Segovia, en la plaza Santa Ana de Madrid, junto a la estatua de Lorca.

La primera es que exista un solo acento andaluz. Hay centenares como permite conocer el célebre y renovado Atlas lingüístico y etnográfico de Andalucía, publicado inicialmente en 1973 por el profesor Manuel Alvar.

Expertos como Alfredo Herrero de Haro, del Departamento de Lengua Española de la Universidad de Granada, contribuyen a una actualización que arroja un dato conocido y olvidado: Andalucía contiene más de 310 acentos.

La segunda equivocación de partida es la presunción de que las hablas de los andaluces reciben un tratamiento distinto al de otras zonas de España y del mundo. Los prejuicios existen en todos los países y regiones.

La última actualización del 'Atlas lingüístico de Andalucía', publicado inicialmente en 1973, fija en más de 310 los acentos establecidos en la región

En cualquier lugar hay personas que califican a otras según el habla. Los andaluces también son susceptibles de usar el oído para lanzar su prejuicio contra los demás. Ha sido común atribuir cierta altanería o pedantería a los que pronuncian la ese final (vulgo, hablar fino), estigmatizar el ceceo o el jejeo frente al seseo urbano y recelar de algún eco norteafricano, asiático o suramericano.

"A los andaluces no nos afecta nuestro acento local más que a cualquier sudanés, norteamericano, galés o paraguayo en su propio país, ese victimismo nos lo tenemos que sacudir", dice uno de los participantes en esta conversación a más de diez voces.

Cuando se habla de "acento andaluz" en la discusión, debe ceñirse a grandes bloques como seseo, ceceo y heheo (jejeo), también a una división básica entre los acentos de Andalucía Occidental (los más divulgados por radio, televisión, cine, música o literatura) y los de Andalucia Oriental caracterizados -dentro de los matices- por la apertura de las vocales finales.

'Cecea con orgullo', campaña a partir de una serie rodada en Sevilla en la que no hablan andaluz.
'Cecea con orgullo', campaña a partir de una serie rodada en Sevilla en la que no hablan andaluz.

El origen de las polémicas recurrentes puede dividirse en dos áreas: las individuales a través de las redes sociales ligadas a hechos cotidianos y las colectivas, con pronunciamientos a través de actos públicos e intervenciones, a través de campañas, electorales o divulgativas.

En este último apartado, la ex diputada autonómica roteña Teresa Rodríguez destacó en la última lucha por la Presidencia de la Junta (2022) al reivindicar los acentos andaluces y denunciar cierta estigmatización entre los que usan, especialmente, ceceo y jejeo. 

Participó en distintos actos públicos centrados en pedir a sus conciudadanos orgullo a la hora de vivir y defender las formas de hablar andaluzas. En redes sociales su actividad al respecto era intensa, incluyendo un pique con Pablo Iglesias, aún líder de Podemos.

Rodríguez se puso detrás del cartel Cecea con orgullo para clamar contra una serie ambientada en Sevilla. En esa pieza de ficción, los únicos que hablan con algún deje andaluz son delincuentes y trabajadores del sector servicios. Los demás, en Castellano neutro.

La, por entonces, parlamentaria criticó en varias ocasiones que el ceceo aparezca equiparado a la "mala pronunciación o dicción que se da en sectores de baja formación cultural". Lamentaba incluso que el libro de estilo de la radiotelevisión pública andaluza, Canal Sur, todavía "invite a abandonar la pronunciación del ceceo y el jejeo o heheo por considerarla vulgar".

Teresa Rodríguez, como candidata a la Presidencia de la Junta, pidió que se eliminara del libro de estilo de Canal Sur la calificación de "vulgar" hacia el ceceo y el jejeo

Diversos colectivos fijaron el 28 de septiembre como el día del habla andaluza por ser el de nacimiento de Pepe Soto, poeta de Cuevas de Almanzora (Almería). Se le considera precursor del movimiento para tener una grafía propia. Así, por ejemplo, para sus partidarios existe una Hunta d’ehkritoreh en andalú o una polémica traducción de El Principito, de Saint-Exupery, a esta hipotética lengua.

