Más de 200 vecinos del Poblado de Doña Blanca y zonas cercanas de El Puerto han tenido que abandonar sus hogares ante el riesgo de inundación por la crecida del río Guadalete. Tras la reunión del Centro de Coordinación Operativa Municipal (CECOPAL) este jueves, el Ayuntamiento ha solicitado a la Junta de Andalucía la elevación a Nivel 2 de alerta y ha activado el desalojo preventivo.
Los afectados han sido trasladados al Pabellón de Angelita Alta, donde voluntarios de Cruz Roja, Protección Civil y Calor en la Noche han preparado espacios para acogerlos con todas las garantías. Muchos de ellos, sin embargo, prefieren acudir a casas de familiares o conocidos que les abren sus puertas para poder vivir estos días de tensión con ellos.
Mientras se cruza la zona, los coches cargados hasta arriba de maletas, enseres y comida llaman la atención entre las carreteras, vigiladas por la policía para garantizar el tránsito seguro. Un gran número de furgones y vehículos de emergencia recorre los alrededores, coordinando evacuaciones y controlando el acceso a las zonas más vulnerables, mientras los vecinos trasladan sus pertenencias a los puntos habilitados, tratando de que el desalojo transcurra con el menor riesgo posible.

Preparativos y prevención en las casas
Daniel, uno de los vecinos del Poblado de Doña Blana, se dedica a reforzar puertas y tabiques frente a la amenaza del río. Explica a lavozdelsur.es que "el Ayuntamiento nos avisó de que a partir de las 17:00 horas hemos tenido que desalojar, así que preparamos lo que pudimos y nos vamos a la cuarta hora". Aunque reconoce cierta inquietud por posibles actos de vandalismo, asegura que se siente relativamente tranquilo: "Queremos dejar las casas vigiladas, pero con precaución".
Aunque no todos sienten el miedo de la misma manera, la experiencia de inundaciones pasadas pesa sobre los vecinos. Daniel recuerda la del 1996: "En aquel momento se inundó la zona, pero desde entonces solo ha habido pequeñas anegaciones de las calles. Nos queremos ir por el miedo al vandalismo, porque cuando te vas, dejas la casa sola". La posibilidad de robos preocupa a quienes deben abandonar sus hogares temporalmente, especialmente después de lo ocurrido en otras inundaciones.

"Desde ayer en prealerta, y hoy desalojados"
Consolación Pérez también ha comenzado a proteger su vivienda: "Estamos intentando que el agua no entre en la casa, aunque siempre se filtra algo, por lo menos que no llegue con tanta fuerza. Desde ayer estamos en prealerta y nos han informado del desalojo esta mañana". Señala que el peligro proviene de los desembalses de las aguas de Arcos y Bornos, que afectarán a su calle: "Nos entra el agua por ahí atrás, no por el río directamente, porque tiene los márgenes y no entra".
A pesar de los años que llevan viviendo en la zona, la alerta les toma por sorpresa. "Desde 1996 no nos ha pasado algo semejante. En aquella ocasión llegó el agua a algunas casas, pero la nuestra se salvó. Ahora nos vamos a casa de familiares en Jerez para esperar que pase el riesgo", explica. El temor al vandalismo también se mantiene: "Parece que todo el mundo se aprovecha de las cosas que no deberían. Seguro que estará la policía, si no deja entrar a los vecinos, no dejará entrar a nadie", añade.

Rechazo al desalojo por miedo al vandalismo
Rafael Ruiz, presidente de la Asociación de Vecinos, ha estado coordinando a los residentes y transmitiendo las indicaciones del Ayuntamiento: "Al principio la reacción de todos es de rechazo, porque nadie quiere irse de su casa, pero es la orden que nos ha llegado. En esta calle los vecinos han colaborado y se van a ir". Sobre los mayores que se resisten, comenta: "Les voy diciendo que nos va a echar la policía, porque no podemos arriesgar a nadie".
Rafa también recuerda otras crecidas históricas que han marcado la memoria colectiva del poblado: "He vivido las inundaciones de diciembre de 1990, de 1996 y de marzo de 2010. Cada una ha afectado de manera distinta, y aquí los muros de contención, como la caña del Carrillo, han sido determinantes para evitar mayores daños".

Llevando lo imprescindible
Algunos vecinos se llevan lo imprescindible mientras abandonan sus casas. Jesús y María explican cómo han preparado su salida: "Estamos recogiendo lo poco que tenemos para irnos a Jerez, a casa de familiares. Nos hemos llevado ropa, comida, mantas, lo básico para pasar unos días fuera. Hemos chapado la entrada de la casa para que no entre agua y para proteger lo que queda".
Jesús resume la preocupación de muchos: "Dejar la casa sola da miedo, porque encima puede haber robos. Uno se gasta un dineral para arreglar los daños de la inundación y ahora teme perderlo todo". Sin embargo, de buen talante y sin oponerse a la autoridad, la pareja ha ido cargando en pequeñas bolsas todo lo que han considerado importante, realizando varios viajes hacia el coche y aceptando que la seguridad es lo más importante.
El desalojo preventivo busca minimizar riesgos, pero la tensión entre la incertidumbre y la rutina diaria de los vecinos es palpable. Mientras las autoridades mantienen la coordinación con los servicios de emergencia, los habitantes del Poblado de Doña Blanca se preparan para una noche de espera, alerta y precaución, con la esperanza de que la crecida del Guadalete no deje más que daños materiales controlables.



