Ingeniera en Meta y aspirante andaluza en Miss International España: la doble vida profesional de la portuense Laura Dowell

La portuense, formada entre Londres y Cambridge, desarrolla proyectos de inteligencia artificial en Meta y compagina su carrera tecnológica con su trayectoria en certámenes de belleza y pasarelas andaluzas

La portuense Laura Dowell, en una sesión de fotos como modelo. JUTIAR PHOTO.
La portuense Laura Dowell, en una sesión de fotos como modelo. JUTIAR PHOTO.
26 de febrero de 2026 a las 18:59h

Hay trayectorias que parecen incompatibles hasta que alguien demuestra lo contrario. Laura Dowell ha construido la suya moviéndose entre dos mundos que, a simple vista, no suelen cruzarse: la moda y la tecnología. Desde las pasarelas flamencas en Andalucía hasta proyectos de inteligencia artificial en Cambridge, su recorrido está marcado por la curiosidad, la disciplina y una idea clara: no renunciar a ninguna de sus vocaciones.

Nacida en El Puerto de Santa María, su historia no responde a un guion lineal, sino a una sucesión de etapas en las que ha ido conectando aquello que de niña parecía contradictorio.

Una adolescente en las pasarelas

El primer contacto con el modelaje llegó pronto. "Desde pequeña me interesó la moda", asegura a lavozdelsur.es. Con 13 años se apuntó a un curso de modelaje en Jerez junto a su prima mayor. A partir de ahí, comenzó a participar en pasarelas flamencas y en sesiones de fotos con profesionales y comercios de la zona.

Aquella experiencia no solo fue un acercamiento a la moda andaluza, sino también una forma de expresión personal en plena adolescencia. En esos años vivió una etapa complicada. Fue víctima de acoso escolar que llegó a lo físico. Entonces, explica, no existía la concienciación actual sobre el bullying.

Sin embargo, no permitió que aquello la definiera. "No dejé que esto me afectara, ya que tenía buena autoestima considerando que era solo una adolescente", recuerda. Parte de las burlas tenía que ver con su afición por la fotografía y la moda: "Se metían conmigo porque me gustaba organizar sesiones de fotos con mis amigas y subirlas a redes sociales, pero esto nunca me desanimó a seguir mi pasión por el modelaje".

Laura Dowell, en la Pasarela Flamenca de Jerez.
Laura Dowell, en la Pasarela Flamenca de Jerez.

Lejos de frenarla, esa experiencia funcionó como impulso. La determinación por construir su propio camino comenzó a consolidarse ahí.

"Quería ser artista y científica"

Si la moda ocupaba una parte visible de su vida, la curiosidad intelectual ocupaba otra igual de intensa. "Cuando me preguntaban de pequeña qué quería ser de mayor, decía que quería ser artista y científica, cosa que en aquel entonces no tenía sentido", apunta. Con el tiempo, esa aparente contradicción encontró coherencia.

El punto de inflexión llegó con un Raspberry Pi. "No tenía ni idea de cómo utilizarlo, pero a través de esta experiencia me di cuenta de que quería continuar haciendo un grado que me enseñara a programar". A partir de ahí, decidió orientar su formación hacia la computación.

En su visión, la tecnología no es solo código, sino una herramienta creativa. Explica que dentro de grandes compañías existen equipos dedicados a imaginar el futuro, perfiles híbridos que combinan pensamiento creativo y capacidad técnica. "Mi trabajo dentro de estos equipos ha consistido en hablar con las personas, entender sus necesidades y crear prototipos experimentales que den forma a esas visiones", expone.

Laura Dowell, posando vestida de gitana. LUCIA VILLALÓN.
Laura Dowell, posando vestida de gitana. LUCIA VILLALÓN.

Para ella, ahí está la conexión: "A través de esto pude ser creativa y encontrar la conexión entre el arte y la tecnología". Hoy lo resume así: "Me apasiona utilizar la tecnología y la inteligencia artificial para crear nuevas experiencias".

De la formación al uso de la IA con LEGO

Su formación académica comenzó en El Puerto y continuó en el IES Pintor Juan Lara, donde cursó el Bachillerato. Allí encontró docentes que la marcaron. Fue también la etapa en la que entendió el peso del esfuerzo. Terminó con matrícula de honor, un logro que le abrió puertas.

