El Vaporcito de El Puerto ya no se encuentra en el paseo fluvial donde agonizaba desde hacía años. Este lunes 2 de febrero se han ejecutado finalmente los trabajos de retirada de la histórica embarcación, una operación largamente esperada por los vecinos y que se produce apenas una semana después de que el Adriano III apareciera completamente destrozado tras el paso de los fuertes temporales.
Los trabajos han sido realizados por la Autoridad Portuaria de la Bahía de Cádiz (APBC) a instancia de la Junta de Andalucía. Durante dos días, quienes paseaban por la zona pudieron seguir de cerca las maniobras para retirar lo que quedaba de un barco que durante décadas fue parte inseparable de la identidad de El Puerto.
Desde el Ayuntamiento de El Puerto se comunicó que el Vaporcito sería trasladado a una nave municipal. Sin embargo, según ha podido saber lavozdelsur.es, los restos de esta embarcación histórica descansan actualmente en un descampado municipal del Polígono de Las Salinas, muy cerca de la Subestación eléctrica de Las Salinas.
Allí, a la intemperie, el Vaporcito se reduce hoy a un esqueleto escuálido, convertido en un amasijo de maderas que marca el final que temía para un símbolo muy querido tanto por los vecinos como por los visitantes. Según ha trasladado el Ayuntamiento de El Puerto a este medio, la Delegación Territorial de Cultura de la Junta "está valorando las piezas que pueden tener valor para conservarlas a través del centro arqueológico subacuático". Desde el Consistorio explican que "estamos apoyando en lo que necesiten desde el punto de vista logístico, pero no sabemos más".
Un triste final
Desde que el barco comenzó su declive, la Junta, el Ayuntamiento, la APBC y la asociación propietaria han tratado de darle una solución. Un intento coordinado que, sin embargo, no ha llegado a tiempo. Cabe recordar que el Adriano III es un Bien de Interés Cultural (BIC) de propiedad privada y que se encontraba ubicado en suelo de la APBC.
En un primer momento, la asociación propuso restaurar el barco y convertirlo en museo. Un proyecto cargado de buenas intenciones, pero que no llegó a materializarse por falta de medios. El presidente de la Asociación Amigos del Vapor, José María García, ha planteado obtener alguna partida económica para realizar una réplica del barco y colocarla en el mismo lugar donde lleva años, con el objetivo de preservar la memoria.
“Con lo que ha sido el mar para nosotros, que nosotros no podamos tener este barco emblemático. Guardar nuestra cultura…”, contaba el presidente a este medio frente al Vaporcito.
Mientras tanto, el Vaporcito permanece ahora lejos del río, a la espera de una solución final.
El declive
Son muchos los portuenses y visitantes que estos días lamentan el estado en el que ha quedado este “barquito pinturero” que recorrió la Bahía entre 1955 y 2011. Fue el 30 de agosto de 2011 cuando la embarcación chocó con una escollera de Punta Soto alrededor de las 17.50 horas. A pesar del impacto, la embarcación consiguió llegar al muelle a una velocidad de tres nudos, completando un recorrido de casi 1,5 kilómetros hasta el muelle Reina Victoria de la dársena de Cádiz, donde desalojó a la tripulación antes de acabar hundiéndose. El suceso estuvo provocado por un error humano.
Tras permanecer 28 días hundido, el barco fue reflotado el 27 de septiembre por la empresa armadora y trasladado al Dique Nº3 de los astilleros de Navantia en San Fernando. Poco tiempo después, fue trasladado al varadero del Guadalete, iniciando así un largo periplo marcado por la incertidumbre y el deterioro progresivo.
