La imagen del Señor de Medinaceli de Chiclana ha vuelto a ser objeto de un robo tras la sustracción, a mediodía de este miércoles, de la corona de plata sobredorada. El suceso, ocurrido en la iglesia de San Juan Bautista, ha generado preocupación entre los fieles y miembros de la cofradía, que ya han activado los mecanismos legales para esclarecer lo ocurrido.
El hermano mayor de la corporación ha interpuesto la correspondiente denuncia ante la Guardia Civil, mientras que, de manera provisional, se ha colocado una nueva corona a la imagen para mantener el culto. Desde la cofradía se ha trasladado un mensaje de prudencia, al tiempo que se solicita la implicación ciudadana para avanzar en la investigación.
Llamamiento público de la cofradía y del alcalde
En ese sentido, la corporación ha hecho un llamamiento público a quienes puedan aportar información relevante que ayude a identificar a los responsables del robo. La pieza sustraída tiene un importante valor tanto material como simbólico, al formar parte de una de las devociones más arraigadas de la localidad.
El alcalde de Chiclana, José María Román, ha expresado su respaldo a la cofradía y a los devotos, subrayando en su declaración su “solidaridad con los hermanos de la Cofradía del Medinaceli por el contratiempo ocurrido en el día de hoy en el que le han robado la corona a esta imagen sagrada y tan venerada de Chiclana. Mi llamamiento a la ciudadanía por si pueden dar alguna información acerca de ella a la Guardia Civil o a los miembros de la junta de gobierno”.
La segunda vez que se sutrae la corona de espinas
Se trata de la segunda vez que la imagen sufre un robo de estas características en un corto espacio de tiempo. En mayo de 2024 ya se produjo la sustracción de la corona de espinas, un hecho que fue posteriormente esclarecido tras la intervención de las fuerzas de seguridad.
En aquella ocasión, los responsables fueron dos delincuentes conocidos en la zona, quienes habían ocultado la pieza en su domicilio. Este antecedente incrementa ahora la inquietud en torno a la seguridad del patrimonio religioso local y refuerza la necesidad de medidas que garanticen la protección de estos bienes de alto valor devocional.


