Chipiona no olvida el maremoto de Lisboa de 1755: quiere estar preparada para el próximo tsunami

El Ayuntamiento participa en el proyecto 'TsunamiReady', en el que trabaja el Instituto de Hidráulica Ambiental de la Universidad de Cantabria con el apoyo institucional de la Unesco

El alcalde de Chipiona, Luis Mario Aparcero, mirando al mar Atlántico.

Cada 1 de noviembre sale en procesión por las calles de Chipiona el Cristo de las Misericordias. Lo hace para rememorar lo sucedido ese mismo día del año 1755, cuando el conocido como maremoto de Lisboa, que se calcula que tuvo una magnitud de 8,5 grados, provocó unas 15.000 víctimas mortales en el país luso, en Marruecos y también en España. Las costas de Huelva y Cádiz se vieron gravemente afectadas.

Los chipioneros tienen grabada a fuego esa fecha en su memoria. Es un día grande en la localidad. Quizás por eso, Chipiona lidera un proyecto piloto que persigue la elaboración de un plan de preparación frente a la amenaza del tsunami que, no se sabe cuándo, pero volverá a repetirse en la zona. TsunamiReady se llama el proyecto de acreditación internacional que se lleva a cabo en el municipio, y en el que trabaja el equipo de tsunamis del Instituto de Hidráulica Ambiental de la Universidad de Cantabria (IHCantabria), con el apoyo institucional de la Unesco.

“Aquí tenemos una gran sensibilidad con este tema”, asegura Luis Mario Aparcero, alcalde de Chipiona, cuando atiende a lavozdelsur.es. “Desde 1755 conmemoramos la fecha en que se produjo el maremoto de Lisboa, eso es algo que lleva dentro el chipionero”, agrega. La película Lo imposible y el documental La gran ola, que tratan esta temática —especialmente en la costa de Cádiz—, llevaron a Aparcero a pensar que “algo había que hacer”.

Cuando llegó a la Alcaldía, en mayo de 2019 —en su segunda etapa, ya fue regidor de Chipiona hace dos décadas—, el equipo de gobierno se puso a trabajar en un plan de prevención frente a tsunamis, tras lo que se pusieron en contacto con el Ayuntamiento desde el IHCantabria. “Hemos creado una comisión de trabajo conjunta, el Ayuntamiento, la Universidad de Cantabria, la Universidad de Málaga y el ingeniero de caminos Gregorio Gómez Pina”, explica. Ahora se trabaja en un protocolo de actuación que espera incorporar al plan de emergencias municipal en los próximos meses.

IHCantabria ya ha elaborado mapas de inundación por tsunami para definir las zonas de impacto en el municipio y se encuentra elaborando mapas de evacuación. Por su parte, el Ayuntamiento de Chipiona instalará en los próximos meses señales para delimitar las rutas de evacuación e implementará un plan de emergencia municipal para incluir el riesgo por tsunami.

“Si ocurriera un tsunami como el de 2004 en Indonesia o el de Japón, sería una tragedia igual o superior dado la cantidad de gente que hay en el verano, la ocupación en la costa, etcétera”, asegura Mauricio González Rodríguez, responsable del Grupo de Investigación de Ingeniería y Gestión de la Costa del IHCantabria y profesor en el departamento de Ciencias y Técnicas del Agua y del Medio Ambiente de la universidad cántabra. Chipiona, como toda la costa gaditana, se encuentra en una zona considerada de alto riesgo, como ha demostrado el proyecto europeo Transfer.

“Tsunamis hay todos los días, pero son pequeños y no los notamos”, comenta el alcalde de Chipiona. “El maremoto se puede repetir, y lo puede hacer el día menos pensado, tenemos que estar preparados”, expresa. “Hablar de tsunamis en un pueblo turístico puede echar a la gente para atrás, pero a Chipiona ha venido más gente cuando anunciamos el plan de seguridad para las playas que otros años. El visitante ve que estamos concienciados y se siente seguro”, dice.

El Ayuntamiento pide más colaboración a otros consistorios de la provincia que pueden verse afectados, pero sobre todo a la Junta de Andalucía y al Gobierno de España. “Nosotros estamos abanderando esta iniciativa, pero cuando llegue no será un problema de Chipiona, será de todos”, señala Aparcero. España cuenta con una normativa que regula las actuaciones en caso de maremoto, el Real Decreto 1053/2015, que establece los requerimientos mínimos de la estrategia para la gestión del riesgo de tsunamis, pero no cuenta con presupuesto para su implantación, por lo que en la práctica es papel mojado.

El alcalde de Chipiona, Luis Mario Aparcero, junto al faro de la localidad.  JUAN CARLOS TORO

“Si ocurriera un evento de tsunami que afectara a la costa española, las comunidades autónomas y las poblaciones de los municipios expuestos no se encuentran preparadas para recibir y dar respuesta a dicha alerta, siendo totalmente vulnerables frente a la amenaza de tsunami”, reseña el profesor González Rodríguez. El Instituto Geográfico Nacional (IGN) cuenta con un sistema de alerta por maremoto que emite mensajes en caso de tsunamis, pero no hay protocolos claros de actuación en caso de que llegue.

Chipiona, en cuanto la pandemia lo permita, albergará talleres participativos, simulacros, exposiciones… para concienciar e informar a la población sobre cómo debe actuar si llegar un tsunami. "Haré llamamiento e insistiré a las Administraciones para que se impliquen”, asegura Luis Mario Aparcero, quien quiere que la localidad sea el epicentro de un encuentro con localidades gaditanas que pueden verse afectadas.

El IHCantabria determinará las actuaciones a desarrollar en el municipio, que para ser considerado como TsunamiReady debe cumplir con doce indicadores dentro de medidas de mitigación, preparación y respuesta. "Esto permitiría a Chipiona ser ejemplo para otros municipios españoles, y de paso comenzar así a desbloquear desde la base, el Plan establecido en la Directriz de tsunamis actualmente estancado en estancias superiores", explica Mauricio González Rodríguez.

Plan de emergencias especial de la Junta 

La Junta anunció, a principios de 2020, que estaba trabajando en un plan de emergencias especial en el caso de que Andalucía sufra un maremoto, para marcar los requisitos mínimos que deben cumplir los planes en cuanto a fundamentos, estructura, organización y criterios operativos y de respuesta en caso de tsunami. La intención era tener un diseño para coordinar de manera conjunta los servicios de las Administraciones implicadas.

El estudio realizado a nivel nacional por la Dirección General de Protección Civil y Emergencias determinan que la vertiente atlántica de Andalucía es la que presenta un índice más alto de peligrosidad, con alturas de inundación cercanas a los doce metros en algunos puntos de la costa, como en Cádiz y la zona entre Conil y el cabo Trafalgar. La zona costera que va desde Ayamonte a Tarifa es la que tiene más riesgo de sufrir un tsunami.

Las localidades que pueden verse afectadas son Ayamonte, Isla Cristina, Lepe, Cartaya, Punta Umbría, Huelva, Palos de la Frontera, Moguer, Lucena del Puerto y Ayamonte, en la provincia de Huelva; y Sanlúcar de Barrameda, Chipiona, Rota, El Puerto, Puerto Real, San Fernando, Cádiz, Chiclana, Conil de la Frontera, Vejer, Barbate y Tarifa, en Cádiz.

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