Este movimiento puede entenderse como excéntrico. Carece de respaldo popular, esencial en cualquier cambio lingüístico en el que se considera que "la calle manda". Los técnicos, además, lo descalifican abiertamente y por amplísima mayoría. Distintos profesores se pronuncian contra esta opción.

Antonio Narbona, catedrático de Lengua Española por la Universidad de Sevilla muestra su escepticismo. Zanja que "no hay un solo andaluz por lo que no puede existir una sola forma de escribirlo, cada persona tendría que escribir en el de su pueblo o su zona". La opinión general entre los expertos se acerca a la impresión de que "es un disparate".

Al margen de las opiniones más sonoras y chocantes, aparece la experiencia personal y actual. Escritores, docentes, sanitarios, actrices o periodistas que han trabajado fuera de su zona de nacimiento.

Son profesionales que han enfrentado su acento materno a la opinión de los que les rodearon en otras zonas. Han puesto a prueba, de forma natural, el hipotético prejuicio sobre el andaluz en su entorno directo.

Como catedrático de Derecho Romano en la Universidad Pablo de Olavide, el gaditano Bernardo Periñán ha impartido miles de clases y decenas de conferencias a personas con todos los oídos posibles en la Lengua Española. Está muy acostumbrado a enfrentar su acento (ligeramente seseante, litoral y urbano) a personas con otras formas de hablar. "Es posible que haya entornos profesionales donde cualquier acento regional desprestigie pero creo que la clave está en emplear el Castellano con corrección. Por ejemplo, alguien sin acento marcado, neutro, pero que incurra en laísmos no sale favorecido en absoluto".

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Bernardo Periñán, catedrático de Derecho Romano en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla.

Por su amplia formación académica, tiene muy presente que los acentos andaluces son muchos y "quizá los del centro resulten más extraños que los del litoral. Lo vemos en los políticos de Jaén o Córdoba que suelen disimularlo con más o menos fortuna". Cree que el impacto profesional no tiene por qué ser negativo: "Cuando voy fuera hablo igual, no me sale disimular. Hablo con la máxima naturalidad y trato de hacerlo correctamente. Cada cual va con su acento pero tampoco es cuestión de emplear localismos fuera de tu entorno natal".

Hasta ahora no ha tenido "experiencias negativas, quizás porque en el lenguaje también intervienen el tono o la claridad expositiva". Periñán es optimista respecto a la reducción de estereotipos: "Quizá hay una normalización de los distintos acentos por efecto del uso frecuente de distintas lenguas, que dejan un acento cuando se habla Español. También por los políticos como González, Guerra, Pimentel, Arenas o Montero que no han ocultado su acento. Al contrario, alguno lo exagera para resultar más llano".

Un instante de la reunión dinamizada por Ramón Barrera, en la imagen.
Ramón Barrera, en una de sus conferencias, en este caso a profesionales del sector turístico en Jerez.

Ramón Barrera es un gaditano licenciado en Derecho con experiencia docente y empresarial. Ahora desarrolla una intensa carrera como conferenciante, experto en coaching. Participa en eventos por toda España y diversos países en programas tan populares como TEDx, Google Actívate o Evento Blog, además de numerosos congresos. 

"El acento forma parte de la identidad. Me encantan los acentos y no siento que desprestigien, al contrario. El que se desprestigia es el que se muestra molesto o desconfía de cualquier acento".

Respecto a su acento propio, urbano y litoral, seseante, cree que "suele gustar, predispone a una sonrisa pero nada más. En Andalucía hay muchos acentos muy distintos. A mí nunca me ha ayudado ni me ha perjudicado. En las conferencias por España, por muchas zonas distintas, o en México, Argentina, Colombia, Panamá, Nicaragua. Nada de nada. No creo que me haya restado. No lo he percibido".

Como todos los que trabajan con un micrófono, distingue entre acento y dicción: "Una vez, en México, en un congreso para una empresa, un español me pidió que hablara más lento, que iba muy rápido. Me adapté pero eso no es cuestión del acento, es algo personal. Se trata de ayudar al que te oye, nada más".

