El cuarto día del nuevo conflicto en Oriente Medio ha significado la constatación de que la operación emprendida por Estados Unidos e Israel contra Irán va para largo, que no tiene nada que ver con los bombardeos 'quirúrgicos' que se llevaron a cabo el pasado verano contra posiciones exclusivamente relacionadas con el programa nuclear de este país.
Sin embargo, el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, ha declarado que no estamos hablando de "una guerra interminable" e incluso se ha atrevido a decir que las acciones militares pueden durar "tres o cuatro semanas". Todo esto mientras, entre la prensa mundial, incluida la estadounidense salvo medios extremadamente afines al presidente Trump, crece la pregunta acerca de cuál es el objetivo último de la intervención militar –y, en consecuencia, cuanto puede durar–, una pregunta, con subordinada, que no tiene todavía una respuesta diáfana desde la administración estadounidense más allá de las bravatas habituales.
La posibilidad de que el conflicto se alargue varios meses y la indefinición de objetivos hace que la opinión pública occidental comience también a evaluar las repercusiones económicas de la intervención. Normal, si se tienen en cuenta los datos económicos de los dos últimos días: el Ibex 35 (con todos sus valores en rojo, salvo Repsol) en dos días ha concatenado unas pérdidas del 7,5%, la mayor entre todas las grandes bolsas europeas, muy por encima de Londres (4%), París (5,6%) o Frankfurt (6%); el petróleo Brent (el de referencia en Europa), ha subido desde el lunes un 14%, mientras que el principal precio de referencia del gas (el TTF holandés) sencillamente casi se ha duplicado, pasando de poco más de 30 euros/MWh a 60.
Dos de las principales navieras mundiales, Maersk (Dinarmarca) y MSC (italosuiza), ya han advertido de una subida de los productos que llevan a Europa desde China y otros países de Extremo Oriente, por la sencilla razón de que, en vez de utilizar el paso de Ormuz, cerrado como consecuencia del conflicto, tendrán que circunnavegar África. Una subida del combustible también anticipa un hipotético incremento de los precios en la propia Europa, tanto en lo que se refiere a la producción como a la distribución.
Con este contexto, es inevitable comenzar a hablar de un importante repunte de la inflación a muy corto plazo y prácticamente en todos los sectores productivos. Incluso hay distintas voces que apuntan a que Europa se encamina hacia una recesión, no así, curiosamente, en Estados Unidos, donde, por ejemplo, los indicadores económicos no están respondiendo, en absoluto, en modo pánico (el índice Dow Jones bajaba el 1,38% en el momento de escribir estas líneas, que sumado al 1,04% del lunes arroja un provisional 2,42%, nada que ver con el dato de Madrid, por ejemplo).
España, "un aliado terrible" para Trump
Desde este martes a media tarde, la situación española tiene un 'plus' negativo respecto al resto de Europa, después de que el presidente Donald Trump dijera que "cortará" todo el comercio con España por su postura sobre Irán en el transcurso de una reunión con el canciller alemán Friedrich Merz. "España es un aliado terrible, no queremos tener nada que ver con España", llegó a decir Trump, por la negativa española de aportar el uso de las bases conjuntas de Rota y Morón para el bombardeo de Irán, siquiera en lo que se refiere a los aviones nodriza. Durante todo el día, desde distintos ámbitos ya se venía especulando con la posibilidad de que Estados Unidos estableciera algún tipo de medida contra España por su negativa a colaborar, aunque nada hacía sospechar que fuera, en apariencia, de esta magnitud.
Al cierre de este artículo no se había producido reacción del Gobierno español al anuncio de Trump, un día en el que, precisamente, se dieron a conocer cifras casi planas en cuanto al paro (unos 3.600 demandantes más) y unos 97.000 afiliados más a la Seguridad Social.



