Desde la Unión de Viticultores prevén una recogida de un millón y medio de kilos de uvas, dando trabajo a unas 500 personas.

Todo se está preparando como cada año. El proceso de análisis de los parámetros que exigen la denominación de origen del Marco Regulador de Jerez están ya realizado. Y están en óptimas condiciones, según la Unión de Viticultores Chiclaneros. La graduación necesaria se ha alcanzado y las parras están ya rebosantes de racimos que serán cogidas a partir del 31 de agosto, según anuncia el presidente cooperativista, Manuel Manzano, que prevé una aumento de la recogido con respecto al pasado año. “La temperatura de estos meses y el levante de estas semanas han favorecido a las vides”, resalta Manzano quien también se felicita porque “no ha habido mucho rocío, que suele ser el causante de la bajada de grados por la humedad”.

Así las cosas, para esta temporada de vendimia calculan los chiclaneros que se recogerá un millón y medio de kilos uvas, mientras que el año fue algo menor. Para los viñistas, esta temporada, que durará unas dos semanas, darán empleo a unas 500 personas, aunque, según Manzano, será la misma gente que tiene en cartera, “puesto que todo está ya mecanizado”. Chiclana, aunque está en un proceso de recuperación, ha ido perdiendo el potencial vitivinícola que poseía. Antes, el municipio contaba “con 1.400 hectáreas y ahora no llegan a 250”. “Antiguamente sí, había más personas por la falta de máquinas, pero ahora es todo distinto y no se requiere tanto personal”, comenta Manzano.

Bien es cierto que desde unos años a esta parte se está produciendo un regreso al campo por parte de los trabajadores que llevan un tiempo desempleados. “Mucha gente está volviendo al campo, tras la pérdida de empleo en el sector de la Construcción”, comenta Manzano ante el movimiento que se está produciendo. En otros ámbitos se percibe como la labranza está cogiendo fuerza nuevamente en la ciudad, con la agricultura o incluso en cuanto a la pesca se refiere. No obstante, como apunta el presidente de los viticultores, “no se llegará jamás a cifras anteriores porque se han perdido muchas tierras de cultivo por culpa de la construcción salvaje.

Cabe destacar que, aunque el mayor porcentajes de viñedos lo acumule los cooperativistas, otros propietarios, como Sebastián Aragón (Bodegas Sanatorio) ya comenzaron la recogida a principios de este mes de agosto. Los tipos de uva que se recogen son las denominadas palomino y moscatel, que sirven para hacer unos vinos de los que la ciudad puede presumir de tener casi la exclusividad, junto a Chipiona.

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