"No siento que el acento desprestigie. Al contrario, desprestigia al que se muestra molesto o desconfía de cualquier acento"

Aunque no es partidario de modificar el acento originario, Barrera sí considera útil "evitar giros o expresiones demasiado localistas. Sencillamente es que no te van a entender. Igual que en México o Argentina no se puede usar el verbo coger. Son adaptaciones por sentido común y respeto pero sin cambiar el acento. Me siento orgulloso del mío y me gusta".

Respecto a la evolución de los estereotipos y la estigmatización de los sonidos "mi percepción es que la evolución es a mejor, porque la diversidad de acentos siempre enriquece. Va quedando atrás eso de pensar que un acento andaluz representa según qué roles en qué películas. Creo que va a mejor, quizás porque nunca he vivido una experiencia negativa".

El profesor de Secundaria, crítico literario y escritor Juan Carlos Sierra es autor del ensayo-autoficción Ciclotímicos. Su experiencia docente y su vínculo con el mundo editorial le hacen tener una percepción algo más negativa: "El acento andaluz fuera de Andalucía sigue estando desprestigiado. Desde el punto de vista de la calle eso de oír que suenas gracioso, u otros topicazos, cuando vas a Madrid, a determinadas zonas de España, sigue pasando".

Para este director de instituto, nacido en Úbeda, se da la contradicción de que muchos "hablantes de un Español supuestamente estándar, como media, cometen más errores sintácticos que los hablantes con algún acento andaluz". 

"Sigue pasando lo de oír topicazos sobre tu acento, cuando los hablantes de un español estándar cometen más errores sintácticos que los hablantes con algún acento andaluz"

Con ese punto de partida, Sierra considera que "hay mucha gente que varía su acento para acercarse a puestos de trabajo, proyectos o encargos que les interesan. Hay casos de complejo de inferioridad, incluso en personas formadas y cultas, en filólogos que conozco. Se han mudado a Madrid y automáticamente cambian su acento. Queda bastante impostado. Luego, cuando vuelves a tu pueblo ¿cómo hablas con la gente que siempre te escuchó?".

Respecto a los diversos acentos dentro de Andalucía, entiende que "Canal Sur ha hecho mucho daño desde que se implantó. Ha establecido como norma el habla sevillana, el seseo. Eso hace que mucha gente de zonas ceceantes se sienta acomplejada porque lo que sale en la tele se supone que es lo correcto".

Gala de los Premios Max 2023 en Cádiz 16
El actor gaditano Víctor Clavijo en la última edición de los Premios Max, escenario de varios discursos de reivindicación de los acentos.   JUAN CARLOS TORO

El trato constante con adolescentes le permite ver la evolución del debate: "Entre los chavales, el ceceo está estigmatizado como propio de gente vulgar, bruta y sin preparación. Los prejuicios dentro de la propia Andalucía aún funcionan. Los hay, en cuanto al acento, hacia dentro y hacia fuera. No percibo evolución en positivo, no veo que la gente cuando sale de su entorno mantenga su dialecto. Lo intenta esconder o asume las consecuencias con lo que se prolonga la creencia errónea de que algunos acentos suponen hablar mal y, otros, hablar bien. El concepto de inferioridad lingüística pervive".

"A nivel interno, entre andaluces, Canal Sur ha hecho mucho daño. Ha establecido como norma el habla sevillana, el seseo. Hace que mucha gente de zonas ceceantes se sienta acomplejada"

La actriz, directora y dramaturga Ana López Segovia lo ha experimentado tanto en lo particular como en lo público. Su discurso al recoger el premio Max 2020 tuvo mucha repercusión. "Habéis premiado una comedia hecha desde un sitio muy loco, muy popular, y desde luego con este acento que yo tengo. Vivan los acentos, sean de donde sean. El acento es cultura". Eso dijo y se lió.

Casi cuatro años después de aquel grito espontáneo y muy aplaudido cree que la situación general ha evolucionado: "Cada vez veo más conciencia y defensa del terruño. Cuando aquel discurso, nunca imaginé que se hiciera viral. Sonó por toda España. Me sentí apoyada por gente de todos sitios y no sólo andaluces".

