Estas instalaciones de protección de la Junta han cuadruplicado este año el número de ingresos que hubo en 2016 en la provincia. En lo que va de año, hasta 60 niños menores de once años han desaparecido al irse de los centros.

"Llega a la costa gaditana una patera con menores inmigrantes". Una noticia que podría ser de cualquier día y que se repite con una frecuencia que nadie desearía. Una situación límite para aquellas personas que, lejos de conformarse, arriesgan lo más preciado que tienen, sus vidas, para comenzar desde cero y tener una oportunidad lejos de la tierra donde les ha tocado nacer y malvivir. Sin embargo, la atención que se les presta una vez que desembarcan en suelo español no es, ni mucho menos, la necesaria. Cientos de jóvenes inmigrantes llegan cada año a la costa de Cádiz buscando una vida digna. Una vez examinados, son trasladados (en el caso de Andalucía) a centros de gestión propia de la Junta, donde pueden vivir e integrarse en una sociedad muy diferente a la que conocen. En estos centros, los inmigrantes menores no acompañados son atendidos por profesionales que pretenden facilitarles el proceso de adaptación a una nueva cultura y un nuevo idioma.

Pero la saturación y las políticas de atención en estos centros andaluces provocan la marcha de muchos de ellos que, impotentes, deciden abandonar sus instalaciones y comenzar un periplo por Europa en el que nadie asegura su protección. En el centro de Jerez, por ejemplo, hay 55 personas para 18 plazas. Una situación que denuncia José Carlos Cabrera, investigador sobre migración y mediador intercultural del centro de menores de Nuestra Señora del Cobre, en Algeciras, donde hay 26 chavales para 16 camas. "La situación que estamos teniendo actualmente es la misma que tenemos desde marzo en cuanto a saturación absoluta en los centros de protección de gestión propia de la Junta", asegura, y denuncia que “si estamos saturados es porque aquellos recursos que se han puesto durante el verano ya están completamente copados, por lo que seguimos en la misma situación”, refiriéndose al refuerzo de cien nuevas plazas en centros de Granada, Almería y Cádiz que aprobó la Junta a principios de agosto. "Como lo único que se pretende es almacenar a los chavales, los centros están cada vez más llenos".

Los números asustan. En 2017 se han cuadriplicado los ingresos en centros de menores inmigrantes no acompañados. "Este año vamos a llegar a 1.370 menores, pero podrían ser incluso más. Esta cantidad representa cuatro veces más que el número de chavales que entraron en 2016”, confiesa Cabrera. “Como no hay ninguna política diferente a la hora de atender a este colectivo llevamos un año completamente saturados”, lo cual provoca que “los centros de protección hayan tenido que abandonar los programas de integración para hacer solamente una acogida básica”. El trabajador del centro niega que se trate de algo puntual, "aunque desde la Administración se transmitió siempre que esto iba a ser pasajero, y que cuando acabara el verano se solucionaría". La cuestión, denuncia, "es que ya estamos metidos en otoño y seguimos en la misma situación, además no hay visos de que vaya a cambiar ningún tipo de política referente a este colectivo".

Todo este caldo de cultivo lo aprovechan las mafias e incluso podrían estar haciéndolo organizaciones terroristas debido a que, según Cabrera, "los chavales van vagando por España y Europa y, en ese periplo errante y al ser un colectivo muy vulnerable, son víctimas de todo tipo de mafias, que los explotan y que además podría ser una falla de seguridad, porque quien sabe si agrupaciones organizadas y con objetivos terroristas los pueden utilizar”. “Los menores –continúa- se marchan de los centros ante la falta de espacio donde poder ser atendidos conforme a los valores que esperan de Europa, por lo que van buscando otros centros donde ellos se aseguran su plaza", reconoce el investigador.

Los menores que llegan hasta la provincia son, en su mayoría, marroquíes y subsaharianos de la zona francófona (Costa de Marfil, Guinea Conakry…) aunque muchos de ellos, según Cabrera, llegan con "ideas preconcebidas y buscando a sus iguales. En Algeciras estamos percibiendo que todos vienen de cuatro zonas muy concretas y suelen marcharse a otros cuatro lugares de España donde están sus familiares, amigos y vecinos". A juicio del mediador, que responsabiliza de forma directa a la Junta de Andalucía y al Estado como poseedor de las competencias en políticas migratorias, la ampliación de las plazas ofertadas por el Gobierno autonómico es "completamente insuficiente, lo que se necesita es una solución integral y una mayor coordinación entre los diferentes centros del Estado, porque nosotros estamos hasta arriba pero igual hay otros lugares donde tienen plazas libres". Y es que, en lo que va de año, hasta 60 niños menores de once años han desaparecido al irse de los centros.

"Ya hemos tenido en Europa tres atentados con menores de edad extranjeros. Si estos chavales no tienen referencias familiares y están completamente solos son colectivos muy vulnerables y maleables", entiende Cabrera, que sentencia cargando contra la ley del menor. "Lo que estamos creando, por desgracia, son bolsas de marginalidad y llegará un momento en el que nos demos cuenta, porque ni los recursos disponibles ni la ley del menor están dando respuestas a un colectivo tan delicado como el del menor emigrante".

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Jesús Mayone

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