La Guardia Civil ha detenido en Rota a un mariscador furtivo como presunto autor de un delito contra la Fauna y otro de Quebrantamiento de Condena que tenía en vigor y que le impedía realizar actividades relacionadas con la caza, pesca o marisqueo. Asimismo, se han incautado más de 60 kilos de ortiguillas (anémona sulcata) vivas.

Según ha informado la Guardia Civil en una nota, los hechos ocurrieron sobre las 13:00 horas del pasado miércoles en la zona de Costa Ballena cuando los agentes del Puesto de Rota identificaron a una persona que finalizaba una inmersión de buceo.

Tras comprobar que esta persona tenía antecedentes relacionados con episodios de marisqueo furtivo, incluso una condena judicial que le impedía realizar actividades relacionadas con la caza, la pesa y el marisqueo, los agentes inspeccionaron el maletero del turismo, donde encontraron una bolsa oculta que contenía casi dos kilos de ésta especie, así como piezas de coral.

En las inmediaciones de la zona fueron localizadas dos redes en las que el ahora detenido, había ocultado al menos 60 kilogramos de ortiguillas, una especie, que tras mucho tiempo de captura indiscriminada y sin control alguno, ha terminado por ser muy rara en el litoral gaditano, y para cuya captura se necesita de una autorización de la Junta de Andalucía.

Por todo ello, y visto que el autor carecía de esta autorización, además de una inhabilitación para el ejercicio del derecho de caza, pesca o marisqueo, se procedió a su detención como presunto autor de un delito contra la Fauna y otro de Quebrantamiento de Condena, siendo devueltas las ortiguillas a su hábitat natural.

El objetivo de este decomiso persigue dos finalidades principales: la primera es luchar contra el furtivismo, que genera un grave perjuicio al ecosistema natural del medio marino; la segunda es evitar que llegue al consumo humano sin pasar los controles sanitarios establecidos, con el perjuicio que puede suponer su consumo por las personas que las adquieran fuera del comercio legal, sobre todo por la posible presencia de toxinas que pueden contener estas especies.

Dicha labor policial es muy valorada por las asociaciones de mariscadores de Cádiz, ya que dicha práctica ilícita repercute de forma muy negativa en la economía de quien realiza esta actividad de forma legal, sujeto a unos cupos de capturas compatibles con la continuidad de las especies y teniendo que hacer frente a los pagos e impuestos de cualquier trabajador, por lo que actuaciones como esta ponen una vez más de manifiesto el compromiso de la Guardia Civil en la lucha contra la economía sumergida.

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