La resonancia tiene dos caras: "Hubo una parte de vanidad. Me sentí orgullosa. Pero hubo otra parte que me preocupó. Pensé que si tanta gente lo había hecho suyo es porque hay todavía muchísimos prejuicios, mucho por lo que luchar".

"Cada vez hay más conciencia y defensa del terruño pero hay mucho por hacer todavía"

Aún con dudas, abre una puerta al optimismo y cree que los estigmas van menguando: "Vamos tomando conciencia pero hay mucho por hacer. Eso del prejuicio negativo en mi profesión no sé de dónde viene. En Inglaterra, en Italia, manejar varios acentos y tener uno propio es riqueza, es personalidad".

Nacho Sacaluga es un documentalista gaditano, autor de títulos premiados y aplaudidos como La noche del mundo; Febrero, cuando la vida es Carnaval o Palabra de Capitán. Además de pasar por equipos de realización en varias televisiones (Antena 3, TeleMadrid...) es profesor titular de la Universidad Europea de Madrid. "Mi primer contacto intenso con los acentos fue en Salamanca, donde estudié de 1995 al 2000. Había alumnos de La Mancha, León, Extremadura. Nunca he tenido la sensación de que sean un obstáculo, un lastre".

Admite que su experiencia puede ser infrecuente porque "nunca he tenido un acento andaluz muy marcado. Pero he convivido con gente que sí lo tenía, tanto andaluces como gallegos, catalanes".

Sacaluga distingue también entre acento y dicción, en la necesidad de adaptarse en según qué sectores y profesiones: "Depende de lo que estemos haciendo. Si trabajamos en comunicación no es lo mismo Canal Sur que Telemadrid. Trabajé en esta tele autonómica y en Antena 3 casi 14 años. Cada medio tiene unos códigos. Cuando trabajas en publicidad pasa lo mismo. El cliente marca unos códigos y hay que cumplirlos, como cuando se exige uniforme y te gustaría ir con camisa hawaiana pero no puede ser".

"Cuando tu voz es la herramienta de trabajo, si solo tienes tu acento, el original, te va a limitar. Como al que no puede trabajar en Inglés"

"El acento forma parte de la lingüística, de los elementos que matizan el lenguaje, como el timbre o el ritmo. Yo no he tenido malas experiencias, ni me han dicho que ese acento lo tienes que pulir. Quizás cuando empecé en periodismo, a finales de los 90, los acentos estaban peor vistos. Creo que hemos entendido que la disparidad de acentos es riqueza".

Respecto a su impacto en televisión, cine y publicidad entiende que "el lenguaje es una herramienta de trabajo. Cuando tu voz es la herramienta tiene que tener un rango amplio. Si sólo tienes tu acento, el original, el puro, pues me parece muy bien pero te va a limitar si no puedes usar otros. Como el que puede trabajar en Inglés y el que no puede, tendrás menos oportunidades en menos proyectos. Es una cuestión de elección personal".

Para el documentalista, "hay demasiada polémica con este conflicto. Es una característica más. En la interpretación hay veces que se buscan actores de metro ochenta. O una actriz de 30 años exactos. O una anciana para un papel de abuela. Si no tienes esos años o esa estatura, no puede ser. Así entiendo yo los acentos en el cine, publicidad o televisión. Creo que hay demasiada tensión alrededor, politización. Yo pondría un poquito de calma".

Carmen Marchena
La periodista gaditana Carmen Marchena, actualmente en el gabinete de Comunicación de la vicepresidenta del Congreso de los Diputados, Esther Gil de Reboleño.

"Luego está lo que busquemos de narrativa, de personaje. Si anunciamos Central Lechera Asturiana, pues obviamente el acento tiene que ser diferenciador. Como en el caso de Cruzcampo. Si es un producto andaluz, no se me ocurriría poner una dicción neutra porque es un producto con un origen concreto".

"He tenido compañeros con acentos gallego, catalán, extremeño, a veces muy cerrados, en la comunicación o en otros campos y nunca he tenido la sensación de que les haya dificultado nada. Con los andaluces, tampoco. Quizás hasta los años 90, cualquier acento que no fuera el mesetario estaba peor visto. Pero han pasado casi 30 años y creo que mucha gente valora que la variedad es una riqueza. Quien lo vea de otra manera creo que cae en un simplismo cultural muy triste. Los que intentan dividir a los demás por su acento, los que lo usan para diferenciar, cometen un error de analfabeto funcional. Espero que esté superado".