Con 17 años se trasladó a las afueras de Londres para vivir con su tía y cursar un año en Central Saint Martins. La capital británica se convirtió en su hogar durante varios años, hasta completar el grado en Computación.

Para sostenerse económicamente mientras estudiaba, trabajó dando clases de robótica a niños y colaborando en una organización benéfica. Esas experiencias terminaron conectándola con el sector tecnológico de forma más directa, hasta participar en la creación de juguetes con inteligencia artificial para LEGO.

Una modelo en Meta

Posteriormente regresó a España para cursar un máster en UX/UI. Al finalizarlo, se trasladó a Cambridge para realizar prácticas en Microsoft Research. "Microsoft me encantó y conocí a profesionales del sector que me inspiraron muchísimo", explica. Actualmente trabaja en Reality Labs Research (Meta), en Cambridge, participando en proyectos de inteligencia artificial vinculados a las Meta Smart Glasses.

La portuense Laura Dowell, ingeniera y modelo. ZERON STUDIO.
La portuense Laura Dowell, ingeniera y modelo. ZERON STUDIO.

Aunque valora el entorno académico y la arquitectura de la ciudad inglesa, no pierde la referencia de origen. Echa de menos el sur y lo expresa con claridad: como Cádiz, dice, no hay ningún sitio.

Representante de Andalucía en Miss International España

El equilibrio entre moda y tecnología no ha sido constante, sino que ha dependido de cada etapa. "Ha habido momentos especialmente exigentes en los que compaginar estudios y trabajo me obligó a aparcar por completo el modelaje". En otras fases, sin embargo, sí ha podido retomarlo.

El máster online supuso una gran carga de trabajo, pero también le ofreció flexibilidad. En ese contexto fue coronada Miss Cádiz para representar a la provincia en el certamen nacional. Este año representa a Andalucía en Miss International España, una experiencia que asume con responsabilidad y entusiasmo.

"Con la edad y la madurez se aprende a priorizar mejor". Reconoce que durante su etapa en Londres no se priorizaba en absoluto y centraba su vida en construir currículo ante la precariedad del mercado laboral. Fue una etapa de esfuerzo e incertidumbre. Ahora, con mayor estabilidad profesional, puede disfrutar más del proceso.

Mujer en tecnología: demostrar, resistir, consolidar

Entrar en un sector mayoritariamente masculino implicó desafíos añadidos. "Al principio, por mi imagen en redes sociales de modelo, sentí que tenía que demostrar constantemente mis capacidades técnicas, ganarme credibilidad y hacer oír mi voz". La exposición pública asociada al modelaje generó prejuicios que tuvo que gestionar.

Con el tiempo, transformó esa presión en fortaleza. Entendió que su sensibilidad creativa y su manera de comunicar no eran un obstáculo, sino un valor añadido. "Mi forma de pensar, mi sensibilidad creativa y mi manera de comunicar eran precisamente un valor añadido, no algo que tuviera que compensar".

Actualemente afirma sentirse más segura y consciente de que su presencia puede servir de referencia para otras jóvenes interesadas en la tecnología. "Creo que para innovar se necesita diversidad y la perspectiva de personas que vienen de diferentes trayectorias". En su experiencia, la diversidad no es un eslogan, sino una condición para generar ideas relevantes.

Prejuicios y límites

La exposición pública y los certámenes de belleza también han generado juicios externos. Ante eso, adopta una postura pragmática. Reconoce que existen prejuicios para todo y que cada persona debe aprender a filtrar. "Habrá quienes te juzgarán hagas lo que hagas, así que lo mejor que puedes hacer es vivir tu vida de acuerdo con tus propios valores y aprender a poner límites a lo que no te interesa". Para ella, invertir energía en quienes no aportan es restársela a quienes sí inspiran y acompañan.

Más allá de títulos y coronas, su aspiración es vital. "Mi meta en ambas cosas es poder vivir cada día con pasión". Se define como la arquitecta de su propia vida y busca experiencias que pueda recordar cuando sea mayor.  Entre pasarelas andaluzas y laboratorios de inteligencia artificial en Cambridge, Laura Dowell ha construido un recorrido poco habitual. No como suma de compartimentos estancos, sino como síntesis de dos vocaciones que, en su caso, nunca fueron opuestas.

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Míriam Bocanegra

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