Piedras de distintos tamaños cayeron sobre la arena de la Cala Puntalejos de Conil. Fue a primera hora de la mañana del 3 de abril, Viernes Santo, fecha en la que numerosos visitantes disfrutaban de la costa gaditana. Por suerte, el derrumbe de parte del acantilado de esta playa, se produjo cuando la zona estaba vacía. Horas después se llenó de bañistas que caminaron entre las rocas e incluso colocaron su sombrilla cerca.
Es el primer desprendimiento de la temporada en un litoral castigado desde hace años por este tipo de sucesos. “Afortunadamente, como era muy temprano, no había nadie, pero es una zona de acceso y paseo”, explica Antonio Aragón, portavoz del PP de Conil a lavozdelsur.es.
Él trasladó personalmente a la subdelegada del Gobierno en Cádiz, Blanca Flores, este incidente tras una reunión para las intervenciones en caminos rurales tras el tren de borrascas.
Las rocas se desprendieron en una zona de gran afluencia turística y en plena Semana Santa. Cercano al Hotel Flamenco, alojamiento de cuatro estrellas en primera línea de playa, y muy cerca de la zona residencial. “Es una cuestión importante porque afecta directamente a la seguridad de las personas”, comenta Aragón.
Según explica, los acantilados están formados por arenisca, una tierra que no es compacta, característica a la que se suma la incidencia del tren de borrascas. “Cuando llueve, el agua se filtra por los conductos de la tierra y, cuando empieza a hacer calor se crean grietas que dan lugar a desprendimientos a lo largo del litoral”, señala.
El derrumbe ocurrió a unos metros del lugar donde en 2016 se registró otro, que costó la vida a María José Cabello, de 47 años y vecina de La Línea. Sufrió un golpe en la cabeza con una de las piedras de grandes dimensiones. Su caso reveló que el acantilado necesitaba intervenciones.
“Hubo una actuación de emergencia por parte de la Demarcación de Costas de Andalucía Atlántico cuando era delegado del gobierno en Andalucía, Antonio Sanz”, recuerda Aragón. Posteriormente, se presentó un proyecto de estabilización del acantilado que se extiende por la playa de Fuente del Gallo.
No ha sido hasta 2025, cuando se han acometido las obras de esta intervención. “En 2018 con el cambio de gobierno, se quedó todo hecho y hasta este año pasado el gobierno de España no acometió las obras”, sostiene Aragón.
La intervención, adjudicada a la UTE Canteras-Retroder Di2 POR 1,3 millones, ha supuesto una serie de actuaciones como la instalación de vallado cinegético o drenes perforados en algunos tramos. Sin embargo, la zona donde se ha producido este último derrumbe quedaba fuera del proyecto.
“Las actuaciones se quedaron metros antes. Ha sido un error. Si se llega a haber actuado ahí también, puede que ahora mismo no estaríamos hablando de esto”, dice Aragón, que detalla que las obras se llevaron a cabo desde el restaurante El Roqueo hasta los brazos del Hotel Flamenco aproximadamente.
Una reivindicación que se repite cada año
En los últimos años se han contabilizado distintos desprendimientos en distintas partes de la costa, algunos incluso grabados por los vecinos pocos segundos después. Desde el PP recalca que siempre han sido “muy reivindicativos” al entender que las playas y el litoral de Conil son el principal motor del desarrollo socioeconómico del municipio, por lo que consideran necesario que se encuentren en perfectas condiciones y con las máximas garantías de seguridad.
Según defienden, no basta únicamente con reforzar la señalización en los enclaves costeros, sino que resulta imprescindible actuar para garantizar la seguridad y compatibilizar el uso turístico de la playa con el máximo respeto a su patrimonio natural. En esa línea, sostienen que un destino de estas características necesita medidas que permitan preservar su valor sin renunciar a su aprovechamiento como espacio turístico.
Asimismo, recuerda que ha solicitado en numerosas ocasiones a Costas el arreglo de las pasarelas y la revisión de los acantilados para dotarlos de mayor seguridad. “Todo no vale con poner carteles y señalar, hay que actuar sobre los acantilados, con colocaciones de mallas, con lo que corresponda, para dar el uso de esas playas que tienen camas hoteleras justamente en su cima superior”, señalan.
Además, subraya que invertir en playas “no es un gasto, sino una inversión necesaria para mantener la competitividad de un destino que es símbolo de calidad, encanto y respeto por el medio ambiente”.“Nuestras playas son nuestra vida; protegerlas es proteger el futuro de Conil”, concluye. Este medio ha intentado recabar la versión del Ayuntamiento de Conil, sin éxito.