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El crítico jiennense Javier Ocaña, durante una entrevista en El Puerto de Santa María en abril de 2023.  MANU GARCÍA

Javier Ocaña es uno de los críticos y profesores de cine, más prestigiosos de España. Sus cursos y sus intervenciones (SER, Cinemanía, El País) tienen miles de seguidores. Su experiencia con el impacto del acento -nacido en Martos, Jaén- y su percepción actual tiene mucho de naturalidad y desdramatización.

"Respecto al cine, en general, creo que han cambiado mucho las cosas en los últimos años. Sobre todo desde finales de los 90. Con gente como Benito Zambrano, Alberto Rodríguez, Santi Amodeo, Chiqui Carabante y todos estos directores que pusieron una serie de películas buenísimas en el panorama. Y a una serie de actores y actrices andaluces, con su acento o sin su acento, en películas de todo tipo".

Para Ocaña, esta irrupción supuso un avance respecto al estereotipo, frente "a esa cosa un poco rancia de que todas las criadas de la tele fueran andaluzas. Creo que se ha perdido casi del todo, que ha cambiado para bien".

Respecto a las decenas, cientos, de acentos andaluces o no andaluces, reivindica el derecho a que unos gusten más o menos. "En cualquier idioma hay, llamémosle, acentos más bonitos, más o menos alegres, llamativos. Pasa con todos los acentos del mundo. Hay acentos de determinadas zonas de España y de cualquier otro idioma que no suenan bien. No pasa nada por decirlo y no quiere decir que sean peores".

Como andaluz oriental, se presenta como ejemplo. "Los andaluces de Jaén, Granada y Almería tienen un acento un poco más feo. Soy de Jaén, así que lo puedo decir y no pasa absolutamente nada. Lo de las vocales finales abiertas, en el cine y en otras áreas, puede perjudicar porque hay gente a la que le cuesta entenderte. Eso sucede con los acentos muy cerrados de cualquier parte del mundo. Nunca tiene que ser síntoma de discriminación social, cultural o económica. Simplemente unos suenan mejor o otros peor para determinados trabajos".

"En todos los idiomas hay acentos que pueden gustar más o menos. Unos que suenan peor que otros. No pasa nada por decirlo. Si quieres y puedes mantener el tuyo, bien. Si lo vas perdiendo, también"

Vecino de Madrid desde hace décadas, no ha tenido "ningún problema" y también reclama la opción personal de que los acentos originales se suavicen o mimeticen con el nuevo entorno sin fingimiento, por pura convivencia. "Mi mujer de Madrid, mis hijos de Madrid... El acento lo he ido perdiendo bastante pero si lo mantuviera creo que podría haber hecho lo mismo que hago ahora sin ningún impedimento, trabajar en el Hoy por Hoy o en Historia de nuestro cine".

En el aspecto personal, casi anecdótico, recuerda cuando empezó a viajar a Madrid, previo paso por la Universidad de Granada, "con mi acento cerrado de Martos, tenía 18, 19 años. Ahora he perdido mucho. Las circunstancias se han dado así. No es que haya querido quitarme el acento ni ocultarlo, es que se ha ido modificando".  

Por último, hace una distinción entre acento y dicción: "Al intentar que la dicción sea mejor, algo importante en televisión, radio y cine, puede que el acento se reduzca pero no he tenido ninguna experiencia negativa. Como mucho, que cuando empecé a salir con mi mujer me decía que no entendía algunas expresiones, algunas frases. Pero eso nos pasa a todos, en todas partes. Como el inglés que se encuentra con un escocés de acento cerrado. Le puede gustar más o menos. Cada uno tiene su acento. Si quieres y puedes mantenerlo, bien. Si lo vas perdiendo, también".

Carmen Marchena es una joven, y premiada, periodista gaditana que forma parte del Gabinete de Comunicación de la diputada y vicepresidenta del Congreso Esther Gil de Reboleño (Sumar). Su experiencia le hace ver que "algo queda de ese desprestigio y del complejo de inferioridad. Continúa en el imaginario colectivo de Despeñaperros para arriba. Es una pequeña cruz cultural que todavía llevamos. Sigo escuchando a gente fuera de su tierra neutralizando el acento. Algunos por el tiempo que llevan en ese territorio, otros para se les entienda mejor. Aunque también empiezo a ver el posicionamiento contrario. El que se esfuerza en mantener su acento. Eso quiere decir que algo está cambiando".

El impacto interno en Andalucía también permanece para Marchena: "El jejeo de la Sierra, al menos en Cádiz, siempre se ha vinculado al cateto. En esa escala estereotípica luego vendría el ceceo y arriba estaría el seseo. Al final se está desprestigiando el entorno rural y su gente, cuando allí los saberes no es que sean menos sino que son otros, vinculados a otras formas de vida. Por desgracia creo que todavía es así. Por ahora no he escuchado a una profesora de universidad o un locutor de radio jejeando. Si me apuras, fuera de los medios regionales, tampoco seseando a no ser que seas de origen canario".

Como memoria personal recuerda "mis primera prácticas en radio, dentro de Andalucía, en las que me dijeron que de la cabina para dentro no podía ser de Cádiz. Ahí me di cuenta de la errada asociación, a mi parecer, entre acento y dicción. Luego siempre te encuentras a la típica que te dice que qué gracioso hablas y automáticamente se te pone cara de Milikita. Pero en líneas generales la gente, al menos de frente, suele ser respetuosa".

Pese a partir de una percepción negativa, alberga optimismo en la evolución: "Percibo una reivindicación desde las nuevas generaciones en eso de la identidad andaluza. Al margen de la publicidad de un conocido zumo de cebada. Habrá puntos con los que pueda estar más o menos de acuerdo, pero reivindicar nuestras referencias culturales, nuestras maneras de hablar y estar, creo que no hace daño a nadie".

Luis Antonio Sierra Gómez lleva 22 años como profesor de Secundaria en Madrid. Esa experiencia, combinada con su origen jiennense le permite tener una perspectiva amplia de los estereotipos sobre los acentos andaluces: "Yo diría que siguen pesando. Después de más de 20 años en Madrid sigo sintiendo que existe ese rechazo hacia cualquier habla andaluza. Hay que hacer un esfuerzo extra por hacerse respetar. Somos los graciosos, los paletos, los que hablamos mal, a los que no se les entiende bien cuando, en realidad, la precisión léxica y gramatical nos caracteriza frente a otros dialectos del Español".

"Después de más de 20 años en Madrid sigo sintiendo que existe ese rechazo hacia cualquier habla andaluza"

Dentro de Andalucía, considera, también existen estigmas y prejuicios. En este caso, "el centralismo existe alrededor de Sevilla y Andalucía Occidental. En general, los acentos orientales, de Jaén, Almería y Granada, son minusvalorados. Quizás porque estas hablas no son tan estereotípicamente andaluzas, porque tienen rasgos más castellanos por ser tierras de frontera. Creo que se margina, en cierta manera, a las hablas orientales".

Las dificultades laborales ligadas a los acentos, asegura, existen: "Hay que hacer un esfuerzo extra por hacerte respetar si no renuncias a tu dialecto originario. Un habla andaluza, fuera, echa para atrás en el ámbito laboral. Si es de Andalucía Oriental, peor. Las occidentales están algo más asimiladas por el inconsciente lingüístico de España".

Ocultar o modificar el acento materno es una opción que Sierra no valora: "Tenemos que hacernos valer. La sociedad tiene que entender que es tan válido un hablante andaluz que uno de Español estándar. Es significativo que sean las andaluzas, junto con las extremeñas o murcianas, las que estén desprestigiadas. Sin embargo no lo están las catalanas o asturianas, por poner ejemplos. Probablemente la histórica pobreza de ciertas regiones tenga algo que ver".

Este profesor recuerda algunos episodios que han vivido tantos andaluces, eso de "dilo otra vez ¡Qué gracioso hablas!", o alguno ligado a su faceta docente, como las sonrisas de los alumnos. "Al poco tiempo se les olvida. Los adolescentes, aunque muy cabrones para algunas cosas, también son más flexibles que los adultos. De hecho, los comentarios más desafortunados me han llegado de compañeros. Sinceramente, no creo que haya habido evolución positiva en los últimos 25, 30 años. Me parece una mala noticia".

Alberto Puyana (Cádiz, 1974) representa a muchos de sus compañeros sanitarios desde su cargo como responsable provincial del sector en el sindicato CSIF. Con una sólida trayectoria como escritor, el lenguaje le resulta una herramienta esencial, tanto en el aspecto profesional como en el personal y creativo. Su primera impresión respecto al momento actual de la influencia de los acentos andaluces es un "todavía".

"Aún hay sectores donde se observa el acento con una perspectiva de superioridad lingüística fuera de lugar. Hay quien lo asocia acento al nivel académico y cultural de la persona y se tiende a extender estereotipos alejados de la realidad". Esa pésima práctica, sin embargo, no la observa solo fuera de Andalucía: "A veces somos los propios andaluces los que nos reímos del acento de una zona concreta, de nuestros propios vecinos. El ceceo, por ejemplo, se sigue mirando con recelo, se estigmatiza".

"El que lo quiera ocultar o modificar toma una decisión muy respetable. Yo prefiero mi acento y lengua maternos. Intentar camuflarlo es engañarnos a nosotros y al que escucha"

Su sector profesional, la Enfermería y la sanidad en general, tiene en el lenguaje una herramienta esencial. La interpretación que los demás hagan de una forma de hablar puede tener consecuencias: "Personalmente no lo he vivido en el trabajo pero me consta que, en algunos sectores profesionales, un acento puede tener un impacto negativo. Quizás ya no, afortunadamente, a gran escala. Pero en puestos básicos de la administración o en trabajadores autónomos, por ejemplo, sí se dan estos casos con más frecuencia".

Respecto a la opción de modificarlo, ocultarlo o atenuarlo, le parece "una decisión muy respetable. Yo no soy partidario. Prefiero expresarme tal y como soy, con mi lengua y acento maternos. Intentar camuflarlo es engañarnos a nosotros mismos y al que escucha y traicionar nuestros orígenes. No merece la pena."

Con todo, su parecer tiene conclusión positiva: "Afortunadamente el acento andaluz está ya muy extendido por toda España y ya no sorprende a nadie. Si hay alguien a quien moleste, es por pura ignorancia. Hay una evolución positiva. Ni el andaluz percibe ya su acento como un estigma que ocultar ni el no andaluz prejuzga tanto como antaño. Aún así, queda todavía camino por recorrer, me temo".

Sobre el autor:

Afot

José Landi

Nacido en Cádiz, en 1968. Inicia su trayectoria en 1990. Columnista, editorialista, redactor, colaborador, corresponsal o jefe de área en 'El Periódico de la Bahía de Cádiz', 'Cádiz Información', 'Marca', 'El Mundo' y 'La Voz de Cádiz'. Ha colaborado en magacines o integrado tertulias de Canal Sur Radio, Cadena SER, Canal Sur Televisión, Onda Cero y COPE. Premio Paco Navarro de la Asociación de la Prensa de Cádiz en 1997 y 2012 (a título colectivo). Premio Andalucía 2008 a la mejor labor en internet (colectivo). Ganador del I Premio de Relatos Café de Levante. Autor de la obra de autoficción ("no sabía que existiera ese género", dice) 'Ya vendrán tiempos peores' (Editorial Cazador, 2016). Puso en marcha el proyecto de periodismo gastronómico 'Gurmé Cádiz' y mantuvo durante diez años blog como 'El Obélix de San Félix' y 'L'Obeli'. Forma parte del equipo que realiza el 'podcast' de divagación cinematográfica 'A mitad de sala'.

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Comentarios (1)

Jorge Mendy Hace 2 meses
Articulo muy interesante y educativo pero me extrañó no encontrar ninguna mención sobre Lola Pons Rodriguez, historiadora y catedrática de Lengua Española en la Universidad de Sevilla, ver su excelente libro "Una lengua muy larga", donde tantos problemas de acentos o dicción son detallados!! gracias
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